Cosas que echo de menos de cuando no era un papá en prácticas

paternidad

Este post me lo ha inspirado Lydia, que en su blog Padres en Pañales ha iniciado una sección tan recomendable como simpática sobre las incompatibilidades de la maternidad/paternidad. Vaya por delante que no cambio por nada del mundo a Maramoto, y a mi situación actual como papá en prácticas, pero que tire la primera piedra aquel padre o madre que en algún momento de debilidad no eche en falta aquellas cosas que hacía y para las que tenía tiempo (ay, el tiempo, ese bien tan escaso y preciado) antes de convertirse en una persona con hijos.

Como digo, no cambio por nada del mundo mi vida actual, aunque a veces sea dura. Ver crecer a nuestra pequeña saltamontes, comértela con la mirada cuando sonríe o te dice “¡Papá!”, correr detrás de ella,  devorarla a besos y a abrazos… Todo eso compensa con creces los momentos malos. Que los hay. Y no pocos (tengo un post pendiente sobre ello). Y hace que cualquier otro momento de tu vida te parezca más vacío. Con menos sentido. Aún así, es inevitable. De vez en cuando uno se ve arrastrado por la nostalgia y echa de menos determinadas cosas que desde que es padre ya no puede disfrutar. O si puede hacerlo, no de la misma manera. Comparto con todos vosotros mi particular listado de cosas que echo de menos de cuando todavía no era un papá en prácticas. El orden en el que aparecen no tiene ningún valor o significado.

1. Salir a bailar salsa cubana: De vez en cuando la mamá jefa y un servidor nos arrancamos con unas vueltas en el salón de casa mientras practicamos el marujismo del domingo. Incluso a veces cojo a Maramoto en mis brazos y me marco con ella unos cuantos pasos y vueltas básicas. La salsa cubana nunca ha dejado de sonar en nuestro piso, pero lejos quedaron ya las clases de salsa, las noches de baile de fin de semana, las cenas con compañeros de clase, los domingos en el puerto de Valencia (qué ganas tengo de llevar a la pequeña saltamontes)… La salsa cubana sigue en nuestras vidas, pero no es lo mismo.

2. Ir al cine y al teatro: Antes de convertirnos en los maravillosos y entrañables padres que hoy somos (En casa no necesitamos abuela :-P), la mamá jefa y el papá en prácticas íbamos prácticamente todas las semanas al cine y diría que, al menos una vez al mes, al teatro. Desde que nació Maramoto no hemos pisado un cine. Y el teatro sí, pero en sesiones para bebés (que también tienen mucho encanto). Y tampoco es que nos hayamos prodigado mucho con el cine en casa o las series. Ya sabéis que la pequeña saltamontes tiene la costumbre de dormirse tarde, así que ver series o pelis mientras ella está en marcha sin perderse en los entresijos del guión resulta a veces complicado.

3. El silencio: Escribí un post sobre ello hace ya bastantes meses. Uno no valora el silencio hasta que lo pierde. Silencio para pensar, silencio para reflexionar, silencio para dejar la mente en blanco… Ya no está. Ya no existe. A veces se presenta en periodos cortos de media hora o una hora, pero cuando de repente escuchas el silencio externo, tienes tanto ruido en tu cabeza que apenas puedes aprovecharlo.

4. Tiempo para no hacer nada: Tiempo para tumbarte en el sofá y no hacer nada, para leer, para ver una serie sin pretensiones, para aburrirte. A mi no me gustaba aburrirme, pero ahora reconozco que a veces pagaría por tener un instante para ello. El día a día se ha convertido en una vorágine de cosas por hacer. Y cuando la peque se duerme y por fin podrías tener esos momentos para el aburrimiento, resulta que tienes tantas cosas pendientes que no te puedes permitir parar. No hay tiempo…que perder.

5. Ver un partido de fútbol con tranquilidad: Yo era un tipo muy futbolero. Y lo sigo siendo (o eso creo), pero ya no tengo argumentos para demostrarlo. Veo mucho menos fútbol (cosa que agradezco), pero desde hace 15 meses cuando lo veo (partidos del Barça única y exclusivamente) lo hago a golpes, con continuas interrupciones, sin poder centrarme en demasía en la pantalla. Nada que ver con la liturgia que seguía antes. Por el camino he perdido hasta la tradición de comer pipas que heredé de mi padre…

6. Salir a tomar algo con los amigos sin pasarme todo el rato corriendo: La mamá jefa y yo nos vamos turnando en la vigilancia de nuestra pequeña Mara la Exploradora, pero aún así las salidas para tomar unas cañas o merendar con los amigos se han convertido en una auténtica carrera de obstáculos. Como es normal, Maramoto disfruta explorando el mundo, correteando de aquí para allá. Nosotros intentamos seguir su ritmo. Y mantener a la vez una conversación interrumpida cada dos minutos. De saborear la cerveza ni hablamos…

