A propósito de Supernanny

“El día más aterrador de tu vida es el día en que nace tu primer hijo. Tu vida, la que conoces, se acaba. Y nunca volverá. Pero luego aprenden a caminar y a hablar y quieres estar con ellos, y acaban convirtiéndose en las personas más deliciosas que conocerás en toda tu vida”.

Bob Harris (Bill Murray), Lost in Translation

super nanny libroHace unos días, mientras la mamá jefa, la pequeña saltamontes y el papá en prácticas hacíamos la compra en el supermercado, me topé con un libro que unos días antes había visto en algún muro de Google+ y que está llamado a convertirse en un best seller de la crianza. Sí, hablo de la última ocurrencia de Rocío Ramos, más conocida entre el gran público como Supernanny. El libro en cuestión se titula “Niños: Instrucciones de uso”. Y añade como subtítulo: “El manual definitivo”. Casi nada. No voy a entrar a valorar ahora el título, que para empezar equipara a los niños con máquinas. Ni tampoco su contenido. Que por supuesto no he leído. Pero algo me dice, teniendo en cuenta su programa televisivo, que no faltarán referencias a la maldad de los más pequeños de la casa. Si viviese todavía, seguro que Hobbes se ofrecía a firmar el prólogo. En fin, que yo no quería entrar a valorar…

El nuevo libro de Rocío Ramos me viene que ni pintado para plantear un tema que tenía anotado desde hace un tiempo en la libreta que utilizo para apuntar las ideas que se me ocurren para el blog antes de que cinco segundos después se desvanezcan en mi mente. Hablo de las cosas y los aspectos de la crianza sobre los que ha cambiado (y mucho) mi percepción desde que soy un papá en prácticas. Y Supernanny es uno de ellos. Reconozco que lo veía poco. Y también que sus métodos me parecían entonces más que razonables. Entonces, antes de ser papá, la sociedad también había inoculado en mí ese virus que nos hace ver a los niños como pequeños diablos egoístas y manipuladores. Hasta aplaudí (para mi vergüenza actual) los métodos de un familiar cercano a la hora de dormir a sus hijos que ahora, años más tarde, reconozco en las teorías de Eduard Estivill. Personaje del que el otro día supe, por cierto y gracias a una lectora del blog (“Lectora”, qué grandilocuente suena), que es catalán. Y yo que me había imaginado a un oscuro doctor británico… Qué decepción.

Pero Supernanny y sus discutibles métodos educativos no son los únicos aspectos sobre los que ha cambiado mi percepción. Ni mucho menos. Y es una lástima que tengamos que esperar a ser padres para ser conscientes de ello, porque nos ahorraríamos (y haríamos ahorrar a nuestros familiares más cercanos) una importante cantidad de dinero. Que nunca está de más tenerlo en la cuenta corriente (o debajo del colchón, según el gusto de cada cual) en estos días de escasez de efectivo. Hablo, por ejemplo, del porteo y del colecho. Si antes de nacer Mara hubiésemos conocido esto, seguramente nos habríamos ahorrado el dinero de la cuna. Y el del carro. La primera no la hemos utilizado. Y al segundo le hemos dado muy poco uso. Pero claro, antes de que Mara llegase al mundo la cuna y el carro eran dos elementos imprescindibles. Y así te lo hacían ver en cualquier tienda que pisases. Y uno piensa que si lo tiene todo el mundo, será por algo. Y quizás es sólo por eso, porque lo tiene todo el mundo y es lo que se supone que hay que hacer.

Pero sobre todo, y más allá de utensilios materiales, destacaría algo que ha cambiado de forma mucho más imperceptible para el resto de la gente que nos conoce. En gran media porque se trata de un cambio de orden interno. De aquellos que afectan a partes iguales al alma y al cerebro. Hablaría de nuestro cambio en la idea y la concepción sobre la guardería. Especialmente cuando los bebés no llegan al año de edad. Pero recuerdo, con más viveza, que en nuestras vacaciones como pareja, en Ibiza, Formentera o Cádiz (dónde sea pero con el mar bien cerca), la mamá jefa y yo nos decíamos que cuando tuviésemos hijos no podíamos dejar de dedicarnos una semana al año de vacaciones para nosotros dos. Para no perder esos momentos de pareja. Y que dejaríamos a los peques esa semana a cargo de los abuelos modernos.  Hoy, reflexiones como esa nos parecen imposibles. No nos queremos separar de nuestra bebé. Y lo queremos hacer todo con ella. De forma que las actividades en las que la peque no puede participar, dejan de interesarnos de inmediato. Ahora somos tres. Una pequeña gran familia. Para todo.

