Elogio de la libertad

libertad

Como os comenté hace unas semanas, Maramoto ha empezado a gatear. Y de la mano del gateo ha crecido todavía más su ya de por sí desarrollado instinto de exploradora. Todo lo quiere coger, todo lo quiere tocar y todo lo quiere alcanzar, lo que provoca que no sea difícil verla de pie en la estantería y poniéndose de puntillas para alcanzar los objetos del estante superior, que son los mismos que los que tiene a su alcance (libros), pero que a ella parece que le hacen más ilusión por aquello de la dificultad que entraña cogerlos. Como ya he dicho muchas veces, la pequeña saltamontes es una niña de acción y a ella lo que le gustan son los retos. Cuanto más difíciles y peligrosos, mejor.

En fin, que hace unos días leía un post de Buggy Mamá sobre la pedagogía Montessori aplicada a la decoración doméstica y me di cuenta de que, salvando las distancias, era algo muy parecido a lo que habíamos ido haciendo nosotros en casa durante el fin de semana anterior. Y digo salvando las distancias porque nuestra casa (de momento y hasta que nos mudemos) no está confeccionada siguiendo esos patrones con los que nos sentimos tan identificados, pero sí que es verdad que hemos ido vaciando los estantes y cajones inferiores y poniendo allí objetos de la pequeña saltamontes para que ella pueda acceder a ellos sin necesidad de nuestra ayuda, de forma que pueda tener más autonomía y nosotros más tranquilidad sabiendo que todo lo que tiene a su mano no reviste peligro para ella.

Creo sinceramente que el gran beneficio de las casas Montessori es ese, la tranquilidad que aportan a los padres. Y esa tranquilidad trae aparejada una mayor libertad de acción para el bebé y un mayor respeto a sus necesidades. Hasta ayer, que me topé con el post de Buggy Mamá, nunca había leído nada al respecto, pero nosotros teníamos muy claro desde el principio que no queríamos un parque para Maramoto. Todo lo contrario, queríamos que ella pudiese campar a sus anchas por la casa sin tener que estar recluida en un habitáculo pequeño (en el que conociéndola sabemos de sobra que no aguantaría ni diez minutos). Y es por ello por lo que este fin de semana decidimos “adaptar” la casa para que en todos los estantes más bajos ella encontrara alicientes y no objetos potencialmente peligrosos.

Evidentemente no estamos tan locos como para dejar a la pequeña saltamontes sin vigilancia, pero siempre que ella quiere la dejamos hacer, toquetear y descubrir a su ritmo. De vez en cuando se pega algún coscorrón y tiene algún que otro pequeño moratón en las piernas, pero eso también es parte de su aprendizaje y de su descubrimiento vital. Lo más importante es que ella es feliz recorriendo la casa a su libre albedrío, gateando de aquí para allá y poniéndose de pie cuando lo necesita para coger algo. Nosotros sólo estamos para orientarla cuando lo vemos necesario, ayudarla si lo necesita y levantarla cuando cae (aunque ya tiene tanto dominio que verla caer es difícil). Creo que no hay mayor elogio de la libertad que su permanente sonrisa.

50 respuestas

  1. 3 julio 2014 at 11:25 am

    Yo tampoco usé el parque. No le veía sentido ni a Coquito le gustaba. Hacéis bien dejando que ande a sus anchas… es que tampoco iba a funcionar lo contrario!! jajaja
    Con Coquito tengo ciertas precauciones como dejar siempre la puerta de la cocina cerrada. Porque está obsesionada con abrir cajones y no quiero que se encuentre líqudo de fregar y demás… jejeje
    Me encantaría tenener todo su entorno adaptado, pero no es posible así que hago como tú, tener a su alcance lo que más le pueda interesar y el resto peligroso alejarlo.
    MAra moto va a más….

