Dos dientes en el desierto de tu boca

dos dientes

Dos dientes. Dos diminutos y blanquísimos dientes empezaron a asomar hace unas semanas en la encía inferior de Leo. Primero como una sierra casi invisible en cuyos dientes solo reparas cuando te rasgan la piel. Y luego, ahora, como dos incisivos centrales ya formados y afianzados tras la erupción de un volcán que amenaza con estar permanentemente activo durante los próximos meses, cambiando de forma irremediable con su lava de dientes de leche la geografía de la boca de nuestro hijo, ese paisaje que hasta hoy lucía desnudo, dominado por la llanura rosa y desértica de su encía.

Dos dientes. Dos diminutos y blanquísimos dientes a los que pronto se irán sumando otros, como en una de esas espirales de fichas de dominó que van cayendo una tras otra, pero a la inversa, porque aquí los dientes se van levantando uno tras otro, a veces a la vez, en un crecimiento casi siamés, como ha sucedido con los incisivos de Leo. Esos dos dientes ganados que, paradójicamente, son también una pérdida para nosotros, los padres. Supongo que porque como nos decía la semana pasada nuestra querida Mónica de la Fuente, en una de esas catársis de equipo que tenemos de vez en cuando vía Whatsapp, cuando crecen, con los segundos hijos (si no piensas tener más) se te va algo para siempre.

Y a nosotros, con esos dos diminutos y blanquísimos dientes, se nos ha ido para siempre la boca desértica de Leo, esa sonrisa desdentada en la que, quizás porque es el segundo y supongo que el último, o tal vez porque ser bipadre me hace prestar más atención a los detalles, he reparado constantemente desde que nació, cada vez que nuestro pequeño bicho bola abría la boca, como si en esas encías desnudas hubiesen estado durante sus siete primeros meses de vida las respuestas a todos los enigmas del mundo.

1 respuesta

  1. Cris
    Responder
    20 julio 2017 at 6:40 am

    Madremia!!! Gracias por este post, pq mi tercer bebito, con nueve meses ya cumplidos, sigue con las encías bien limpitas y acabo de ser consciente de que es algo increïble, como si la Peque hubiera estado esperando a q te leyera para sacar su primer diente, pq no le he dado suficiente importancia al asunto. Voy ahora mismito a hacer una foto de esa boquita desdentada antes de que sea demasiado tarde (abuaaaaaaaah!)…
    Besotes!

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