Siempre, cuando reflexiono sobre este cambio, recuerdo una frase del texto que Pilar Cámara, la tía Pi, una gran poeta y mejor persona, nos dedicó el día de nuestra hippy-boda. Mara llevaba entonces cinco meses desarrollándose en el interior de su mamá: “Gracias por Mara. Todavía no la he visto y ya la adoro. Vuestra pequeña niña imantada que recorrerá miles de kilómetros a vuestro lado y después continuará vuestra historia. Hasta la eternidad”.

Y a vosotr@s, ¿os ha cambiado mucho la forma de pensar tras ser padres?

54 respuestas

  1. Avatar
    10 marzo 2014 at 9:46 am

    A mí me pasó algo parecido. Cuando me convertí en madre, de repente, todo cambió y empecé a reírme de lo que pensaba antes y de los que son como yo era antes. Aunque siempre desde el respeto, porque les entiendo ¡Yo decía esas cosas a las jóvenes mamis antes de convertirme en una! Ahora soy yo la que les suelta “Cuando seas madre/padre lo comprenderás”. Las vueltas que da la vida jajaja

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      10 marzo 2014 at 9:49 am

      Y tanto que da vueltas. Un bebé te pone la vida patas arriba. Y tienes que volver a empezar a reconstruirla, pasito a pasito, junto a él 🙂

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    10 marzo 2014 at 10:00 am

    tengo que reconocer que durante mi eterno reposo durante el embarazo me he tragado más de un programa de super nanny y que además me parecía super razonable lo que hacia en el… recuerdo uno para acostumbrar a una niña adoptada a dormir solita … la peque salia de la cama y suplicaba a su madre dormir con ella y su madre debia ignorarla… QUE HORROR ME PARECE AHORA! solo recordarlo ahora me cae la lagrimilla, y entonces, no me parcía tan mal.. pensaba “era por su bien” … hemos cambiado la forma de ver la vida gracias a nuestra pequeña Judith!!!

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      10 marzo 2014 at 10:06 am

      Y cambiamos esa mentalidad porque cuando somos papis, dejamos de ver a los bebés como pequeños diablos y admiramos su bondad y entendemos sus necesidades. Hasta entonces la sociedad y su posición hacia los peques nos influye mucho. Por desgracia 🙁 ¡Gracias por el comentario!

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    Regina
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    10 marzo 2014 at 10:02 am

    Reconozco que sí he visto “Super Nanny” y en su momento algunas de sus “técnicas” me parecían adecuadas.Pero desde el nacimiento de mi segundo hijo (la niña tiene 9años) no comparto NADA en absoluto sus “técnicas de educación”!!!

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      10 marzo 2014 at 10:07 am

      Tienen que llegar al mundo nuestros renacuajos para darnos cuenta (algunos) que los métodos de Supernanny no son los más adecuados. O al menos los que cualquier de nosotros utilizaría para educar a sus hijos 🙂 ¡Gracias por el comentario!

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    10 marzo 2014 at 10:18 am

    No podría estar más de acuerdo, yo también he tenido a la peque para estar con ella, criarla etc y no para dejársela a los abuelos y seguir disfrutando de lo que hacía antes, para mí es mejor lo que tengo ahora.
    Y con respecto a Estivill y Supernanny qué te voy a contar! 100% de acuerdo!
    Un post genial!

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      10 marzo 2014 at 10:54 am

      Supongo que ya tuvimos nuestro tiempo para disfrutar de nosotros mismos. Y lo volveremos a tener. Pero ahora que tenemos peques, ha llegado el momento de disfrutar de la vida al máximo. Con ellos. ¡Gracias, compañera!