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      3 julio 2014 at 11:35 am

      Qué bien sabes que no iba a funcionar lo contrario, compañera, jajajaja Esta de momento no ha empezado a abrir cajones, pero ayer ya estuvo toqueteando las ruedas de los fuegos de la cocina, así que dentro de poco habrá que clausurar ese espacio para que no nos prenda fuego a la casa 😀 ¡Un besote!

  2. 3 julio 2014 at 12:08 pm

    Ay su querida libertad. Qué felices se les ven a los enanos yendo de un lado para otro y haciendo lo que les da la gana. Ahora que gatea, ya verás que de pronto desaparece y está callada, y te adelanto que estará tramando algo, jajaja. El mío cada vez va ganando más en independencia, se va a su cuarto un rato, luego a nuestra mesilla a cotillear, se va a la puerta del balcón a mirar un rato… Da gusto verlo 🙂
    Me gustó el post de Buggy Mamá y yo también me di cuenta de que algo aplicábamos sin saberlo, así que parece que vamos en la buena dirección, ¿no? ¡Un beso!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      3 julio 2014 at 12:25 pm

      Si es que ellos son felices así, investigando y yendo a su bola. ¿Para qué vamos a coartarles esa libertad? Y bueno, al menos teniendo en cuenta la pedagogía Montessori parece que algo, aunque sólo se algo, estamos haciendo bien, jejeje ¡Un besote!

  3. 3 julio 2014 at 2:17 pm

    Ahora me alegro de no haber comprado un parque y sí unas piezas de esas de puzzle que se ponen en el suelo y donde la bichilla se me pasa el día tumbada y sentada, porque ya veo que en cuanto se lance con el gateo no iba a haber barrera física que la detuviese. Y digo yo, antiguamente ¿los niños eran felices y se conformaban dentro de sus parques? ¿Por qué los niños nuevos tienen que ir a investigarlo todo? En nada me veo quitando trastos de los que tenemos a menos de un metro. ¡Pon un niño y redecora tu vida!

  4. 3 julio 2014 at 2:20 pm

    Creo que los peques valoran muchísimo la libertad y es espectacular los rápido que avanzan en su desarrollo si los dejas libres, es una pasada.

    Se ve que Mara disfruta muchísimo en casa.

    Un abrazo y muchas gracias por la mención, me alegra que te gustara el post.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      3 julio 2014 at 4:56 pm

      Y tanto que la valoran, compañera. Sólo hay que ver sus caras. Y lo rápido que avanzan pudiendo ir a su antojo! La mención era más que merecida 😉 ¡Un abrazo!

  5. 3 julio 2014 at 3:01 pm

    Me encanta!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      3 julio 2014 at 4:58 pm

      :-))) ¡Gracias!

  6. Susana Flores
    Responder
    3 julio 2014 at 3:13 pm

    Yo hice igual, mi peque tiene ahora 1 añito recien cumplido, y con 8 meses empezó a gatear y me di cuenta que tenía que cambiar la decoración de la casa, porque llegaba a todos lados y me pasaba el dia detrás de el cortandole el rollo, jeje, asi que nos pusimos manos a la obra, y tumbé una estanteria para poner la tele mas alta, ya que vi que corrian peligro la tele y el peque, los dos, y todo lo que habia en los primeros huecos de las estanterias lo he llenado de cajas con cosas suyas o con cosas que no me importa que rompa y/o que no tienen ningun peligro para el, aparte también tuve que tapar multitud de enchufes porque parece que tiene un radar para localizarlos y meter el dedo, ahora apenas puedo enchufar nada, jeje. Tengo un parque/cuna, de adorno, pero bueno, tiene una puertecita y entra y sale y se divierte, asi que no ha resultado ser tan inutil como la minicuna y cuna que compramos, y el carrito….

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      3 julio 2014 at 5:01 pm

      Es que un parque con puertecita ya es otra cosa, porque ellos pueden salir y entrar a su antojo y ya no es esa sensación de dejarlos encerrados. Por lo que veo eres de las nuestras con la minicuna, cuna y carrito infrautilizados. Qué penica de dinero… Y qué nos vas a contar con los enchufes. Todos los de la casa tapados. Y hay que hacer tanto lío para destaparlos que ya hasta me da pereza enchufar nada, jajaja ¡Un beso!

