¿De verdad “siempre se ha hecho así y no ha pasado nada”?

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Un ya lejano 20 de marzo de 2014 (han pasado tres años que me han parecido veinte), en una sección que ya tengo olvidada, la de las frases del gran manual de la crianza, traté un argumento clásico que utilizan las personas cuando como padres queremos hacer un cambio en lo que hasta ahora ha sido habitual en nuestro entorno respecto a la crianza de nuestros hijos: “Pues siempre se ha hecho así y no ha pasado nada”. Nos ha pasado con el colecho, con el Baby Led Weaning, con la lactancia, con el chupete, con los pendientes, con nuestra forma de criar, con la alimentación… En fin, con todo. Entiendo que muchas veces ver que alguien cambia las dinámicas establecidas, que se replantea las cosas, supone en cierto modo sentirse cuestionado. Es posible que a mí me pasara lo mismo. O que me pase cuando alguno de mis hijos sean padres (si es que quieren serlo). 

En el número de marzo de Madresfera Magazine, la mamá jefa entrevistaba a Zazu, autora del blog ‘Aprendiendo con Montessori’, y ésta le decía que al haber crecido en una sociedad competitiva “cuestionar que algo se ha hecho mal ya implica error, fracaso, y eso nos hace sentir culpables. Pero la realidad es que gracias a indagar en nuestra infancia, en esos errores que cometieron nuestros padres, y también otras generaciones, podemos avanzar. No se trata de culpar ni perdonar a nuestros padres o a otras generaciones sino más bien de concienciarnos de que podría haber sido mejor y hacerlo mejor con nuestros hijos”.

La teoría es preciosa, pero del dicho al hecho hay un trecho, sobre todo para los que se sienten cuestionados, ya sean abuelos, tíos o padres actuales. Yo intento no cuestionar la crianza de nadie, allá cada uno con sus decisiones, que seguramente consideran que son las mejores para sus hijos, pero lo cierto es que siempre que tratas determinados temas en el blog ves que enseguida afloran susceptibilidades. Pasa cuando hablas de no pegar a los niños: “Pues a mí mis padres me dieron azotes cuando me comportaba mal y yo también lo hago con mi hijo y no pasa nada”. Y pasa cuando hablas de alimentación (lo veo mucho en el blog de la mamá jefa, que trata de forma más habitual estos temas): “Pues siempre se ha dado a los niños zumos, galletas y dulces y no ha pasado nada”.

Fotografías de Ken Heyman.
Fotografías de Ken Heyman.

¿De verdad “siempre se ha hecho así y no ha pasado nada”?

Ya he hablado alguna vez de la violencia contra los niños. De esos padres a los que les pegaron de pequeños y hoy hacen lo propio con sus hijos y lo ven tan normal, porque siempre se ha hecho así y no ha pasado nada. Sin darse cuenta de que sí ha pasado, de que han normalizado la violencia, de que repitiendo los mismos patrones que sus antepasados están perpetuando de generación en generación el uso de la violencia como medio para solucionar problemas y conflictos cotidianos. ¿De verdad no ha pasado nada?

Pero hoy me quería centrar especialmente en el tema de la alimentación. Hace un par de años publicaba también otro post en el que calculaba la cantidad de azúcar que come un niño normal a diario. La OMS recomienda no sobrepasar los 37 gramos/día. Apenas con un yogurt de sabores, tres galletas y un zumo (ya sea industrial o casero) los niños ya superan ese límite. Y a eso sumadle cereales, colacaos, bollería industrial, gominolas, yogures bebidos, refrescos… ¡Y veréis la barbaridad de azúcar que puede ingerir un niño al día al poco que los padres no estén informados! Y en algunos casos aunque lo estén, porque claro, “por lo menos así comen algo”. Pues bien, cuando Diana trata estos temas en ‘Marujismo’, no tardan en aparecer voces que dicen aquello de “siempre se han dado esas cosas y no ha pasado nada”.