7. Más tiempo de calidad con la mamá jefa: Para tumbarnos en el sofá y tirarnos toda la tarde tapados con una manta sin hacer nada, para ganar minutos al despertador dando vueltas en la cama, para abrazarnos y comernos a besos con más asiduidad, para perdernos entre las sábanas. No digo que ahora no tengamos tiempo, pero sí que es cierto que está cronometrado. Es el que hay y hacemos lo posible por aprovecharlo. Cuando podemos.

¿Qué echáis de menos vosotros de vuestros años previos a la maternidad/paternidad?

 

54 respuestas

  1. 19 enero 2015 at 9:47 am

    Ay! <3

  2. 19 enero 2015 at 9:48 am

    Yo sin duda echo de menos ir al cine y tener un tiempo para hacer algo, sin tener que tenerle un ojo encima o la sospecha de tener que salir corriendo que se despierta. Y poner música a toda voz y bailar. Pero tampoco lo cambio por naaaaada del mundo.

  3. 19 enero 2015 at 10:46 am

    Yo echo de menos mucho las sobremesas de siesta larguísima en el sofa, una manta y una comedia facilota en la tele. Y salir a cenar con Pedro de vez en cuando, eso me encantaría. Y el cine, claro. Por cierto, uno de los sitios que te dije para ir al cine con bebés es el Café Kino, está en Lavapiés, sale en la guía Mammaproof y tiene pintaza (el otro sitio me equivoqué, pensaba que era un sitio de Madrid, pero es Barcelona). Un besote!

    • Un papá en prácticas
      19 enero 2015 at 4:44 pm

      Apunto ese sitio para ver si recuperamos algún día la tradición del cine. ¡Qué guay un sitio en el que se puede ir con peques! Gracias por la recomendación, Paula! ¡Un besazo, familia!

  4. 19 enero 2015 at 11:16 am

    El 7. Sin duda. La gente nos pregunta, al ver lo bonito, divertido, simpático… que nos ha salido el monstruo, si no nos animamos a hacer otro. Y yo digo… cuándo? Colecho y niño explorador no salen en la misma frase qu família numerosa!

  5. Mamá metalera
    Responder
    19 enero 2015 at 11:32 am

    Yo tampoco cambio mi vida actual por nada pero en alguna ocasión si que echo en falta el ver una peli tranquilamente porque yo he sido muy cinefila o simplemente tirarme al sofá con mi chico. Mi consuelo es que ya llegará y cuando llegue otra vez la paz supongo que entonces echaré de menos el caos que hay ahora jajajajaja

    • Un papá en prácticas
      19 enero 2015 at 4:45 pm

      Y tanto que lo echaremos de menos cuando llegue. O eso dicen mis padres que les pasó a ellos con nosotros :-)))

  6. 19 enero 2015 at 1:00 pm

    Pero no os hacía yo bailando salsa cubana!!! mooooolaaaaa…

    Ayyyyy claro que se echan demenos tantas cosas; el silencio, la soledad, no hacer nada, el cine…pero no cambio ni un segundo con él.

    Besossssssssss

    • Un papá en prácticas
      19 enero 2015 at 4:46 pm

      Es que somos muy cubanos!! Otra cosa más que conoces de nosotros :-)) Se echan de menos cosas, pero tener un bebé no se cambia por nada del mundo. ¡Besos!

  7. 19 enero 2015 at 1:53 pm

    A mi lo del cine se me está haciendo muy cuesta arriba (al teatro, como íbamos menos veces no lo echo tanto en falta). También echo de menos tener la cama de matrimonio sólo para nosotros solos, tener que hablar en susurros casi toda la noche desde que la bichilla se duerme, decidir si tirar de la cisterna del váter o no cuando está durmiendo la siesta… Ya ves, pequeñas cosas que nunca pensaba que se pudiesen echar de menos.

    • Un papá en prácticas
      19 enero 2015 at 4:46 pm

      jajajajaj ¡El ruido de la cisterna! Ahora cuando se duermen no se puede hacer ni un ruido. Hasta las zapatillas de andar por casa molestan con su soniquete!