      • 3 julio 2014 at 5:16 pm

        Para los enchufes, nosotros pusimos unos que vimos en carrefur, no hace falta quitarlos para poner el enchufe, sólo girarlo y aparecen los agujeros.

      • Un papá en prácticas
        Un papá en prácticas
        3 julio 2014 at 5:29 pm

        Pues igual vamos a tener que recurrir a ellos, porque nosotros compramos unos del Ikea y hay que hacer un lío de mil demonios para sacarlos. Tanto que se me quitan las ganas de enchufar nada 😛

      • Susana Flores
        3 julio 2014 at 10:08 pm

        jeje, yo tengo los del ikea, y son un rollo, buscaré los otros a ver que tal

      • Un papá en prácticas
        Un papá en prácticas
        4 julio 2014 at 1:12 pm

        Un rollo es poco. ¡Menudo lío para sacarlos! ¡Hay que ser ingeniero! 😛

  7. 3 julio 2014 at 3:40 pm

    Es genial que optéis por darle esa autonomía. Hay bastantes cosas que se pueden hacer para facilitarles su desarrollo en este sentido. Ademas de dejarles sus juguetes a su alcance nosotros les pusimos también la percha de colgar la chaqueta a su alcance, la ropa en las estanterías de abajo y ahora también tienen un zapatero de estos de ikea de plástico que se tienen poco peligro y pueden coger y recoger sus zapatos solitos. Nuestro piso no da mucho más de sí, pero vamos consiguiendo adaptarnos a cada fase….a ver cuando llegue la de estudiar…jijijiji.
    Un beso!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      3 julio 2014 at 5:03 pm

      No había pensado lo de la ropa! Me parece genial! Creo que si nos conseguimos mudar algún día, pondremos todas estas cosas en práctica para hacer una casa a su medida en la que nosotros también estemos contentos 🙂 ¡Un beso!

  8. 3 julio 2014 at 4:27 pm

    Pues muy bien hacéis en darle esa libertad para que explore y aprenda. Nosotros en casa hicimos más o menos lo mismo. Hay que tener en cuenta que la casa, también es su casa y hay que ponerle sus cosas a su alcance.

    Besos felices

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      3 julio 2014 at 5:04 pm

      ¡Correcto! Hay que conseguir que la casa sea la casa de todos. No hay mejor receta para la felicidad 🙂 ¡Un besote!

  9. 3 julio 2014 at 5:07 pm

    Primero de todo felicitarte por el cambio de look del blog!! Me acabo de enterar!! No se desde cuando lo has hecho… pero como casi siempre os leo desde el Reader de la App de wordpress, no veo nunca el blog en si!! Pero ME MOLA!!
    Y en segundo lugar…. cuanto te entiendo!! Desde que la piccola se mueve libremente por nuestra casa me ha tocado vaciar mesitas y muebles bajos a los que ella tiene acceso. MAs que nada que como trabajo en casa y no puedo estar todo el día por ella, pues prefiero que ela juegue a sus anchas pero sabiendo que todo es baby proof! Yo también he estado desde el principio en contra de los parques infantiles… y más con niñas activas como las nuestras!! Que estoy convencida es un gasto inutil porque no duraria ni 10 minutos…

    Besss compañero

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      3 julio 2014 at 5:10 pm

      jajajaja Hace un par de semanillas di el salto. Y parece que lo di un poco a escondidas 🙂 También he visto que tú has seguido el camino y ya eres una más en wordpress.org. ¡Nos estamos haciendo unos profesionales! 🙂 No sabes cómo te entiendo con lo del parque. Niñas como las nuestras no aguantarían allí nada. Es más, a nosotros nos regalaron un parque de bolas (para cuando Mara era más peque), y lo tuvimos que retirar roto, porque la pequeña saltamontes se ve que no paraba de buscar la forma de fugarse 😛 ¡Un besote!

