Guía para sobrevivir a una caca radioactiva de bebé

Foto de Daniel Lobo (Flickr)Este post está dedicado a los padres primerizos. Más primerizos incluso que yo. Sí, aquellos cuyos bebés todavía no han alcanzado la madurez de los seis meses de edad y, en especial, aquellos que todavía son proyectos de padre. Tengo un par de amigos ya a la espera. Y seguro que pronto se suman otros. La familia crece, y eso es bonito. Pero ojo, que no todo es olor de rosas en el campo de la paternidad y la maternidad. Es más, hay días en que predominan otros aromas menos agradables. Así que atentos y tomad nota. Por lo que pueda pasar.

Lo primero es lo primero. No os confiéis. Las cacas de bebés siempre parecen un tema simpático. Para echarse unas risas. Hasta que te conviertes en padre. Y oye, uno tiene miedo a ese olor nauseabundo que has catado de alguna caca de un primo pequeño o te ha contado algún familiar cercano, pero luego nace tu bebé y resulta que su caca es especial. No huele. O si huele, el aroma es más que soportable. Yo me frotaba las manos. A veces eran aparatosas y te ensuciaban hasta la pared de la habitación, pero se llevaba. Todo es más llevadero cuando el olfato no sufre en demasía.

¿Había colaborado en la creación de la bebé perfecta? ¿Era Mara una evolución sin precedentes de la humanidad en lo que a aromas intestinales se refiere? ¿Podía una bebé cagar sin amargar el desayuno a sus padres? ¿Era esa bebé la mía? No. Por desgracia, no. Y de ahí mi primer consejo: No os confiéis. Todo parece bonito hasta que un día empiezas a introducir en la vida de tu bebé  la alimentación complementaria y, como por arte de magia, sus entrañables cacas se convierten en plastas de una consistencia que ni el cemento. Y para rematar la faena, con un aroma a mil demonios. “¡Te comiste un cadáver!”, diría un uruguayo loco que se juntaba con mi grupo de amigos en nuestras lejanas noches de discoteca. Pero ese es otro tema.

Llegados a este punto, en el que ya os he abierto los ojos a la realidad, no me queda más que compartir con vosotros una serie de consejos de casi experto en la materia. Digamos que es una guía para sobrevivir a cacas radioactivas de bebés. A esas deposiciones que te tiñen la piel de verde y convierten a tus tripas en una montaña rusa que alcanza una velocidad que no conocieron tus intestinos ni en tus noches de borrachera.

1. Si sabes que tu bebé se ha hecho caca (y te juro que lo sabrás), antes de empezar con el proceso ten a mano un pañal de recambio y un paquete de toallitas húmedas.

2. Reza a lo que creas (si es que crees en algo), para que al bajarle el pantalón no te encuentres con un estropicio de dimensiones bíblicas. Hay algo peor que el olor. Y ese algo es que la caca de tu bebé se haya derramado por la espalda y las pantorrillas. La escena es para grabarla. Pero no voy a entrar en detalles. Mejor seguid viviendo en vuestros mundos de Yupi.

3.1. Si tu rezo ha surtido efecto, dale las gracias a quien hayas rezado. Arrodíllate ante él. Hazle un sacrificio. Ese ente superior se merece lo que quiera.

3.2. Si tu oración ha caído en saco roto y quien te tenía que echar un cable estaba en otras cosas, no desesperes. Que no cunda el pánico. El mal ya está hecho. Levanta al bebé e intenta quitarle el body causando el menor desperfecto posible. No te martirices si hasta el pelo se le llena de mierda. Las cartas venían desde el principio mal dadas. Eso sí, antes de pasar al siguiente paso, limpia con una toallita húmeda las partes más castigadas por la avalancha, generalmente la zona baja de la espalda. Intenta mirar lo menos posible para que no empiecen demasiado pronto las primeras arcadas. Descubrirás que puedes limpiar casi a ciegas.

4. Llegados a este punto, y ya con la espalda limpita si tu caso es el 3.2, tumba al bebé en el cambiador, la cuna o la cama (según preferencias de cada cual) y ponle un pañal debajo antes de proceder a quitar el manchado. Puedes prescindir de este paso, pero te aseguro que tus sábanas y colchas agradecerán tarde o temprano que tengas la delicadeza de prevenir antes de curar.

5. Con el nuevo pañal ya colocado, procede a retirar el infectado. Hazlo con sumo cuidado si no quieres acabar con caca de bebé hasta en los ojos. Mi recomendación es que a la vez que retires el pañal, levantes las piernas del bebé cogidas por los tobillos con una de tus manos. La explicación en sencilla. Cuando hay mierda de por medio los bebés, no me preguntéis el porqué, tienden a patalear, con el riesgo que eso supone para que se pringuen los calcetines y esparzan su creación por toda la habitación.