  8. Susana Flores
    Responder
    19 enero 2015 at 2:50 pm

    Pues yo echo de menos dormir del tirón, nunca he sido muy dormilona, pero lo poco que dormía era seguido, y desde que nació he tenido que aprender a dormir de otra manera, y algunas mañanas me levanto como si no hubiera dormido nada, pero es lo que tiene dar el pecho a demanda. También echo de menos ir al cine, esta navidad se quedó con mi hermana y nos fuimos al cine y luego pensabamos ir a cenar, y estuvimos en el cine, pero yo mirando todo el rato el movil y nos volvimos a casa sin cenar, y cuando llegamos ni me miró y tan tranquilo jugando . Y bueno, también ir a tomar algo tranquilamente con amigos, pero como ya casi todos tienen niños, nos entendemos y nos vamos turnando. Pero la verdad, es que no me suelo acordar de como era mi vida antes, parece que llevo toda la vida siendo madre.

    • Un papá en prácticas
      19 enero 2015 at 4:47 pm

      Lo del sueño lo compartimos. Se me ha olvidado ponerlo. Yo tampoco era de dormir doces horas, pero siempre he sido de dormir 8-9. Si dormía menos, no era yo. Ahora, quinces meses después de nacer Mara, me voy acostumbrando a sobrevivir con 6 horas de media al día… 🙂

  9. 19 enero 2015 at 3:36 pm

    Me ha gustado mucho el post, todas las vidas cambian tras la ma(pa)ternidad y hay una cuestión muy curiosa que jamás deja de repetirse: “cuándo vuelve todo a la normalidad?”, que se traduce directamente en “cuándo vuelve todo a ser como antes?”. No podemos obviar que la normalidad está en las situaciones anteriores y las nuevas, ser padres recientes no es una situación anormal, es una nueva situación. Hay que asumir que esto no sólo es normal, sino que jamás se volverá a estar como antes… no significa que se esté peor, ni muchísimo menos, pero afortunadamente nuestras biografías no se estancan. Con 14 años lo pasábamos genial en la calle con los amigos, con 24 ya no quieres eso, quieres ir de cañas, charlar, si estás soltero, ir de flor en flor… a cada etapa, sus momentos. Anclarse en la idea de que el pasado siempre fue mejor hace que nos perdamos poder disfrutar de lo que tenemos aquí y ahora.
    Me parece muy “sano”, positivo, no sé cómo llamarlo, recordar y añorar esos tiempos, desde la perspectiva del “aún así, lo que tengo ahora no lo cambiaría por nada!” 🙂

    • Un papá en prácticas
      19 enero 2015 at 4:49 pm

      Es que es así. Una nueva normalidad entra en juego. Y la de antes ya no volverá nunca. Y es mejor así. La vida, como dices, tiene sus etapas. Y lo bonito es ir quemándolas y disfrutando de las cosas buenas que tiene cada una. Lo contrario sería muy frustrante. Y claro, esta etapa es especial. Como para cambiarla por algo… :-)))

  10. 19 enero 2015 at 8:26 pm

    Me ha encantado tu entrada y me he echao unas risas…
    Yo creo que lo que más echo de menos es comer tranquila. Desde que soy madre como a toda leche, lxs peques me quitan las cosas de mi plato, mojan pan, me echan sobras de su boca al plato, me manchan la ropa, me mojan… Una aventura la de la hora de comer.
    Ahora incluso, en ratos de soledad en las cenas, cuando ya se han dormido, todavía como a toda velocidad. Tengo que empezar a practicar el comer con calma porque ya es un hábito adquirido 😉

    • Un papá en prácticas
      20 enero 2015 at 1:16 pm

      Ay, nos pasa igual con la comida! Creo que entre eso y el ritmo al que nos lleva Maramoto se explica que cada uno de nosotros hayamos perdido 5 kilos por el camino… 😛 ¡Gracias!

  11. 19 enero 2015 at 9:40 pm

    Echo de menos viajar, pero de eso no tiene la culpa el peque, la tiene la crisis.
    De lo demás no echo de menos nada, ya ni lo del “Tiempo de Calidad”.
    Es que se me cae la baba con él.

    Un Abrazo

    • Un papá en prácticas
      20 enero 2015 at 1:17 pm

      Si es que lo compensan todo con creces, ¿verdad? Eso sí, yo de vez en cuando me acuerdo de los momentos de calma, silencio y relax XD

  12. 19 enero 2015 at 9:42 pm

    Nosotros ya llevamos un año sin ir al cine, del fútbol no me entero ni de cuando hay partido!!! jajaja
    Buena lista! Yo tampoco lo cambio por nada, pero te entiendo a la perfección!