Últimamente estoy colaborando con un diario médico y recientemente me encargaron un reportaje sobre la diabetes. ¿Sabéis que la diabetes tipo 2, la que depende de nuestros hábitos de vida (alimentación y ejercicio físico fundamentalmente), era hace medio siglo “casi” una enfermedad rara y hoy afecta al 14% de la población española mayor de 18 años? ¿Sabéis que a día de hoy, 2017, España ya supera las previsiones de la Federación Internacional de Diabetes para 2040, que preveía que el 10% de la población padecería diabetes tipo 2?  ¿Sabéis que el riesgo de diabetes tipo 2 en niños se ha incrementado de forma exponencial aumentando su incidencia en un 50% (datos de 2015) en la última década (aunque por suerte, de momento, ese porcentaje “solo” represente el 0,15% de los niños y adolescentes)? ¿Sabéis que la diabetes está estrechamente ligada con la obesidad y el sobrepeso, hasta el punto de que, como me decía el doctor Antonio Pérez, vicepresidente de la Sociedad Española de Diabetes, acabando con la obesidad se eliminaría entre el 70 y el 80% de los casos de diabetes tipo 2? ¿Sabéis que España tiene uno de los porcentajes de niños obesos más altos de toda la Unión Europea y que ese porcentaje ha aumentado del 7% al 17% en apenas un cuarto de siglo? ¿Sabéis que según explicaba en noviembre de 2015 Javier García Soidán, coordinador del Grupo de Estudio de la Diabetes en Atención Primaria de la Salud (GEDAPS), un niño que debuta con la diabetes con 15 años, si no se controla, empezaría con las complicaciones a los 25 años?

¿De verdad que “siempre se ha hecho así y no ha pasado nada”? A mí, al menos, estas cifras me invitan a la reflexión, porque igual lo que pasa es que no queremos ver la realidad y preferimos ampararnos en lugares comunes. O que no siempre se ha hecho así, como queremos creer. Está claro que en todas las casas siempre ha habido dulces, zumos, galletas, pero lo que también está claro es que no en la cantidad, la variedad y con la normalidad que se los ofrecemos hoy en día a los niños. Seguro que mi madre cuando era niña apenas tenía de este tipo de productos en su casa, porque mis abuelos bastante tenían con ponerle un plato de lentejas al día y alimentar once bocas. Qué decir de productos industriales o hamburguesas de McDonald’s. Seguro que yo ya tomé más azúcar. Y seguro que mis primos pequeños más aún. Y así hasta llegar a hoy, que hemos normalizado tanto el azúcar y los productos industriales que creemos que siempre se ha hecho así, cuando no es así. La evolución de las cifras de obesidad y diabetes en nuestro país así lo refrendan. Y sí, sí que pasa.

16 respuestas

  1. Planeando ser padres
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    6 junio 2017 at 8:08 am

    Yo no creo que en mi casa esto siempre haya sido así. Aunque estamos tomando conciencia acerca de este tema, cuando yo era pequeña no teníamos ni la mitad de la mitad de porquerías que compramos hoy. Y como dice mi madre, yo me he puesto muy gorda desde que no como lo que ella cocina y hago lo que me da la gana. las galletas son una tentación, los postres muy calóricos, la bollería, las chucherías. ¡Y es que es todo tan barato! Que a mi bichilla le encantan las ciruelas, y cuando están a 5 euros el kilo en el supermercado, a la velocidad que come, me dan ganas de comprarle galletas que me salen más barata y se empacha antes. Recuerdo que cuando en casa entraba un bote de Nocilla o un Bollycao era una fiesta. Además, el supermercado más cercano estaba a 10 kilómetros, así es que se hacía la compra delmes y se acabó, por lo que todo estaba muy meditado, con lista de por medio… Ahora lo tenemos todo tan fácil y tan a mano que creo que eso nos acaba perjudicando.

  2. Bego
    Responder
    6 junio 2017 at 11:05 am

    Totalmente de acuerdo. Este fin de semana he leído una frase que viene muy al hilo y resume en unas pocas palabras como rebatir el uso de la costumbre y la tradición por parte de algunos para justificar determinadas actitudes : “Culture does not make people. People make culture.” En nuestras manos está cambiarla para mejor.