6. Una vez en posición (ya te habrán venido los primeros olores y tu estómago empezará a rugir pidiendo ayuda) coge una de las toallitas y, antes de empezar a limpiar el estropicio, pasátela por la nariz para adormecer a tu olfato. La escena seguirá siendo desagradable, pero os juro que atenúa el olor y reduce en un 75% (el dato tiene detrás una gran investigación empírica) el riesgo de sufrir arcadas. Palabra de papá en prácticas.

7. Ya sólo os queda gastar toallitas (nunca menos de cuatro o cinco, os lo aseguro) para acabar con todo los desperdicios. Es posible que os manchéis los dedos en el intento. No sufráis. Son daños colaterales. Os parecerá una minucia cuando tengáis a vuestro bebé otra vez vestido y listo para seguir dando guerra. Hasta la próxima caca. Prueba superada.

31 respuestas

  1. 18 diciembre 2014 at 11:47 am

    Jajaja. Pero qué exageradiño que eres!! Amigos del Papá en prácticas, que sepáis que os está metiendo miedo, no es para tanto. El olor es un poco asquerosete, pero no hay nada que no arregle una buena pastilla de jabon y luego si te he visto no me acuerdo. Y hay niños, como el mío, en el que las cacás explosivas son muy, muy anecdóticas; aunque estos niños seguramente tendrán problemas de extreñimiento y lo de verlos llorar al evcuar es triste, triste y da para otro post 😉

    • Un papá en prácticas
      19 diciembre 2014 at 7:52 am

      jajajaja Ay, espero que mopito no tenga problemas de estreñimiento. Pobrecillo. Casi mejor que nos dejen medio lelos con el olor de sus cacas radioactivas 🙂

  2. Mama metalera
    Responder
    18 diciembre 2014 at 11:48 am

    Jajajajaja buenísimo y totalmente de acuerdo en todos los puntos. Nosotros incluso tirábamos la ropa porque eran auténticas explosiones de caca las que echaba nuestra peque.

    • Un papá en prácticas
      19 diciembre 2014 at 7:52 am

      jajajajaja Nosotros lo de la ropa sólo lo hicimos una vez. Creo que lo conté. Nos pasó en el hospital con el primer pijama. Se nos llenó de mierda y no sabíamos qué hacer con él 😀

  3. Sonia (la mamá de Álvaro)
    Responder
    18 diciembre 2014 at 11:51 am

    Jajajajaja, tienes tooooda la razón del mundo¡
    Lo peor de todo es cuando se cagan cuando estas comiendo y tu decides terminar de comer. El ser todopoderoso ese al que se supone que debes rezar se enfada y hace que al final un cambio de pañal se convierta en un baño con lejía incluida 😉
    Besitos

    • Un papá en prácticas
      19 diciembre 2014 at 7:53 am

      jajajajaja ¡Castigo divino! Ay, ay, ay…qué duro es esto de las cacas de los bebés 😛 ¡Besos!

  4. nineta
    Responder
    18 diciembre 2014 at 12:44 pm

    ay, tienes más razón que un santo!!
    otro consejo de experta: los bodis de bebé que no tienen botones o corchetes en los hombros, si no una especie de doble tela que les hace el cuello más ancho, se pueden sacar por los pies en vez de por la cabeza, evitando el pringue capilar. Ay, si lo hubiese sabido antes!! Ahora las cacas del Paudawan se huelen desde la otra punta del pasillo, y nos jugamos a los chinos a quien le toca semejante plasta…

    • Un papá en prácticas
      19 diciembre 2014 at 7:54 am

      jajajajaja ¡Te toca a ti! ¡No, te toca a ti! !No, que yo cambié el último! Y así hasta el infinito, jajaja ¡Lo veo!

  5. 18 diciembre 2014 at 1:29 pm

    Jajaja, muy bueno. Yo añado un consejo más: si notas que se ha cagado, espera un poco antes de empezar el proceso de cambio de pañal, no vaya a ser que la criatura finalice su obra con el culo al aire. Eso sí que es de película de miedo, lo digo por experiencia

    • Un papá en prácticas
      19 diciembre 2014 at 7:54 am

      No me ha pasado nunca e invoco a los dioses para que sigamos así. ¡Eso sí que debe ser una tragedia!

  6. 18 diciembre 2014 at 7:55 pm

    jajajajajaja buenísimo el truco de pasarse la toallita por la nariz XD

  7. 19 diciembre 2014 at 11:23 am

    Es tal cual lo describes!!!! jajajaja Me parto!!!!!