  13. 19 enero 2015 at 10:56 pm

    Ay, amigo, coincido en todo menos en lo de la salsa y el fútbol, ¡dos cosas que no me gustan nada! jaja, pero en el resto estoy contigo al 100%. Tener un hijo es maravilloso pero te hace echar la vista atrás y dices, ‘ay, por qué no habré saboreado más aún esos ratos de sofá o esas salidas sin hora de vuelta’…
    Sobre todo echo en falta las tardes de sofá y manta viendo una película. Yo hace un año que no voy al cine y desde julio no me corto el pelo. Lo mío ya es necesidad… qué horror. ¡Cómo se echa todo eso de menos! 🙂

    • Un papá en prácticas
      20 enero 2015 at 1:19 pm

      Lo de cortarse el pelo es algo también muy habitual en las mamis. ¡Diana se lo cortó en verano después de 10 meses! Yo me lo corto una vez al mes o corro el riesgo de no saber peinarme, jajajaja También es verdad que conmigo acaban en 20 minutos 😉 (Espero tu post del jueves!)

  14. 19 enero 2015 at 11:08 pm

    creo que la última salsa que bailé fue embarazada de la beba… nooo!! luego volvimos a bailar una temporada, y seguí dando clases de baile, pero ahora con este embarazo nanai, solo hago que bailar la taza y la tetera, eso si lo hecho de menos, salir a bailar!!!!
    Desde luego como dices hay incompatibilidades, pero no lo cambio por nada.
    besos!

    • Un papá en prácticas
      20 enero 2015 at 1:19 pm

      Si es que la salsa engancha… ¡Y se echa tanto de menos! Este verano vamos a matar el gusanillo en el Puerto de Valencia. Ya te lo anticipo 😛 ¡Besos!

  15. Sonia (la mamá de Álvaro)
    Responder
    19 enero 2015 at 11:31 pm

    Te hago la lista:
    Leer un libro
    Coser
    Cocinar sin prisa
    Una ducha de 5 minutos
    Las conversaciones eternas
    El sexo
    Viajar
    Dormirme en el sofá

    Sigo?

  16. 20 enero 2015 at 12:07 am

    Sobretodo el 4 y el 7… ains.

    El fútbol lo cambio por tenis o patinaje artístico o gimnasia.

    Y leer. Leer, leer, leer… una tarde entera, haciendo pausas para visitar la nevera. Un novelón en una semana escasa… LEEEEEEER!!

  17. 20 enero 2015 at 12:54 am

    Que razón tienes… yo a veces echo en falta muchas cosas de las que nombras, pero lo que con más nostalgia echo de menos ¿sabes que es? La irresponsabilidad. Esa capacidad que me deje en el paritorio (o puede que en alguna consulta un poco antes) de despreocuparme de todo y no pensar en las consecuencias que me encontraría al día siguiente. Ayyy, creo que en algún momento podremos volver a pasar tardes de sofá y libro, hincharnos a ir al cine pero vivir despreocupados del mundo mirándonos el ombligo…eso creo que se nos acabó para siempre compañero!!

    • Un papá en prácticas
      20 enero 2015 at 1:21 pm

      Bendita irresponsabilidad, compañera! Y como bien dices, de esta responsabilidad ya no nos libramos en la vida! Qué angustioso! :-)))

  18. 20 enero 2015 at 1:41 am

    ¿Tiempo para no hacer nada?¿Eso qué era? Coincido al 100% contigo, hay momentos bastante nostálgicos al recordar aquellos días, añoro poder tirarme en el sofá a leer un libro o sentarme a charlar con Papidire sin estar con mil ojos o levantándonos cada 2 segundos para correr tras Vikingo. Eso sí, ¡que nos quiten lo bailao!Quiero pensar que tarde o temprano vuelven aquellos momentos, aunque distintos, pero sobretodo el poder disfrutar de esa soledad en pareja. Un abrazo.

    • Un papá en prácticas
      20 enero 2015 at 1:22 pm

      Volverán, volverán. Pero seguro que entonces echamos de menos los de ahora :-)) ¡Un abrazote!

  19. 20 enero 2015 at 5:38 pm

    No las mismas pero hay algunas cosas que si echo de menos, aunque procuro buscar huecos para algunas de ellas. Pero me parece buena idea, igual te copio jejejej

  20. 20 enero 2015 at 6:20 pm

    creo que podría hacer mías casi todas las cosas que mencionas. No cambiaría para nada mi vida pero…qué tiempos aquellos! (y qué dificl es ver el Barca con dos terremotos gritando gol cada vez que se mueve el balón!)
    El viernes pasado recuperaba un post que escribi hace unos meses precisamente respecto a algo asi:
    http://asicomolopienso.com/2014/06/05/de-bares-y-copas-de-parques-y-toboganes/

    a mi me encantaria una noche de cena con amigos, seguida de algunas copas y mucho baile…y terminar desayunando en uno de esos bares miticos un desayuno bien calorico para quedarme dormida hasta pasado el mediodía…por ejemplo!

