Mara y Leo: el comienzo de una historia de amor entre hermanos

Leo nació el día 10 de noviembre a las 5:50 de la mañana. Mara conoció a su hermano dos horas más tarde. No lo hizo antes porque en uno de esos milagros de difícil explicación, no se despertó en toda la noche, ni siquiera con los gritos más desgarradores de su mamá durante el expulsivo. Ella, que no hay noche que no se despierte al menos una o dos veces. Ya nos avisaron las matronas: Los niños sorprenden mucho con su comportamiento en los partos. Ahora ya podemos dar fe de ello. A las 8:00 de la mañana, ya solos en casa, me fui a despertarla, la vestí también inexplicablemente rápido y le dije que teníamos una sorpresa. Sé que ella debió pensar en un helado de coco y chocolate, porque para ella eso es una sorpresa, así que me acompañó ilusionada hasta su habitación, con su característica risa nerviosa, donde Diana y Leo se empezaban a reconocer.

No vio a Leo hasta que estuvo justo al lado de su mamá. Entonces la sonrisa se le hizo aún más grande y exclamó: “¡Es Leo!”. Acto seguido, feliz como pocas veces la he visto, rodeó la cama, se subió al lado de su hermanito, y tras mirarlo un instante con absoluta admiración, dijo: “Ay, que guapo es…”. Ese “Ay” en forma de casi un suspiro lo ha repetido desde entonces a menudo, transformada la expresión en un “Ay, que pequeñito es…”. Estuvo junto a Leo y Diana un buen rato, tanto que temí que no nos diese tiempo a desayunar. Cuando nos pusimos a ello, no dudó en recordarme una cosa: “Papá, no era una sorpresa, ¡era Leo!”. Efectivamente, ella esperaba un helado de coco y chocolate. Tengo que empezar a elegir mejor las palabras.

En su amor desbordado, los dos primeros días de vida de su hermano Mara ni siquiera quiso ir al parque que hay junto al cole tras salir de clase. Y no es un detalle baladí. Todos los días tenemos que pasar por el parque una o dos horas. Allí se quedan también muchos de sus amigos y se lo pasa en grande en una especie de continuación de la jornada escolar. No ir al parque hasta la fecha, incluso en los días de lluvia, era sinónimo de disgusto. Pero entonces nació Leo y había que volver a casa, “o se va a poner triste si no me ve”. Esto le duró dos días, no os vayáis a creer. Mucho más le está durando la fascinación por su hermano, que está a un día de cumplir las cuatro semanas de vida y si pudiese creo que nos pediría una orden de alejamiento.

Amor de hermanos.

Una foto publicada por Un Papá en Prácticas (@acordellatm) el

Porque la pasión de Mara por su hermano no conoce filtros. Ni límites. Tiene una necesidad imperiosa de estar todo el rato tocándolo, hablándole, dándole besos y abrazos. Y si no estamos rápidos, hasta tosiéndole en la boca para compartir con él los virus que trae del colegio, que para eso son hermanos. Tengo que reconocer que con este tema nos hemos obsesionado un poco en estas primeras semanas, siendo Leo tan pequeño como es y estando colonizada como está nuestra casa por las toses, los mocos y otros síntomas de resfriados varios.  Sea como sea, lo cierto es que cuando Maramoto está en casa, no hay un instante de paz para el pequeño saltamontes. Ni siquiera cuando está durmiendo o comiendo. Ya no se respeta ni el sueño.

A veces, cuando tiene a su hermana encima a modo de acosadora de Justin Bieber, Leo pone caras a medio camino entre Platón y el que se hace el interesante. Entonces me gusta imaginar qué pasará por su cabecita, algo así como lo que hacían en ‘Mira quién habla’, aquella mítica película de finales de los ’80. Y me veo a Leo diciendo un “Yo también te quiero mucho, hermanita, pero con menos cariño se apaña uno”.

