Hermanos: El yin y el yang

Recuerdo que mientras esperábamos la llegada de Leo, más de una vez la mamá jefa y servidor nos decíamos aquello de “como nos salga otra Maramoto en versión masculina, no sé si sobreviviremos”. La experiencia con la pequeña saltamontes, unido a lo que todos los bipadres nos decían (ya sabéis, aquello de “uno más uno no son dos, sino veinte”, “vais a ver que se multiplica el trabajo por cuatro”…), hizo que afrontásemos la llegada del renacuajo interiorizando el peor de los pronósticos posibles, un escenario apocalíptico digno de The Walking Dead en el que nosotros éramos unos zombies más. Y oye, puede que interiorizar una historia que no se le hubiese ocurrido ni al mismísimo Cormac McCarthy nos haya sido de gran ayuda, porque a la hora de la verdad pasar de tres a cuatro no ha sido fácil, pero tampoco lo recordaremos como un momento traumático, ya que por regla general lo hemos sobrellevado mucho mejor de lo imaginado, lejos del guión de drama de serie B y mediodía de domingo en Antena 3 que nos habíamos montado en nuestras cabezas.

A ello, bien es cierto, ha contribuido nuestra experiencia, que siempre es un grado, pero sobre todo lo ha hecho Leo, que siendo físicamente igual que su hermana tiene un carácter totalmente opuesto. Son la noche y el día, el yin y el yang. Y digo que sobre todo ha contribuido Leo porque si el orden hubiese sido a la inversa y Leo hubiese nacido primero, la experiencia no nos hubiese servido de nada con Maramoto, así que mejor que haya sido así, primero la bebé de alta demanda y después el bebé de manual, el nenuco que decimos nosotros. Ha sido un acto de justicia poética.

Hermanos: no hay dos iguales

No existen dos personas iguales y, por lo tanto, no existen dos hermanos iguales. Bueno, físicamente sí, que están los gemelos. Y Leo, que es una calcomanía de Mara. Pero lejos de los parecidos físicos, cada niño tiene su carácter y eso es algo que se ve y se intuye desde recién nacidos. Maramoto fue desde que nació pura acción, siempre con los ojos muy abiertos y con muy pocas ganas de dormir. Leo es más perrito pachón y se pasa el día durmiendo en nuestros brazos; la pequeña saltamontes se pasó los primeros meses renegando, hasta que tuvo fuerzas suficientes para gritar y llorar, nunca parecía satisfecha. Su hermano apenas reniega o llora cuando tiene mucho hambre, el resto del tiempo está en paz consigo mismo y con el mundo.

Miradas. #siblings #hermanos #blackandwhite

Una foto publicada por Un Papá en Prácticas (@acordellatm) el

Recuerdo que a Mara jamás le hacíamos reír. Nos pasábamos horas haciéndole tonterías y ella nos miraba con cara de circunstancias, como preguntándose que hacían esos dos pirados que le habían tocado como padres. A Leo basta que le digas cualquier cosa, que te dirijas a él, para que te regale una enorme sonrisa; A Maramoto, en su permanente actividad, no había forma de bañarla, ni de hacerle masajes. Lejos de relajarse, se ponía nerviosa. Leo disfruta con los baños y con los masajes, con que le toquen y le acaricien; yo no dormí a nuestra hija mayor en brazos hasta que fue bien mayor. Hasta entonces, incluso desde muy bebé, necesitaba de la teta de su mamá para conciliar el sueño. Nuestro pequeño es mucho más independiente en ese sentido: es capaz de dormirse en mis brazos. Incluso hemos llegado a dejarlo sobre la cama y se ha dormido solo. Un perrito pachón, como decía.