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        10 marzo 2014 at 11:06 am

        Cierto, ya tendremos tiempo!
        Gracias a ti!

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    10 marzo 2014 at 10:20 am

    Yo también era una fan de Supernanny hasta quedarme embarazada y empezar a bucear en esto de la maternidad. Hasta entonces sólo tenía esa referencia y la de mis amigos y familiares, que iban por el libro de hace 20 o 30 años…
    Sin embargo, a la que empiezas a leer, a informarte, a “decidir”, todo cambia y ya no creo que cambies radicalmente, si no que evolucionas, porque encuentras otro camino para lograr lo que querías desde el principio: la felicidad de tu hijo.

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      10 marzo 2014 at 10:55 am

      Supongo que cómo dices, es más una evolución que un cambio. Pero es taaaaaaan drástico que me cuesta no llamarlo “cambio” 🙂 ¡Gracias por el comentario!

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    10 marzo 2014 at 10:21 am

    A mi me pasó lo mismo, es increíble como te puede cambiar la mentalidad cuando tienes un hijo. Antes de que naciera nuestro Redondo yo era de las que decía “¿que duermes con el niño en tu cama? se te va a acostumbrar y luego no hay quien lo saque de ahí. Si llora, lo hará el primer día pero luego ya verás como duerme sólo” Ahora se me cae la cara de vergënza al recordarlo… ¿conocéis a algún machote de 20 años que quiera dormir con sus padres? pues eso… Con lo bien que duermo yo con mi Redondo agarrandome las orejas, hombre!

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      10 marzo 2014 at 10:57 am

      Decimos tópicos (que voy recogiendo puntualmente en mi sección “Frases de la crianza”) porque se los escuchamos decir a todo el mundo y a uno le parece que es lo que hay que decir. Yo ya los rehuyo, pero me sorprende que haya gente que, aún habiendo sido papá o mamá, siga recurriendo a ellos. ¡Qué importante es informarse!

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    10 marzo 2014 at 10:45 am

    A mi me ha pasado algo parecido.
    Lo veía todo de otra forma, Supernany? pues si, tenía razón, que malos son los niños… anda que no estaba confundida!!!
    Lo importante es reconocer que estábamos equivocados y no aplicar todo lo que antes pensábamos que estaba bien, o cómo lo hace todo el mundo yo también…
    En lo que si “discrepo” aunque no del todo es en lo de la semana de vacaciones, nosotros nos tomamos hace un par de meses un fin de semana para nosotros solos y nos vino genial, aunque estuvimos en todo momento conectados por whatsapp a los abuelos…

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      10 marzo 2014 at 10:59 am

      Lo de las vacaciones es algo más personal. Entiendo a los que se van de vacaciones o de fin de semana. Pero en nuestro caso, por ahora, no nos imaginamos irnos de vacaciones sin la peque. Pero como te digo esto es un tema más personal 🙂
      Menos mal que nos ha dado por contrastar informaciones, porque de lo contrario Supernanny hubiese acabado con la infancia de muchos niños… 😛

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    10 marzo 2014 at 10:54 am

    Otro relato más que viene a expresar su total acuerdo con todo lo que dices en este -otro- excelente post. En mi caso, el cambio ha sido muy drástico, porque no sólo estaba a favor de los métodos de Supernanny, sino que incluso antes de ver nunca su programa ya pensaba en una educación como la que ella promueve. Palabras como “ignorar”, “premiar”, “autoridad”… eran básicas en mi “manual de paternidad” particular. Ignorante de mi.

    En mi caso, esta percepción comenzó a cambiar en cuanto comencé mis estudios de Psicología. Pero aún así, compramos una cuna, compramos un carrito… Y aquí también estoy de acuerdo: nos podíamos haber ahorrado un buen dinero. Pero algunas cosas hay que verlas de primera mano para poder aprender de ellas.