Aún no te imaginas lo difícil que puede llegar a resultar medir el cariño cuando este nos desborda, hijo.

13 respuestas

  1. Xisca
    Responder
    7 diciembre 2016 at 12:23 pm

    Hola! Se me han saltado las lágrimas y varias sonrisas al leerte porque he recordado lo que vivimos hoy hace 6 meses. Nuestra niña de casi 3 años sigue loca por su hermano de 6 meses. Y lo qur más nos emociona es ver como él la busca, no pierde detalle de lo que hace ella. Ahora van a ser compañeros de por vida.

    • Adrián Cordellat
      9 diciembre 2016 at 7:20 am

      ¡Y no van a tener mejores compañeros en esta vida! ¡Gracias por tus palabras, Xisca!

  2. Roser
    Responder
    7 diciembre 2016 at 6:00 pm

    Son increíbles, no es cierto? Yo siempre digo que el Pequeñín tiene 3 padres: papá, mamá y su hermano. Le mira con admiración desde que supo fijar la vista, y su hermano solo sabe que mimarle.
    Y la gente pregunta “celos?” (vete preparando una de aquellas frases célebres) y tú piensas “pues no”.

    • Adrián Cordellat
      9 diciembre 2016 at 7:20 am

      Supongo que tarde o temprano sus momentos de celos tendrá, imagino que es inevitable, pero de momento disfrutemos de este amor tan puro 🙂

  3. Nazareth
    Responder
    7 diciembre 2016 at 10:16 pm

    ¡qué resumen más bonito Adrián! Pues ya verás en cuanto Leo tenga unos meses más y empiece a volverse cómplice con Mara. Nosotros tenemos ahora mismo a los peques de 3 años y medio y de 11 meses y es puro amor verlos juntos. Rafa está ayudando a su hermano a aprender a andar (lo pone de pie en una silla y va empujando la silla para que el hermano lo siga con sus piececitos). Y Fernando siente pura fascinación por su hermano mayor.

    Es un regalo verlos así. Supongo que ya llegará la adolescencia y se tirarán de los pelos, pero de momento es fantástico ver como empiezan a jugar juntos y a tener complicidad.

    Un saludo

    https://nadiemelodijoblog.wordpress.com

    • Adrián Cordellat
      9 diciembre 2016 at 7:19 am

      Yo creo que se tirarán de los pelos antes de que llegue la adolescencia, pero aún así, bendito regalo verlos juntos 🙂 ¡Gracias por tus palabras, Nazareth!

  4. Lai - Asi piensa una mamá
    Responder
    9 diciembre 2016 at 2:42 pm

    que maravillosos momentos de hermandad, que sean millones más! y qué preciosas fotos!

  5. Emma
    Responder
    15 diciembre 2016 at 2:26 pm

    Vivir la relación de hermanos como padres es algo precioso, para mi de lo major de la maternidad.
    ¡Disfrutad mucho!

    • Adrián Cordellat
      21 diciembre 2016 at 10:11 am

      La verdad es que es maravilloso, aunque a Leo le va a costar la vida en forma de resfriados 😀

  6. Enrique
    Responder
    16 diciembre 2016 at 11:39 pm

    Qué bonita es Mara. Me muero de amor imaginándomela con esas frases en su lengua cada vez menos de trapo. Y cuando contasteis que no se había despertado en toda la noche del día D… Está claro que no merece la pena preocuparse lo más mínimo de tratar de predecir qué harán nuestros hijos en tal o cual situación. ¡Son impredecibles!
    ¡Un abrazo, familia!

  7. Gonzalo García
    Responder
    26 diciembre 2017 at 11:06 am

    Aunque se aparte algo del tema, ¿cómo lleva Mara tanto virus? Ya sabes, la leyenda urbana esa de la inmunización en la guardería… Nosotros hemos tenido que sacar a la niña porque era virus tras virus y bronquitis… Con un ingreso. Y tenemos bastante miedo a lo que ocurra en el cole

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