Una mirada, una sonrisa, un beso al aire

Ser padre me ha convertido en una persona nueva, con una nueva escala de valores y más apegada al presente, más capaz de percibir detalles cotidianos que antes me pasaban desapercibidos, como el que ocurre cada mañana en la puerta del colegio.

Tan dura, tan bonita (la bipaternidad)

Tan dura, tan agotadora por momentos, la experiencia de la bipaternidad. Tan bonita a la vez, tan llena de instantes efímeros, de palabras, sonrisas, gestos y miradas que nos hacen olvidar de un plumazo los trances menos Pinterest.

Andar

Diría que el paso del gateo a andar, ver a mis hijos pasar de desplazarse a cuatro patas a hacerlo solo con las dos piernas, es una de las evoluciones más fascinantes que he tenido la suerte de vivir como padre.

Todas las mañanas, un abismo

Todas las mañanas, camino del cole en nuestro patín, Mara y yo nos cruzamos invariablemente con las mismas personas, las mismas caras, los mismos padres con sus hijos, las mismas prisas, los mismos uniformes.