    • Un papá en prácticas
      21 enero 2015 at 1:10 pm

      Ay, esas últimas líneas. Esas noches locas con desayunos locos de antes… ¡Qué tiempos! :-))

  21. 21 enero 2015 at 4:01 pm

    Muchas las comparto, otras no tanto. La salsa la odio y el fútbol… tampoco me entusiasma demasiado jeje 🙂

  22. 22 enero 2015 at 6:13 pm

    Suscribo todo menos la salsa y el fútbol!!! Y qué conste que a pesar de que vivo al borde del agotamiento nunca he sido tan feliz, pero a veces se echa de menos algunas cosas de antes…

    Feliz día 🙂

  23. 23 enero 2015 at 11:30 pm

    ¡¡Qué buen post, amigo!! Estoy leyéndome del tirón tus cuatro o cinco últimos, y este es muyyyyy grande.

    Yo, tu lista la suscribo prácticamente entera. El finde pasado, por ejemplo, precisamente fue el primero desde que nació la lechona, que Churri y yo nos hemos arrimado al cine solitos.

    Y podría añadir alguna cosilla más, que en el fondo se resume en una palabra: tiempo. Para darme mis garbeos por las frikitiendas a mirar tebeos; para salir con la bici o hacer algo de deporte; para limpiar la casa en condiciones; para cocinar sin la presión de un horario infantil; para moñear con el ordenador; para acechar entre las sábanas y gastarle la piel a Churri con mis labios los sábados por la mañana… La lista es laaaaarga, mai frend.

  24. kathalina
    Responder
    28 enero 2015 at 8:16 pm

    Lo que mas hecho de menos es no tener un Talon de Auquiles. Mis hijas son mi mayor, si no la unica vulnerabilidad. Podré volver a hacer todas las otras cosas… pero ahora mi corazón y mi alma estan con ellas.

  25. 11 julio 2015 at 6:53 pm

    Entiendo esto bastante, aunque no sea madre, tengo amigas madres y he ido a tomar un café con ellas y las he visto detrás del niño todo el rato, y me han contado peripecias. También depende del bebé, porque tengo otra amiga, que tiene una nena que de bebé era la mar de tranquila te la podías llevar donde quisieras que se portaba genial, era increíble 😀

    • Un papá en prácticas
      15 julio 2015 at 9:24 am

      En nuestro caso Mara no es que se porte mal. Ella siempre ha sido muy inquieta y estar parada en un sitio no lo lleva bien. ¡Y la entiendo! Es una niña con unas ansias tremendas de descubrir, como le corresponde 🙂

  26. Mónica
    Responder
    18 noviembre 2015 at 7:23 pm

    Coincidimos en unas cuantas… El silencio, el silencio de lo que más!

  27. Leire
    Responder
    14 noviembre 2016 at 1:46 pm

    Nosotros tenemos un peke de 3 años y dos gemelos de 21 meses. Al principio de esta aventura de familia numerosa lo que echábamos de menos era respirar, porque a veces no quedaba tiempo ni para eso jeje
    Ahora ya no echamos de menos tantas cosas, ni siquiera nos saben igual cuando las tenemos y muchas hemos aprendido a disfrutarlas con ellos. Aunque el tiempo en pareja es algo que se echa muchísimo de menos.
    Hay dos cosas que yo echo mucho de menos. La primera es no tener la obligación de salir a la calle. Echo de menos las tardes de domingo perdidas en casa y la segunda no cerrar el día cuando yo quiero. Cuando después de un día entero en la calle llegas a casa tarde y aún reclaman rutina, piden cena aunque ya hayan cenado o no quieren saltarse el baño, y tu estás ya para echarte a la basura.
    A nivel general, un aspecto duro de la maternidad para mí, es que ya no puedo decidir mandarlo todo a la mierda. Aunque sólo sea de forma imaginaria, cambiar trabajo, país, largarlo todo y escapar, evadirse de la realidad. Dejarte echar a perder si el cuerpo te lo pide. Ya no es una posibilidad, porque dependen de ti y tú quieres que estén bien, luego no puedes dejarte marchitar y a veces a mí me hacía falta viajar de manera subconsciente a ese país 😉

    • Adrián Cordellat
      23 noviembre 2016 at 1:40 pm

      Creo que todos hemos fantaseado alguna vez con mandarlo todo a la mierda. Y el que no, que tire la primera piedra 🙂 ¡Gracias por compartir tu experiencia, Leire!

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