Cine y (m)paternidad: La próxima piel

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Soy un firme defensor del cine español porque creo que con los medios que tiene y, sobre todo, con sus limitaciones, los guionistas, directores y actores españoles hacen películas muy interesantes, con mucha miga, especialmente cuando olvidan la vocación de llegar al gran público a toda costa y caminan por los márgenes, planteando temas controvertidos y rodando filmes que se sabe de antemano que no van a ser el taquillazo del año, pero que aspiran a mucho más, a dejar una mueca en el imaginario de quienes las ven, a invitar a la reflexión, a entretenernos a la vez que nos dan que pensar con sus cuidados diálogos y las preguntas que dejan sobre la mesa para que cada cual las mastique luego mientras busca conciliar el sueño en su cama. 

A esa última categoría pertenece ‘La próxima piel’ (‘La propera pell’ en su título original en catalán), un magnífico film escrito y dirigido por el tándem formado por Isaki Lacuesta e Isa Campo, rodado en francés, catalán y castellano, y que le valió el Goya a mejor actriz secundaria en este 2017 a una Emma Suárez en estado de gracia (También se alzó con el Goya a mejor actriz principal por su papel en ‘Julieta’), que comparte cartel con el que para mí es uno de los mejores actores españoles de las últimas décadas, Sergi López, y con otro que apunta a serlo (Alex Monner), que realiza una increíble interpretación de un adolescente que se busca a sí mismo.

la proxima piel cartelPorque la próxima piel es un drama familiar con tintes de thriller que narra la historia de un adolescente (Gabriel) que, tras perderse siendo un niño en las montañas del Pirineo catalán en una excursión en la que su padre perdió la vida, regresa a casa ocho años después (cuando todos le daban ya por muerto) para incorporarse a las dinámicas familiares, despertando las dudas en todo su entorno sobre si realmente es quien dice ser. El shock sufrido por el niño en aquella excursión creó un vacío en su memoria, haciéndole olvidar gran parte de su infancia, así que Gabriel improvisa mentiras y falsos recuerdos, generando en él mismo una gran duda existencial sobre su verdadera identidad.

A partir de este sencillo punto de partida, Isaki Lacuesta e Isa Campo construyen una película compleja, que te obliga a no perder atención a ninguno de los numerosos detalles que pueblan el metraje, porque en ellos está la respuesta a la verdadera identidad de Gabriel. Mientras la descubrimos, asistimos a un sobresaliente ejercicio de cine en el que el sonido, los sonidos, es un protagonista más. De ‘La próxima piel’ me gusta todo, pero especialmente ese increíble juego con el sonido. También la reconstrucción de la relación entre una madre y el hijo al que lleva casi una década esperando (maravillosamente escenificada en las tres cenas que comparten); el acercamiento a los secretos de familia que permanecen guardados bajo llave en un pequeño pueblo de los Pirineos; la representación de la complejidad de las relaciones familiares; y el zoom que realizan los directores sobre la adolescencia, en lo que es una gran metáfora de la búsqueda de identidad que acompaña desde siempre a esta época vital tan importante y tantas veces denostada.

Yo, como soy así de fantástico, alquilé esta película en Filmin. Un día después me di cuenta de que estaba gratis en Netflix. El fail, eso sí, por lo menos valió mucho la pena.

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