  10. 3 julio 2014 at 5:10 pm

    Compartimos la misma opinión. Nosotros también dejamos que tenga libertad por casa. Aunque tiene cosas suyas a su alcance también tiene acceso a algunos cajones y puertas que no podemos cambiar,antes de comprar los seguros para los cajones le estamos enseñando lo que puede y no puede coger. Parece que lo entiende y aunque hay que repetirlo alguna que otra vez, hace caso e incluso nos mira cuando está cerca de algún cajón como pidiendo permiso y luego mueve la cabeza diciendo que no, je,je,je. Por mi experiencia profesional se que es importante enseñarles que hay zonas del peque, de los padres y de todos.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      3 julio 2014 at 5:14 pm

      Totalmente de acuerdo con eso último. Como bien dices hay cajones que ya no se pueden quitar. Nosotros cuando va a ellos le decimos “No!”. Y se queda un poco parada pero luego sigue a lo suyo. Creo que aún no ha captado del todo el concepto :-))

  11. sonia (la mamá de Álvaro(
    Responder
    3 julio 2014 at 6:15 pm

    Habeis hecho muy bien! Nosotros tb lo hicimos en su tpo para q Álvaro pudiera gatear y descubrir a su ritmo. Peeero fuimos tan gansos q compramos el parque x si acaso. Al final no lo usó nada. Lloraba en cuanto lo dejabamos en el y cuando tuvo mas soltura se gateaba y se salia!
    Besitos

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      3 julio 2014 at 6:32 pm

      Nosotros hemos comprado muchas cosas inútiles, pero por suerte en lo del parque no caímos. Y es raro, porque nos dio la neura y hubiésemos comprado cualquier cosa. ¿Qué nos dan a los padres primerizos que nos volvemos tan locos? 🙂

  12. 3 julio 2014 at 10:32 pm

    Nosotros desde el principio le hemos dejado sus cosas al ras del suelo en cestas, o simplemente en su manta de juegos, ahora la camita también está pegada al suelo para que cuando Cachorro sepa trepar lo haga sin problema… así pueden explorar sin problema y sin complicaciones, que bastantes se buscan ellos por otros sitios jaja. Un abrazo a tu niña

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      4 julio 2014 at 1:13 pm

      jajajaja Nosotros también tenemos pensado poner la cama a ras de suelo, porque conociendo los instintos de escaladora de Maramoto, mejor que lo tenga todo bien cerquita del suelo :-)) Un abrazo!

  13. 4 julio 2014 at 9:28 am

    Nosotros también tenemos a la niña suelta y asalvajada por la casa… pasillo viene pasillo va, gateando como una loca. Ya le tiene pillado el punto a casi todo el entorno, y muy pocas cosas hay a su altura que sigan prohibidas.

    Sin embargo, nosotros no hemos “redecorado” prácticamente nada. Aparte de dejar sus cosas “a mano”, para que llegue ella sola, las cosas que no debe tocar siguen donde estaban, y lo que estamos haciendo es ir introduciéndole el “NO”, poco a poco.

    Son muy poquitas cosas, contadas con los dedos de una mano, pero queremos que vaya aprendiendo poco a poco a conocer y diferenciar las cosas que no están bien… que no debe hacer. ¡¡Y lo pilla muy rápido!!

    Es un poco como el BLW, pero con el tacto… Al principio es un poco engorroso, pero rápidamente aprende que hay ciertas cosas que no debe tocar, y lo va respetando. No sé si hacemos bien o no… pero creo sinceramente que no la coartamos realmente en nada, y la verdad es que de momento la cosa va muy bien.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      4 julio 2014 at 1:14 pm

      Buena idea para ir enseñándole que en la vida hay límites. Mara cuando escucha un “No!” se para, ríe maliciosamente y sigue a lo que iba, jajajaja Creemos que lo entiende a la perfección, pero ella es una rebelde 😛

  14. Mamá por bulerías
    Responder
    4 julio 2014 at 2:12 pm

    Bueno pero que bonito está este blog!!!
    Me encanta te lo juro!