    Da gusto leerle, señor Cordellat 🙂

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      10 marzo 2014 at 11:02 am

      Es que esas palabras que mencionas (ignorar, premiar, autoridad…) son las que hemos escuchado siempre. A lo largo de nuestra vida. Al final nuestra percepción se crea a través de lo que vemos en nuestro entorno. Por suerte para todos, otra forma de pensar y de criar, muy al margen de Supernanny y Estivill, está cogiendo impulso en la sociedad. Aunque a veces tengamos que aprender de los errores… 🙂
      Muchas gracias, como siempre, por tus palabras!

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    Virginia
    Responder
    10 marzo 2014 at 1:36 pm

    Me veo reflejada en esos pensamientos. Creo que se trata a los hijos como enemigos. Yo también pensaba que me desharía de la pequeña para ir de vacaciones o algo así jeje y si alguien me lo sugiere ahora… Le clavo una mirada fulminante. Algo ha cambiado.

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      10 marzo 2014 at 3:39 pm

      No a todos, porque cada persona es un mundo, pero a muchos sí que nos cambia mucho la maternidad/paternidad. Salimos del paritorio siendo otros 🙂

  10. Avatar
    10 marzo 2014 at 2:07 pm

    No sabes cómo te entiendo y comparto lo que dices!!!
    Nosotros también decíamos eso de las escapadas si niños… Y ahora ni me lo planteo…. Pq no va a disfrutar de unos días de playa con sus papis??
    Con decirte que de vez en cuando en medio de unas vacaciones pensamos en pasar una noche fuera a nuestra bola y en dos años y 4 meses todavía no lo hemos hecho!!
    Y como tu, tampoco entiendo ese afán de hacernos ver a los peques como al enemigo…… Pero si es que son inocentes, indefensos y como todos tendrán sus momentos…. a ver si van a ser como muebles…. Yo a mi hija la adoro, ahora que ha cumplido dos años se esta volviendo un poco rabietuda… está creciendo ¿no? es normal que saque su caracter, que como personita autónoma que comienza a ser quiera defender lo que considera suyo, sus derechos… y que manifieste sus deseos de manera insistente y a veces de una forma un poco demasiado intensa. Pero cuando se comporta asi, no pienso que sea mi enemiga sino que se está (ya) desarrollando como persona-

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      10 marzo 2014 at 3:40 pm

      No sé quién introdujo esa concepción del niño, pero desde luego les ha hecho un flaco favor. Por suerte todavía hay sentido común en el mundo… ¡Mil gracias por tu comentario y que sigáis disfrutando por mucho tiempo de esas vacaciones en familia!

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    10 marzo 2014 at 2:09 pm

    ¡Cómo me suena el cuento! Yo también veía Supernanny y me maravillaba del cambio que tenían los niños en su comportamiento. Cuando eres padre o madre te das cuenta, de que los hijos no son un aparato más de la casa que amoldar a tu vida. Son seres independientes que tienen derecho a opinar y actuar…

    Me ha gustado mucho el post Papá en Prácticas!

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      10 marzo 2014 at 3:41 pm

      ¡Gracias, compañera! La verdad es que siempre me ha quedado la duda de qué habrá sido de esos niños después de Supernanny… Nosotros, por el momento, y creo que lo mismo que vosotros, prescindiremos de sus métodos 😉

  12. Avatar
    10 marzo 2014 at 2:32 pm

    Supernanny es Dios, Adrián, sus famosas tablas para premiar conductas positivas funcionan, damos fe de ello. Y tiene más paciencia que un Santo …

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      10 marzo 2014 at 3:44 pm

      Desconozco sus métodos, la verdad, porque vi muy pocas veces y sólo de pasada su programa, pero me horroriza que parte de ellos se basen en el castigo y el dejar llorar a los niños. No creo que sean métodos para educar a unos niños de dos, tres o cuatro años. Aunque como en todo, cada uno es libre de hacer lo que considere más pertinente 😉

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        10 marzo 2014 at 6:53 pm

        Uy, pues esos programas de castigos no los hemos visto … lo que hay que hacer es ignorar (que no castigar) las malas conductas, y premiar las buenas, pero lo del castigo no funciona nunca.
        Eso sí, cuando les llegan las rabietas de los 2-3 años, hay que dejarles berrear, sólo buscan llamar tu atención … uno ya distingue cuando su hijo llora de verdad o cuando te están vacilando 🙂

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        10 marzo 2014 at 7:08 pm

        Los peques son mini yos. Como nosotros, también se enfadan y tienen sus días malos. Y si queremos que sean comprensivos con nosotros, supongo que lo suyo será serlo también con ellos 🙂 ¡Gracias por tu comentario!

