Andar

Diría que el paso del gateo a andar, ver a mis hijos pasar de desplazarse a cuatro patas a hacerlo solo con las dos piernas, es una de las evoluciones más fascinantes que he tenido la suerte de vivir como padre.

Todas las mañanas, un abismo

Todas las mañanas, camino del cole en nuestro patín, Mara y yo nos cruzamos invariablemente con las mismas personas, las mismas caras, los mismos padres con sus hijos, las mismas prisas, los mismos uniformes.