    Ahora que Maramoto gatea también tendrás que ponerle la L en la espalda jajajja 😉

    Besooss

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      4 julio 2014 at 5:47 pm

      Ohhhhhhh! ¡Mil gracias, compañera! Me alegra mucho que te guste :-))) Creo que llevo la L en la frente, jajaja ¡Un besote!

  15. 4 julio 2014 at 5:09 pm

    Me dan una penita los niños metidos todo el día en el parquecito rodeados de juguetes pero privados de toda libertad para descubrir cosas nuevas… Mara estará encantadísima!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      4 julio 2014 at 5:48 pm

      Mara está como loca…con las ganas que tiene de comerse el mundo. Muchas veces, en el parque, ve a otros niños más mayores y se vuelve loca. ¡Se pone súper nerviosa moviendo brazos y piernas! Si fuese por ella salía a correr detrás de ellos :-))

  16. Raquel, Eldiariodetumami
    Responder
    5 julio 2014 at 10:28 pm

    Pues no había oído hablar de esto, parece interesante no? Me gusta la idea aunque tendría que cambiar muchísimas cosas de los cajones no se si tendré espacio jajajajaj.
    Besotes

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      7 julio 2014 at 1:13 pm

      Las tendrás que cambiar sí o sí, compañera. Y si no, al tiempo, jajajaja ¡Un besazo!

  17. 6 julio 2014 at 6:22 pm

    tienes un regalo en mi blog 🙂

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      7 julio 2014 at 1:15 pm

      ¡Wow!! ¡Muchas gracias, compañera! :-)))

  18. 7 julio 2014 at 5:54 pm

    Muy bien hay que ser precavido nosotros blindamos la casa jajaja

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      8 julio 2014 at 10:04 am

      jajajaja ¡A prueba de bebés! 🙂

  19. 8 julio 2014 at 3:57 pm

    Claro que sí! La libertad es lo más! A Emma le encantaba sacar los libros de la librería, los que están a ras del suelo. Durante meses fue su juego favorito 🙂 Ella experimentaba y descubría. Y yo feliz!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      8 julio 2014 at 4:58 pm

      Y con lo felices que son ellos descubriendo! Creo que viéndola tan feliz sería incapaz de ponerle trabas. Que sea ella la que experimente y aprenda. Ahora ante ellos se abre un mundo por descubrir 🙂

  20. 13 julio 2014 at 11:19 pm

    En primer lugar me encanta tu blog! Ha sido todo un descubrimiento y me ha animado a empezar el mío propio, que me lo estaba pensando pero no acababa de arrancar! Mi pequeña Morlita todavía no gatea pero ya mismo veo a su padre quitando de su alcance sus consolas varias! Jejejeje

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      14 julio 2014 at 10:04 am

      ¡Buenas, Ángela! No sabes cómo me alegra saber que leer mi blog te ha dado el empujoncito que te faltaba para animarte con el tuyo 🙂 ¡Ahora a tener muchas constancia! Con los peques es más fácil, siempre hay algo que contar 😉 ¡Un abrazo!