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        11 marzo 2014 at 7:38 am

        Discrepo de Entrepapis (bis ^_~). Ignorar es castigar. ¿O a ti te gusta que te ignoren? ¿Qué habrías pensado si el Papá en prácticas, que siempre responde a todo el mundo, no te hubiera respondido a ti, ignorándote? Pues imagínate un niño (de 2-3 años!!!) que depende enteramente del amor p(m)aterno para subsistir!

        Por otra parte, con las rabietas los niños no buscan llamar tu atención (si fuera así, los padres que criamos con apego nunca pasaríamos por esa etapa, porque nuestros hijos ya tienen toda nuestra atención). Los psicólogos saben que los niños de esa edad no saben aún identificar sus sentimientos, ni gestionarlos. La mayor parte de ellos, cuando se les pasa la rabieta, están avergonzadísimos.

        Nuestro trabajo como adultos es esperar que pase pacientemente (que no es lo mismo que ignorarles) y, a continuación, poner palabras al problema para que la próxima vez comprendan lo que les pasa, cómo se sienten, y vayan dejando las rabietas atrás y tornándose personas asertivas.

        Te dejo un enlace de la revista Ser padres (que recomiendo encarecidamente) para que entiendas que lo que digo no me lo invento: http://goo.gl/7ZChIJ

        Un besazo.

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        11 marzo 2014 at 8:30 am

        Los comentarios de Roser siempre vienen cargados de conocimiento. ¡Me gustan! Yo soy más de tu punto de vista, ya lo sabes. Pero entiendo que haya padres que lo vean de otra forma. Al final todos queremos hacer lo mejor para nuestros hijos, aunque imagino que los resultados de utilizar uno u otro método con ellos diferirán. Y no poco. Yo me apunto a los que tú planteas 😉 ¡Un abrazo, Roser! ¡Y gracias como siempre por tu comentario!

  13. Avatar
    10 marzo 2014 at 3:51 pm

    Buffff no lo sabes bien!! Bueno, si, claro que lo sabes porque me ha pasado como a ti!! Jejeje. Lo de Supernanny la verda q da para siete entradas o más, la cuna la uso de almacén de juguetes, por aprovechar el que esta montada más que nada, y las vacaciones/cenas/fiestas que jure no apartar de mi vida ahora son cosa de tres, y más felices que mil perdices!!!

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      10 marzo 2014 at 3:57 pm

      Hay tiempo para todo en la vida! Y ahora toca compartirlo con nuestros peques! Que hay muchas cosas para hacer con ellos!

  14. Avatar
    10 marzo 2014 at 4:04 pm

    Cambio radical! Nosotros con la Supernanny o que teníamos era pánico. Te mete en la cabeza la idea de que “te puede tocar” un demonio de niño. Y qué razonable parecía todo! Qué ilusos éramos!
    Yo soy de la idea que cada padre y madre hace lo que buenamente puede, todo lo que puede. Al menos, en mi caso es así. Y la base de todo son la empatía y el cariño, la paciencia y el respeto, y el instinto y la improvisación. Ni Estiviles, ni supernannies. A la estantería!
    M’ancantao! As asual 😉

    JM

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      10 marzo 2014 at 4:09 pm

      Al final, como dices, el sentido común y el instinto son la base de todo. Luego, a partir de ahí, cada uno intenta hacerlo como buenamente puede. No creo que nadie quiere ser un mal padre o una mala madre. ¡Gracias, como siempre, por tu comentario! ¡Un abrazo!

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      11 marzo 2014 at 8:29 am

      En el fondo la supernanny atiende a un sector muy marcado de la sociedad: parejas con los valores poco claros en que mamá, que se pasa el día con el nene, dice A y papá, cuando vuelve de trabajar, hace B. Y claro, el nene no se aclara y va un poco a su bola.

