#DaleLaVueltaALaUrticaria: la alergia al frío no solo limita en invierno

Fotografía de marujismo.com

Como os comentaba en el post del martes, el pasado sábado hicimos un viaje relámpago a Barcelona para asistir al evento organizado por la Asociación de Afectados de Urticaria Crónica (AAUC) y Novartis, dentro de su campaña #DaleLaVueltaALaUrticaria, que pretende “informar a la sociedad sobre la verdadera afectación de la urticaria crónica espontánea (UCE) en la calidad de vida y generar conciencia en torno a sus efectos en el plano tanto físico como emocional, psicosocial y laboral”. Como también os comenté en septiembre, la mamá jefa padece urticaria a frigore o alergia al frío, que es un tipo de urticaria crónica bastante limitante, así que nuestra asistencia al evento estaba justificada porque ella tenía que intervenir en el mismo para contar a los asistentes su experiencia personal.

Como era de esperar, me perdí su exposición, ya que en ese tramo del evento estaba  con Maramoto y Leo en la sala reservada en BCN Estudio Fotográfico para los peques, que se lo pasaron en grande jugando, bailando, pintando y cantando con la pareja de animadores. De todas formas, lo que Diana iba a contar a las personas que se acercaron al evento yo, a estas alturas de la vida, me lo sé de memoria. Convivir durante años con la alergia al frío hace que entiendas que esa urticaria que en un principio puede sonar a broma resulta tremendamente limitante para las personas que la padecen, como también corroboró otra mujer durante el evento. En su caso la alergia hacía aparición con apenas 24º. Os podéis imaginar las limitaciones que ello implica en la vida diaria.

Más allá del invierno

La alergia al frío de la mamá jefa no muestra sus síntomas a temperaturas tan altas, pero éstos se hacen evidentes a partir de los 15º-16º (o incluso a más temperatura si el día está nublado o hace aire fresco). Lo lógico en estos casos es pensar de inmediato en el largo invierno, que desde ya y hasta abril mantiene el termómetro en Madrid en dígitos bajos. Y sí, como es evidente la alergia al frío es una limitación importante durante el otoño, el invierno y parte de la primavera, época en la que salir a pasear está descartado y el simple hecho de ir a comprar el pan en un día frío acaba con la cara, las piernas y las manos de Diana llenas de habones que le producen mucho picor. A estas alturas ya estamos más que acostumbrados a hacer planes de cerrado. E incluso desde que vivimos en la capital podemos salir más, ya que en las calles céntricas y estrechas los edificios resguardan del frío. Todo lo contrario de lo que nos pasaba cuando vivíamos en uno de esos nuevos barrios residenciales construidos al calor de la burbuja inmobiliaria a las afueras de pueblos y ciudades, donde las avenidas anchas y los solares vacíos multiplican la fuerza del aire y la sensación de frío.

Sin embargo, mi percepción es que la urticaria a frigore es tan limitante o más en verano que en invierno. Imaginad por un momento no poder comeros un helado por el temor a sufrir un shock anafiláctico. Pensad en lo frustrante que puede ser no poder bañaros con vuestros hijos en playas y piscinas (aunque estemos a 40º a la sombra), porque el agua fría o el contacto de la piel mojada con la brisa marina llenan tu cuerpo de habones. Viajad a una terraza veraniega e imaginad que no podéis pedir una cervecita bien fresquita, o un agua helada, y que lo que pidáis (para sorpresa de todos los camareros del mundo) tenga que estar a temperatura ambiente. Pensad que cada vez que pedís un agua o una cerveza del tiempo tuvieseis que dar explicaciones. Imaginad que no podéis tomar sandía o melón bien fresquitos y que todo tenéis que sacarlo unas horas antes de la nevera para que se ponga a temperatura ambiente. Imaginad.

Pues a todo ello se enfrentan las personas que sufren alergía frío durante los meses de verano, que son pocos pero se pueden hacer muy largos. Y a retos y limitaciones similares se enfrentan los pacientes afectados por otros tipos de urticarias crónicas. Por eso cobra tanta importancia la campaña de concienciación, sensibilización y visibilidad de la AAUC y Novartis. Porque solo desde el conocimiento, la sensibilización social y la visibilidad de esta afección más prevalente de lo que imaginamos (se estima que 300.000 personas en España sufren algún tipo de urticaria crónica) se podrá conseguir realmente dar la vuelta a la urticaria.

*Este contenido ha sido realizado con la colaboración de la AAUC y Novartis.

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