  3. Vanesa
    Responder
    6 junio 2017 at 12:26 pm

    Me ha parecido una entrada fantástica, no soy madre por el momento pero soy profesional sanitaria y me parece aberrante los índices de sobrepeso y obesidad infantil.
    Enhorabuena por este post y espero y deseo que con el tiempo haya una mayor concienciación de la alimentación de los progenitores hacia sus hijos, porque ser padre requiere sacrificio y ese sacrificio comienza en los padres y madres pues son el ejemplo y referente para sus hijos e hijas.

  4. Alberto Dominguez
    Responder
    6 junio 2017 at 1:08 pm

    Uno se levanta por la mañana (con más o menos ojeras en función de cómo haya ido de bien la noche anterior), se pone del mejor de los humores y sale a la calle con una gran sonrisa. Al final, todo es precioso ¿no? Hace sol, los pájaros cantan, tienes una pareja fantástica y un bebé estupendo. Y entonces… llega el comentario de turno y lo manda todo al garete.

    Cualquier padre sensato navega en un terreno de incertidumbres e inseguridades. Y todas y cada una de ellas te ponen a prueba cada vez que alguien emite un juicio de este tipo. ¿Por qué, maldita sea, todo el mundo se siente con derecho a opinar? Peor todavía ¿por qué te juzgan cuando no se han tomado la molestia de preguntarse si lo que te están diciendo tiene el más mínimo sentido?

    Cuando tienes un bebé cualquier decisión, la que sea, puede convertirse en un campo de batalla: la ropa que pones (o no pones) al bebé, la comida que le das (y cómo y cuando se la das), si lo duermes en el carrito o haciendo el pino-puente… En cuanto te despistas, te ves inmerso en un mar de justificaciones y explicaciones que son inútiles porque, amigos, a los pocos meses te das cuenta que da igual lo informado que estés y el tiempo que hayas dedicado a tomar algunas decisiones, a la mayoría se la refanfinfla. Da igual si eres Catedrático Honoris Causa que el comentario de turno va a aparecer una y otra vez poniendo a nuestra paciencia (ya mermada por el imsonio) sin piedad.

    ¿Por qué esa necesidad de cuestionar cómo cuidan a sus hijos los demás? Si algo aprendes siendo padre es que, mientras garantices unas condiciones básicas para tus hijos (seguridad, salud, dignidad…) existen tantas maneras de criar a un hijo correctamente como olas en el mar. Por supuesto, el conocimiento avanza y cuando seamos mayores descubriremos que hay cosas que podíamos haber hecho mejor pero eso es una buena señal porque significa que la Humanidad progresa.

    Entonces, ¿por qué esa necesidad de entrometerse en cómo cuidamos a nuestros hijos? Y, sobre todo, ¿por qué esa falta de tolerancia y de receptividad a nuestras explicaciones? Dos pistas:

    1) Cuando decidimos hacer las cosas a cómo lo hacen otros, ellos se sienten cuestionados. Criar a un/a hijo/a es una de las experiencias más intensas que se puede tener en la vida y es muy difícil desligar nuestra identidad de ese proceso. Cuando decidimos hacer algo distinto a cómo lo hacían nuestros padres, ellos se sienten (de forma inconsciente) en cierta forma cuestionados. Me imagino que como padre debe ser muy complicado enfrentarse a las decisiones erróneas que has tomado y por eso, es más fácil, poner en cuestión a los demás. Al fin y al cabo, si definen tu comportamiento como una “moda”, nada les obliga a plantearse si lo que hicieron era realmente correcto.

    2) Inercia de creencias. Todos creemos cosas (que la gente es buena, que es mala, que los fans del Madrid son unos chulos y que los del Barça unos creídos, etc.) La psicología ha descubierto que, cuando creemos algo, cualquier argumento que presentemos generalmente solo servirá para reforzar aquello en lo que ya creemos. Eso explica porque todos nuestros argumentos caen generalmente en saco roto.