      Otro target de la supernanny son familias hiperestrictas (en la línea de Entrepapis ^_^) a las que, claro, el niño no se puede adaptar fácilmente (leía ayer en el Guguel-plús a unos que intentaban aplicar la lógica de Kant a los niños: p’a llorar, vamos!).

      Supongo que, cuando la supernanny se va, las familias hacen lo que quieren (o lo que pueden, o lo que saben). Curiosamente, siempre que les dejan solos un par de días las familias vuelven “a las andadas”, la super les corrige y… ya no vuelven! Supongo que les da miedo volver y que las madres o los padres les digan “mire, lo suyo no funciona. Yo quiero a mi hijo, él no me pidió nacer, si me molesta me comeré mi malestar con patatas”.

      • Avatar
        11 marzo 2014 at 8:33 am

        Esa ha sido siempre mi duda con el programa. Con este y con todos los del estilo (Hermano Mayor, Chicote…). Al final siempre hay un final feliz. Todo esta perfecto y ha triunfado ‘el método’. Pero, ¿qué pasa cuando se van ellos?. ¿Qué se esconde tras ese final feliz?

  15. Avatar
    10 marzo 2014 at 4:33 pm

    ¡¡Me ha encantado tu post!! Llevo tres años y medio batallando con miles de “Supernannys” y “Estivills” de mi entorno, todo el mundo siente la imperiosa necesidad de aleccionar y creer que sus ¿métodos? son los mejores… Casi nadie comprende mi manera de criar a MI hija, y luego añaden maravillados la ¡¡¡suerte!!! que he tenido de que me ha “salido” tan buena…. Enfin…. Hace tiempo que paso olímpicamente y me río de todo eso… Mi peque nunca ha pisado una guardería y siempre ha estado conmigo, y creo que pasar los tres primeros años de vida con ella no tiene precio. Desde hace unos meses quiere dormir conmigo todos los días y me encanta!!!
    Es genial leer posts como el tuyo y ver esas ideas compartidas. Vivir la paternidad-maternidad de esta manera más consciente y sensible, para mi entender, es una gozada, y creo que cuando sean mayores se notará la diferencia….
    Besos!!

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      14 marzo 2014 at 3:54 pm

      Eso dalo por seguro. Los niños que crecen en un ambiente de más apego y cercanía son niños que el día de mañana serán más seguros e independientes. Me alegra mucho compartir punto de vista contigo. Y haber encontrado por fin tu comentario (que no sé el porqué, pero estaba en spam) :S ¡Muchas gracias y un abrazo!

  16. Avatar
    10 marzo 2014 at 8:52 pm

    Pues la verdad es que yo he crecido queriendo hacer un poco lo contrario que mis padres hacían conmigo. Recuerdo quedarme dormida mirando la rendija de luz que entraba por la puerta de mi habitación complétamente aterrada, ponían una silla detrás para que no pudiese abrir (3 años). O en cuestión de vestimenta, formas de hablar, el qué dirán. Luego leí una enciclopedia que tenían como guía de crianza y lo entendí todo. Ellos han hecho las cosas como mejor pudieron según la información que tenían a mano, pero se equivocaron tantísimo… Yo no paré de leer sobre crianza, psicología del niño y tal desde que vi mis dos primeros palitos hasta ahora. Y eso sí, te digo que la segunda ni olió el carro hasta los cinco o seis meses. Hago un poco lo que mi instinto me dice y eso lo he pensado siempre

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      11 marzo 2014 at 8:23 am

      Buff…me has dejado alucinado con lo de la silla detrás de la puerta… Con el terror que tenemos los niños a estar solos y en la oscuridad. Lo malo es que, como dices, no se les puede reprochar nada porque lo hicieron lo mejor que pudieron teniendo la información que tenían. Seguro que tus padres, hoy en día y con toda la información que tenemos a nuestra disposición, actuarían de otra forma. ¡Mil gracias por tu comentario!