  8. 19 diciembre 2014 at 11:39 am

    jajajajajajaja no puedo parar de reir!!!! ME siento tan identificada!! Ahora menos mal que parece que se ha regulado con las cantidades y su flora intestinal…será que a veces come Activia!! pero hemos pasado tantos momentos de esto donde…”y ahora como te quito todo esto y manchar el minimo posible?”
    Un abrazo compañero y gracias por hacerme reir tanto! XD

    • Un papá en prácticas
      21 diciembre 2014 at 12:52 pm

      Me alegra haberte hecho reír, compañera! De eso se trata, de reírnos de nosotros mismos y de todas estas aventuras que vivimos como padres 😀 ¡Un abrazo!

  9. 21 diciembre 2014 at 1:20 am

    Jejejejejeeeeeeeee… Efectivamente, amigo… ¡se nota que este tema, lo llevas candenteeeeee, candenteeeee…!

    Te ha faltado añadir el colofón: ¡¡¡compra pastillacas de jabón “Lagarto” para enfrentarte a la limpieza de ropa manual, porque no esperes que tu maravillosa lavadora pueda con ESO!!

    Y lo de frotarse la toallita por la nariz… ¡¡muy bueno, tío!! Eso no me lo he aplicado yo…

    • Un papá en prácticas
      21 diciembre 2014 at 12:56 pm

      ¡Jabón de lagarto! No sabía ni lo que era hasta que me convertí en padre. ¡Y joder, es la ostia! ¡Sirve para todo, quita todas las manchas! ¡Que hemos hecho hasta ahora sin él! 😀 ¡Un abrazo!

  10. Aneta
    Responder
    21 diciembre 2014 at 10:06 pm

    Jajajajajaja me parto, que razón tienes en cada una de tus palabras!, como decía mi padre, comeras gloria hija pero cagas mierda!!
    Besets

  11. 21 diciembre 2014 at 10:51 pm

    Calla, calla, no te has enfrentado a una caca radiactiva hasta que no tienes que pescar un zurullo de proporciones épicas en la bañera. El jabón lagarto para la ropa y la botella de lejía para desinfectar la bañera son dos básicos en nuestra casa jejeje
    Me gusta la idea que das de la toallita, no se me había ocurrido nunca 🙂

    • Un papá en prácticas
      29 diciembre 2014 at 2:22 pm

      Ay, no me digas esos que me asustas! Por suerte aún no nos hemos tenido que enfrentar a tal hecatombe, jajajaja

  12. Ana
    Responder
    16 enero 2015 at 5:24 pm

    Es más fácil agarrar al bebé y lavarlo en la pileta con agua y jabón 😉

  13. 11 febrero 2015 at 10:48 pm

    Hacía días que no me reía tanto! Lo has clavado! He tenido que leer a trompicones, parando con cada ataque de risa

  14. 12 febrero 2015 at 2:29 pm

    Pero si yo no había leído esto! Jajaja. Jodido, qué bueno 🙂 ¿te comiste un cadáver? Pero, ¿se puede decir algo más asqueroso? Jajaja. Para que luego digan que yo echo hacia atrás a las solteras, jajaja. ¡Besos!

    • Un papá en prácticas
      16 febrero 2015 at 12:13 pm

      jajajajaja! Esa expresión es muy mítica. De mis noches de fiesta. Hace ya tanto de aquello… 🙂 ¡Un besote!

  15. Raquel USA
    Responder
    18 septiembre 2015 at 8:35 am

    Yo este post no lo había leído!! Mare de deu! Me ha recordado las que pasé yo (y las que paso) viajando con Bruna. Por suerte o por desgracia nos desplazamos en avión y viajes largos muuuuchas veces! Desde que tenía 4 meses. Ella ha estado ya en 15 Estados americanos y en 10 ciudades europeas, y estas próximas navidades nos toca Asia. Y tiene 19 meses! Pues imagina todo eso que has contado en el lavabo de un avión, con una niña súper activa que además tiene el don de la oportunidad y se caga justo en el momento en que no puedes ir al baño y va desprendiendo todo su aroma por cabina… La fase de las cacas radioactivas ya ha pasado, ahora hago volteretas para cambiarla (porque no cabe) mientras evitó que chupe la pared o toque todo lo que allí se encuentra… Salgo del aseo como si me hubiera atropellado un tren. Pero vamos… Muy dignas y con una cuantas toallitas húmedas menos en nuestro stock. Abrazo!!

    • Un papá en prácticas
      18 septiembre 2015 at 12:37 pm

      jajajajajaja ¡Cómo me he reído con lo del avión! Me imagina en tu situación y me ponía a sudar 😀 ¡El día de mañana no dudes en contárselo a la peque!

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