  21. 17 julio 2014 at 12:53 am

    Hola! Vengo por recomendación de Raquel Eldiariodetumami. Hace unos días escribí un post sobre el tema como y cuando poner límites. Vikingo acaba de cumplir 10 meses y como Mara se pasa el día descubriendo el mundo, la casa, los cajones. Me ha gustado mucho tu post, nosotros subimos todos los objetos peligrosos en alto dejando al alcance sus juguetes. Aún así el pequeño explorador cada día encuentra cosas nuevas con las que entretenerse lejos de ser las adecuadas. Es un no parar!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      17 julio 2014 at 10:52 am

      ¡Total! Ayer, por ponerte un ejemplo, la pequeña saltamontes vio que había una botella en el tercer estante, al que todavía no llega. Y ni corta ni perezosa, se quedó colgada del borde, como intentando escalar. Con los pies sin tocar el suelo. Yo flipaba. ¡Con nueve meses! Y es que por más que les escondamos las cosas, ellos sus juguetes ya los tienen muy visto y a muy fácil alcance. Les van los retos. Y descubrir :-))

  22. Nacho
    Responder
    9 diciembre 2016 at 4:11 pm

    Pues nosotros nos ahorramos los bloquea cajones y similares diciendo a nuestro hijo un par de veces que NO. Puede que hasta tuviera una rabieta. Somos muy fans de la tristeza de Inside Out. Emoción bien sana. Con unas piedras de la chimenea del tamaño de un huevo, lo mismo. Otro NO. También nos ahorramos los esquineros, los bloquea puertas y por supuesto, el modificar toda la casa entera. Somos unos malos padres. Pero es un niño feliz. También muy fans de la alegria. Otro sentimiento habitual. Sin traumas. Sabe que en la vida hay normas y límites. Básico. Y eso se le nota sobre todo cuando se relaciona con otras personas que no somos nosotros. Bienvenido al mundo real, hijo. Tiene un nivel de autonomía y recursos espectacular. Siento romper la armonía. O no. Será porque le estamos educando para que se vaya de casa cuanto antes. Ya me entendéis. Un abrazo.

    • Adrián Cordellat
      21 diciembre 2016 at 10:13 am

      Debes tener el único hijo del mundo al que se le dice “No” y acepta ese “No”. Aprovéchalo, Nacho 😉

  23. Nacho Caballero
    Responder
    21 diciembre 2016 at 10:21 am

    Ese NO tiene un precio. Se llama rabieta y hasta lágrimas muy puntuales. Emociones válidas y denostadas en estos tiempos. Como si fueran negativas. Al contrario, son necesarias y esenciales. Fomentan la tolerancia a la frustración. De primero de sentido común y creo que también de psicología básica. Un saludo y Feliz Navidad.

    • Adrián Cordellat
      21 diciembre 2016 at 10:27 am

      Creo que sobre rabietas te podemos dar un master, Nacho. Llevamos desde el año (el año, insisto) con ellas. Así que sabemos lo que son, en todos los sentidos. Eso de todas formas tiene poco que ver, porque cuando un niño tiene un año (incluso ahora con tres en el caso de Mara) no entienden determinados NO, ni determinados límites. No tienen aún esa capacidad. Por eso, por regla general, salvo tu hijo y alguno más, supongo, por más noes que les digas, más límites que les pongas y más rabietas que tengan, vuelven a la carga, porque en su esencia de niños está el investigar. Y eso es algo que aunque a veces me ponga nervioso, me encanta de Mara.

  24. Nacho Caballero
    Responder
    21 diciembre 2016 at 10:39 am

    Creo sinceramente que poner límites se viene haciendo desde hace décadas. No creo que mi hijo sea la excepción, sino la regla. Otro tema es cómo se le hacen ver esos límites, que creo que ahí puede estar el quid de la cuestión. Nosotros no tenemos miedo ni al llanto ni a la tristeza. Tampoco al conflicto abierto con nuestro hijo. Frustración mutua. Hasta sentirte puntualmente “un mal padre”. Te puedo asegurar que esos límites que tiene nuestro hijo Óliver no le restan ni un ápice de ingenio, ganas de explorar y es en todos los sentidos un disfrutador de la vida. Simplemente, le estamos educando en un entorno que se parece mucho a la vida real y en ella, lejos de nosotros, se desenvuelve como pez en el agua. Soy de los padres que jamás he sentido ganas de llorar por dejarle en el cole. A ver si el raro voy a ser yo. Puede.

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