    Así que, en realidad, los comentarios del estilo “siempre se ha hecho así y no ha pasado nada” presentan una oportunidad para la comprensión y la tolerancia. No es nuestra tarea cambiar a nuestros padres sino comprenderlos. Ellos muy probablemente lo hicieron lo mejor que supieron pero es importante entender cómo podemos hacerlo todavía mejor para proporcionar a nuestros hijos una vida más plena, justa, feliz y saludable. Y ser tolerante con la forma de ver el mundo de los demás y, al mismo tiempo, mantener nuestra firmeza y respeto con nuestras propias decisiones parece un buen camino para conseguirlo.

  5. Catalina
    Responder
    6 junio 2017 at 3:14 pm

    Si que pasa. Hace 4 años me fui a vivir mi pareja. Deje de comer lo que mi mamá cocinaba y en reemplazo para hacer la “vida más fácil” comíamos pizza, hamburguesas, etc. El resultado fue que subí de peso, subi más de 10 kg. Hoy tengo resistencia a la insulina que es la antesala a la diabetes. Si, si pasa.

  6. alicia
    Responder
    6 junio 2017 at 4:29 pm

    y? que cada uno crie a sus hijos como le de la gana es su problema si como mas.o menos azucar que pesadilla con los estudios y este dice el otro son tus hijos? verdad que no? y luego di tu algo que te comen respeta y seras respetado

    • Julia
      Responder
      12 junio 2017 at 7:31 am

      1. Creo que nadie te ha faltado al respeto.
      2. Nadie te dice cómo tienes que comer.
      3. Esa ortografía, que he tenido que leer el mensaje tres veces para entenderlo.

  7. Carmen Acosta
    Responder
    6 junio 2017 at 11:29 pm

    Me parecen buenas y documentadas las opiniones.

  8. Vane
    Responder
    6 junio 2017 at 11:34 pm

    Verdad, verdadera. Tenemos de todo y todo mas a mano… Lo sano suele ser mas caro que lo insano… Y no sé qué narices le echan a los bollos, chucherías y demás cosas deliciosamente venenosas para que cueste tanto controlar las ganas. Mi niña me dice cuando vamos de paseo o al super ( por ejemplo ) “Mami… Quiero algo rico…” y no se refiere a una zanahoria.
    Intento comer sano y que se coma sano en casa, no le doy bebidas azucaradas ni carbonatadas, las chuches son exporádicas, los dulces y esas cosas reducidos, las verduras a diario… Pero pecar es de humanos, y yo, LO SOY.

    • Vane
      Responder
      6 junio 2017 at 11:40 pm

      Por cierto! En mi casa también era fiesta el día que había nocilla! jajajaja
      Y otra cosa, cuando era pequeña me pegaron para corregir comportamientos, no quiero eso para mi hija. Las veces que le he dado un cachete son contadas, pero la educación que recibimos de pequeños, se queda grabada a fuego, casi en nuestro ADN y a veces se me escapa darle un manotazo si va a coger algo peligroso, o darle un tope en la boca si me ha mordido. Me duele hacerlo, me duele contarlo, mi propósito en la vida es cambiar las cosas ( las que me parecen malas ) y todos los días hago algo para acercarme a dicha meta.
      Un saludo y gracias.

  9. Teresa
    Responder
    7 junio 2017 at 8:05 am

    Estoy bastante de acuerdo con el post. Pero me gustaría hacer dos comentarios:

    – El argumento de tirar de cómo se hacían las cosas antes se usa para todo, en todos los “estilos” de crianza. Anda que se no se oye ahora eso de “nuestras abuelas no tenían batidoras” para defender el BLW, o argumentos parecidos. Los temas de crianza han pasado por montones de fases, por montones de olas, que van y vienen, así es que siempre se encontrará algo en el pasado que apoye tus decisiones o argumentos, sean las que sean.

    – Creo que efectivamente hemos ganado en información sobre nutrición y salud, y creo que hoy en día los padres en general estamos más preocupados por mantener una alimentación saludable en la familia (ojo, que en mi casa cuando éramos pequeños comíamos todo comida casera, no se comían tantos procesados como se ve ahora) Pero tampoco me gusta la tendencia actual de “demonizar” alimentos. El azucar está completemente prohibido, hasta el punto de que dar un yogur de fresa a un niño parece pecado. De la leche de vaca ni hablemos. Yo al menos no comulgo con esto. Intento evitar el aceite de palma, pero no buscando galletas que no lo lleven, sino no dejando que coman galletas a diario, por ejemplo. Comemos sano de manera general, pero si un día nos comemos los cuatro una pizza y un helado, pues tan felices. No me van los extremismos en ningún ámbito, y en el de la alimentación tampoco.