  17. Avatar
    10 marzo 2014 at 11:02 pm

    La bichilla aún es muy pequeña para métodos, pero sí me he sorprendido dándome al porteo y al colecho, llevándola todo el día en brazos y no dejándola llorar si puedo evitarlo, cosas que antes de que naciese no pensé que haría.

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      11 marzo 2014 at 8:24 am

      ¿Porteo, colecho y brazos? Si Supernanny y Estivill te viesen te iban a dar para el pelo… 😛

  18. Avatar
    Inma
    Responder
    11 marzo 2014 at 7:16 am

    Comparto tu opinión y experiencia por completo!! Afortunadamente nosotros heredamos la cuna y el carro. A pesar de todo compramos una segunda cuna para el salón pensando que este era el hábitat natural de un bebé…aún no la ha tocado! Últimamente la dejo los 2 minutos que me lleva hacer la cama y me mira como si se me hubiera ido la cabeza 😉 Menos mal que no compramos la cuna para la casa de la abuela!!! Que igual que tú dices, pensábamos que pasaría allí horas, dormida y tranquila, como si dejaras una muñeca…aunque sé que los hay, nuestra hija no es así. Ella quiere a-brazos para dormir, y nosotros queremos dárselos.
    También veía Supernnanny y pensaba que lo hacía genial, que esta señora era la salvación para los pobres padres de sus hijos malvados!!! Ahora me parece impensable asociar malo con niño, es imposible que un niño sea malo, tienen la bondad fundamental, es puro instinto…ser madre o padre es muy complicado, pero cuando dejé de intentar controlarlo según dicta la sociedad y me dejé llevar por las necesidades de mi bebé, todo fue a mejor… 😀

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      11 marzo 2014 at 8:26 am

      Pues me parece que tu peque es como la nuestra, Inma. La gente te dice que la acostumbras a estar en brazos y a dormir al lado de su madre, pero no es así. Desde el minuto uno Mara necesitaba y pedía eso. Y nosotros no pudimos más que dárselo. Y muy contentos que estamos. Ahora tenemos una renacuaja feliz con la sonrisa siempre en la boca. ¡Gracias por el comentario!

  19. Avatar
    11 marzo 2014 at 12:56 pm

    Al final, nos adaptamos a ellos. No son máquinas y cada uno tiene unas necesidades. Horroso el título y seguramente el contenido del libro.

    Besi

    • Avatar
      11 marzo 2014 at 3:35 pm

      Al final no es más que eso, instinto para adaptarnos a sus necesidades.
      ¡Gracias por el comentario!

  20. Avatar
    elpapadejoanpetit
    Responder
    11 marzo 2014 at 2:34 pm

    Pues nada, otro más que los métodos de la Supernanny le parecían lo más antes de tener hijos. Si es que ya se sabe, los niños son unas criaturas horribles que lo único que hacen es robar tiempo a la pareja, ser absolutamente dependientes, necesitarte para todo, retarte, enrabietarse para “llamar la atención”, no entiendo como la gente sigue teniendo niños… Eso es lo que piensas hasta que los tienes y te das cuenta de que son todo bondad e inocencia.

    • Avatar
      11 marzo 2014 at 3:36 pm

      Esa es la imagen que nos vende la sociedad. ¡Menos mal que está la experiencia para destrozar los mitos! ¡Un abrazo!

  21. Avatar
    11 marzo 2014 at 4:08 pm

    Siempre de acuerdo contigo. Me ha pasado lo mismo punto por punto, carro, y minicuna incluida. No concebir un lugar del mundo donde Alma no nos acompañe, y no compartir por supuesto los “metodos” de supernanny o estivill.

    Gran idea lo de la libreta, siempre que se me ocurre algo para el blog al poco se me olvida. A veces la idea vuelve, pero pocas veces jajaja.

    Un beso familia

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      11 marzo 2014 at 4:24 pm

      Tenemos una vida tan paralela que cada foto que veo de tu peque en Instagram se me parece más a la mía 🙂 ¡Un besote!

