Insatisfechos anónimos

El domingo pasado vino a comer a casa y a compartir nuestra locura doméstica Sandra. Sandra es una de las mejores amigas de Diana. Y a Sandra hay que quererla en su fragilidad, en su caos mental y en su fortaleza traslúcida. También en las similtudes que nos igualan, porque quererla a ella es querernos […]

Mirada de admiración

Nos pasamos la vida buscando en la gente esa mirada de admiración hacia nosotros que un día vimos en nuestros padres. Lo que no sabemos es que es posible que esa mirada, y todo lo que esconde en su interior, sea un poder que solo tienen (tenemos) los padres.

#8M: Miedo

Tendría 17 años cuando fui por primera vez consciente, y en primera persona, de la fragilidad de la mujer en un mundo en el que los hombres las acosan, se propasan y las creen suyas y a su disposición.

Gimnasios

Recuerdo el primer gimnasio al que fui en mi pueblo. Un gimnasio que años antes, curiosamente, había sido la guardería de mi hermana. Así se iban transformando las ciudades entonces. Aún quedaban detalles infantiles en la decoración de las paredes. También en los chicos y chicas que íbamos a él en plena efervescencia adolescente.

Palabras

Difífil, en vez de difícil, decía Mara hasta hace apenas unas semanas. No la corregíamos. Todo lo contrario. Nos regodeábamos en ese error de pronunciación que era pura ternura cada vez que salía por su boca. Es una de las últimas palabras que le quedaban por perfeccionar.

Pequeña gran revolución

Últimamente he escuchado en bucle la canción ‘Pequeña gran revolución’ de Izal. Soy capaz de hacer un videoclip mental con imágenes de Mara mientras tarareo su letra. Toda me remite a ella.