    Dicho esto, sí que creo que es nuestro deber ser los mejores padres que podamos, y no cometer errores que a lo mejor cometieron nuestros padres, aunque fuese por supuesto con la mejor de sus intenciones.

  10. Elvira
    Responder
    7 junio 2017 at 8:30 pm

    Gracias por exponer esta realidad con tanta claridad. En el tema alimentación precisamente es donde yo encuentro más casos de la famosa frase, continuamente repetida sobre todo por familiares cercanos (en mi experiencia) y pareces un exagerado y bicho raro por no hacerlo como siempre se ha hecho. Son modas! Dicen y no te toman en serio.
    Lo que tengo claro es que uno educa como mejor entiende que lo hace y desde luego me sumo a tu escrito y al hecho de que es necesario cuestionar las cosas, sobre todo las q siempre se han hecho así.

  11. Mummystrip
    Responder
    12 junio 2017 at 2:14 pm

    A mi me esta costando mucho cambiar este tema. Le intento dar todo sin azúcar, pero fuera de casa le dan cosas con azúcar.
    Por ejemplo, la primera vez que probó el bizcocho de chocolate fue en la guardería. Y la profesora lo vio como lo más normal del mundo. Y el niño no tenía ni un año!!!
    Madre mía! Es que me da algo!!
    Nosotros tenemos el mayor porcentaje de influencia, pero la guardería, el colegio, los abuelos … también influyen.
    A esto, tengo que añadir, que claro yo siempre soy la mala. ¡ Ay pobre niño! Que no le das azúcar!
    Tenemos que cambiar en general los hábitos de consumo y comer mucho más equilibrado. Pero bueno esto es muy complejo.
    Esperemos que poco a poco vaya mejorando.
    Por mi parte intento poner mi granito de arena.
    Gracias x l post

  12. Nazareth
    Responder
    12 junio 2017 at 6:14 pm

    ODIO l afrase de “es que siempre se ha hecho así! La odio porque implica no querer mejorar. Si siguiéramos haciendo las cosas como siempre se han hecho aún viviríamos en cuevas y comeríamos lo que cazáramos. Menos mal que unos cuantos se rebelaron y decidieron hacer las cosas “de otra manera” y hemos sido capaces de llegar a donde estamos hoy.

    En el trabajo tenemos dos personas que son de las del “es que toda la vida se ha hecho así” y por más que les explicas que pegar a un niño es ilegal no hay manera de qu eles entre en la cabeza. ¡Es frustrante! Y con la comida pasa lo mismo, cuesta lo mismo hacer un arroz integral que uno blanco, o comprar la verdura al productor local en vez de en Carrefour… Pero coo dice el dicho, no hay más sordo que el que no quiere oír.

    Un saludo!

  13. Nazareth
    Responder
    12 junio 2017 at 6:19 pm

    Por cierto, en septiembre justo ublica un post que se llamaba “Es que siempre se ha hecho así”… Justamente para hablar de que esa frase sólo implica no querer mejorar.

    https://nadiemelodijoblog.wordpress.com/2016/09/19/es-que-siempre-se-ha-hecho-asi/

    Un saludo!

  14. eliahh
    Responder
    18 julio 2017 at 9:02 am

    Mucha gente dice eso cuando intentas explicar por qué quieres comprar una silla de coche buena y no la de 50 euros del Carrefour. “Pues antes los niños iban sin ni siquiera cinturón detrás y no pasaba nada”.
    Sí pasaba. En los 1990 había 2000 niños heridos y fallecidos al año en España, y ahora hay unos 400.
    No todo da igual, y no todo se hacía antes mejor. Simplemente nos parece que si no tenemos un caso cercano de algo, es que no pasaba.
    Fuente:
    https://sillasdecoche.fundacionmapfre.org/infantiles/estudios/estadisticas/todas-las-estadisticas.jsp

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