  22. Avatar
    11 marzo 2014 at 5:06 pm

    Roser, entendemos que no estamos en fase rabieta en este Blog, el símil no nos vale, quizás no nos hayamos explicado bien, o has entendido lo que has querido.

    Ignorar no es encerrar en un cuarto oscuro, olvidar, sacar un látigo … es tan sencillo como cambiarles el chip cuando se les cruzan los cables. ¿Que te empeñas en patalear el armario porque quieres el jersey rojo? Pues mira, yo te voy hablando mientras de lo que vamos a cenar y, sin darte cuenta, tienes puesto el jersey azul y tan feliz, sin dramas e ignorando su exigencia de llevar jersey rojo.

    Ser padres es muy complicado, cada uno tiene su método e ideas, pero nunca nos atreveríamos a clasificar a otras familias sin conocerlas, hiperestrictas, niños con dificultades de adaptación, target de audiencia basado en parejas con valores poco claros … Guau!

    Lo más importante: achuchadles mucho, crecen rápido.

    Un saludo, las fieras se ponen nerviosas, vamos a ignorarles llevándoles al parque a patinar 🙂

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      11 marzo 2014 at 5:34 pm

      Y yo que pienso que al final pensáis muy parecido y sólo resulta que tenéis formas diferentes de expresarlo… 🙂

    • Avatar
      11 marzo 2014 at 9:54 pm

      Entrepapis,
      Lo de las rabietas lo has sacado tu en tu comentario del 10 de marzo a las 6:53 pm.

      Por otra parte, si a mi hijo le apetece ponerse el jersei rojo y está limpio en el armario, no veo porqué no se lo voy a poner. Y si no está limpio, no le voy a hablar de la cena: le hablaré de porqué no puede ponerse el jersei. Eso sí: después de la pataleta, porque antes no me va ni a oir.

      Y ignorar era, ya en la antigua Grecia, uno de los peores castigos: se le llamaba ostracismo (lo que tu dices no es ignorar; es no escuchar, que tampoco me gusta: hoy no te invito a café ^_~). La Iglesia católica lo llama “excomunión” y en Japón se dice “hamón” (sí, suena a “Jamón”, pero la última japonesa que escuchó “hamón” en mi presencia se puso pálida: es un castigo grave).

      Dicho eso, yo no he hablado de niños con dificultades de adaptación: he dicho que cualquier niño (el mío el primero) tendría dificultades para adaptarse a normas que no está biológicamente preparado aún para comprender. Soy profesora: como profesional competente he aprendido a no clasificar ni etiquetar a los niños.

      Pero eso no quita que, si una pareja de adultos se expone ante las cámaras de televisión, se expone a ser juzgada por mi o por cualquiera que la vea: al llamar a la sra. Supernanny deberían saber que yo o cualquiera podrá opinar sobre cómo educan a sus hijos. Por eso yo nunca permitiría que mi bebé fuera expuesto en público (en anuncios, por ejemplo) ante un medio tan universal como la tele, sin que comprendiera antes las consecuencias de sus actos. Y sí hay parejas que tienen los valores poco claros, y uno dice blanco y el otro negro. Creo que como persona adulta tengo la capacidad de emitir mi opinión sobre ello. Si a ti no te gusta mi opinión, no me invites a café.

  23. Avatar
    13 marzo 2014 at 8:15 am

    Desde que me quedé embarazada he buceado mucho en el mundo de la crianza y he cambiado de opinión respecto a algunas cosas. Sin embargo, a la Supernanny siempre le he tenido una manía horrorosa. Demoniza a los niños (¿qué pensarán los que han salido en su programa cuando sean mayores?). Una conocida dijo en Facebook hace tiempo que la Supernanny era “el mejor método anticonceptivo”, porque después de ver su programa no te quedan ganas de tener hijos. Las vueltas que da la vida, ella me lleva 11 semanas de ventaja en esto del embarazo.

    • Avatar
      13 marzo 2014 at 8:29 am

      Yo la verdad es que lo veía poco pero aunque ahora me resulte vergonzoso, sus métodos me parecían de lo más normales. Menos mal que he reaccionado a tiempo, porque de lo contrario, pobre de mi pequeña saltamontes… 😛

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