Amistades incipientes

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La semana pasada terminó para Mara, como para muchos otros niños, su primer curso escolar. Durante las próximas semanas seguirá yendo al campamento de verano que organiza su cole, así que la rutina continuará siendo parecida, pero ya no irá a su aula, ni estará con todos sus compañeros, ni será recibida por su profe, ni compartirá las jornadas con algunas de sus primeras mejores amigas. Así que el jueves pasado fue un día de despedidas. Y también de nostalgia, sobre todo para los dados a la morriña como yo, que por lo que vi, para mi tranquilidad, somos unos cuantos, especialmente entre los padres primerizos (escolarmente hablando). Y es que, al final, ver crecer a un hijo es un acto de nostalgia en sí mismo, una añoranza permanente (que nada tiene que ver con la tristeza) por el tiempo, las miradas, los gestos, las lenguas de trapo y las facciones que, como en un juego de máscaras, se van.

Como se ha ido para no volver la Mara todavía bebé que entró en septiembre en la que ha sido su primera aula. Nueve meses después salió de ella siendo ya una niña. Totalmente transformada. Ha sido brutal el cambio, a todos los niveles, que la pequeña saltamontes ha experimentado en estos intensos nueve meses de curso escolar. Como lo ha sido el que han pegado también sus amistades incipientes, esas primeras mejores amigas que ella ha elegido entre sus compañeros de clase. Ha sido precioso ser testigo de cómo surgía ese vínculo, de cómo se iba fortaleciendo con el paso de las semanas y los meses, de cómo acababan el curso siendo una piña, buscándose permanentemente, echándose de menos. Son preciosas estas amistades infantiles. Puras y espontáneas.

El sábado, precisamente, fui a la boda de uno de mis mejores amigos. En nuestro caso éramos un poco más mayores que Mara cuando nos conocimos, pero a la boda también asistían como invitados otros amigos que entraron en mi vida para no salir de ella cuando apenas soplábamos 4 o 5 velas. Así que en su momento las nuestras también fueron amistades incipientes, un breve destello de lo que con el paso del tiempo hemos logrado construir. Y conservar, casi tres décadas después, con lo vulnerable que resulta a veces la amistad, siempre tan expuesta a los cambios y a los malentendidos, siempre tan frágil ante los golpes de los que inevitablemente está plagado el viaje de nuestras vidas.

Tras vernos el sábado, a todos los amigos reunidos,  puedo afirmar que hemos tenido la sabiduría de seguir a rajatabla un principio no escrito que David Trueba pone en boca del protagonista de ‘Tierra de campos’: “No le pidas a tu amigo algo que tu amigo no puede darte y tendrás amigo durante muchos años”. También que hemos sabido aceptar el paso del tiempo y lo que este conlleva para amoldarnos a la mejor definición de amistad que he leído nunca, la que escribe la italiana Concita de Gregorio en una maravillosa novela de la que os hablaré pronto pero que os recomiendo desde ya (‘Parece que fuera es primavera’): “Si tuviera que explicar qué es un amigo, diría esto: un amigo es aquella persona para la que aunque haya cambiado todo no ha cambiado nada”.

No sé qué le depararán a Mara estas amistades nacidas en su primer año de escolarización. Quizás sean sustituidas por otras el curso que viene. O dentro de unos años. O quizás, como su padre este pasado sábado, dentro de 20, 30 o 40 años, Mara esté leyendo un discurso en la boda de una de sus amigas de la infancia, aguantándose las lágrimas entre párrafo y párrafo, siendo consciente de todo lo vivido juntas desde que un lejano día, cuando apenas contaban 3 años, empezaron a forjar una amistad incipiente.

 

3 respuestas

  1. Roser
    Responder
    27 junio 2017 at 11:40 am

    Mi monstruo también acabó el cole hace una semana y, aunque él no ha cambiado tanto como Mara, también ha hecho sus primeras amistades. Y se han peleado, y al día siguiente se han vuelto a buscar, y… hasta el punto de que los padres también hemos trabado una pequeña amistad, ni que sea porque de algo hay que hablar mientras los niños juegan por la calle, camino de casa, no? ^_^U

  2. miren - http://delunaresylunas.blogspot.com.es/
    Responder
    27 junio 2017 at 12:36 pm

    muy bonito texto y brutal la definición de amistad, ¡es perfecta! bss!

  3. Cecilia
    Responder
    28 junio 2017 at 2:13 pm

    Me encantó Adrian, quizás porque el jueves sentí la misma nostalgia que vos. Verlas salir de su clase de 3 años B para no volver me dejó un pequeño retorcijón de corazón. Espero que el grupito de siempre (el del parque) continúe a través de los años para poder ser testigos de cómo crecen nuestras chicas.

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