catarsis

De tres a cuatro: una catarsis necesaria

Cuando uno tiene el segundo hijo siempre intenta hacerlo lo mejor posible para que la integración del nuevo miembro en la rutina familiar sea lo menos traúmatica posible para toda la familia y, en especial, para la hermana mayor.

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Cuatro meses de sonrisas: Carta para el futuro

Han pasado ya cuatro meses desde aquel primer llanto desconsolado y lleno de vida con el que nos diste la bienvenida en los dos metros cuadrados del cuarto baño en el que llegaste al mundo. Desde entonces el llanto apenas se ha repetido, porque tú eres un coleccionista de sonrisas. Un tipo feliz.

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Un día abrí un blog de paternidad

Un día abrí un blog de paternidad y lo hice sin pretensiones, con la certeza de que más pronto que tarde acabaría abandonado en la cuneta de cualquiera de las autopistas de la red, como me ha pasado con tantos y tantos otros blogs que he abierto a lo largo de mi vida.

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Primeras veces que son últimas veces

El otro día charlé con una mamá bloguera que acaba de ser madre por tercera vez y ambos coincidimos en una cosa: que los segundos (y en su caso los terceros) hijos se disfrutan más. O al menos de una forma diferente. Más calmada. Más consciente.

malabares

Malabares

Digamos que esta semana nos hemos sentido como los malabaristas a los que se les cae una bola (la de los hijos) y mientras intentan recuperarla ven cómo se desmoronan una tras otra todas las demás.

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Hermanos: El yin y el yang

No existen dos personas iguales y, por lo tanto, no existen dos hermanos iguales. Bueno, físicamente sí, que están los gemelos. Y Leo, que es una calcomanía de Mara. Pero lejos de los parecidos físicos, cada niño tiene su carácter y eso es algo que se ve y se intuye desde recién nacidos.

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Terrores nocturnos: a propósito de una conversación con Rosa Jové

Un terror nocturno, según me lo definió Rosa Jové, es lo mismo que el sonambulismo. Es decir, “es un niño que está profundamente dormido y durante ese sueño a su cuerpo le da por alterarse”. Si el niño anda por la casa se llama sonámbulo. “Si el niño grita como un poseso, empieza a patalear y a apartar todo lo que se le acerca, no admite el contacto, te mira pero no te mira, eso se llama terror.