Y podría seguir contando diferencias hasta el infinito, porque como el yin y el yang, nuestros hijos son dos fuerzas opuestas. Para nosotros, maravillosamente complementarias. E igual de importantes como padres, porque si bien Leo es el bebé con el que todo el mundo sueña (para qué nos vamos a engañar), Mara nos ha enseñado muchísimas cosas y nos ha hecho conocernos mejor a nosotros mismos con ese carácter suyo tan personal, explosivo, irreductible e inconformista. No la cambiaríamos por nada del mundo, aunque entre tanta acción tengamos que reconocer que nos ha venido de maravilla que su hermanos nos traiga un poquito de paz.

8 respuestas

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    Emi de MaMá OriEnta
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    17 enero 2017 at 11:17 am

    Claro, todos somos iguales y todos somos diferentes. Es lo bonito de la vida (sino menudo rollo). En casa tenemos el caso contrario, primero el niño de manual y después el de alta demanda. Además con el añadido de que el segundo vino con trabajo fuera de casa. Hay días que son… de puro aprendizaje (jeje). Y tampoco los cambiaria por nada del mundo.

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    Emma
    Responder
    17 enero 2017 at 11:33 am

    Las mías son también de carácter muy distinto, aunque más iguales que los vuestros, porque ninguna es de alta demanda.
    Pero es cierto que el paso a cuatro se nos hizo fácil, porque la peque, a pesar de no ser tranquila, era lo que tú llamas un bebé nenuco: los primeros dos meses comía y dormía, y después, comía, dormía y se reía cuando estaba despierta. Ya el paso a gatear y demás fue otra cosa…jajaja.

    Pero no nos podemos quejar porque las dos nos lo han puesto muy fácil, son niñas de buen comer, pero nada de pedir cada poco, ni siquiera al principio, pedían teta cada 3-4 horas! De muy buen carácter y risueñas y muy cariñosas. El dormir ha ido por rachas, pero ya hace meses que dormimos bastante bien. Y claro, quieras que no, con bebés y niñas así es un poco más fácil, dentro de que la maternidad es un reto siempre.

    ¡Disfrutad de vuestro ying y yang!

  3. Avatar
    Carla
    Responder
    17 enero 2017 at 2:16 pm

    Ahora ya no sos un “papá en prácticas de Mara” sino también de Leo, saludos!

  4. Avatar
    Madreyautonoma
    Responder
    17 enero 2017 at 2:31 pm

    I también es lo opuesto a su hermano mayor, nos ha pasado como a vosotros. Yo hasta pensé que se había desmayado cuando la dejé un momento en la cama y al volver la vi con los ojos cerrados: ¡se había dormido sola, con un mes de vida!

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    Virginia
    Responder
    17 enero 2017 at 3:45 pm

    Mi hija no es alta demanda pero no es pachona. Nacio con los ojos bien abiertos y cuando no mamaba lo miraba todo. Los primeros meses los recuerdo como una neblina de agotamiento: siempre mamando y con un sueño con millones de interruciones. Ahora con 19 meses sigue mamando muchisimo y durmiendo fatal. Quiere muchos brazos, odia el porteo pero se que no es alta demanda porque llorar no ha llorado mucho. Aun asi, yo he tenido y tengo que estar a su disposicion constamente y hasta hace dos semanas no habia podido acunarla sin pecho. Por fin he podido abrazarla y arrullarla (su relacion con la teta es de terapia jaja). Su padre no la ha dormido jamas. Sabiendo lo que es, me da mucho miedo la bimaternidad: primero por como le afectaria a mi hija y segundo por si es aun mas demandante.

    Aun no he visto la luz al final del tunel pero se que todo llega.

    Una mama muy zombie (mi memoria de pez, mis jaquecas y mareos por falta de sueño decente me convierten en un extra de TWD) que te lee desde hace tiempo.

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    Loli
    Responder
    17 enero 2017 at 4:43 pm

    Que alegría y alivio me da leerte, ahora mismo se lo paso a Papa para que lo lea, igual hasta cambia de opinión y empieza a pensar que no estaría mal un hermanito para nuestro Tití. Nuestro bebé era de alta demanda y sigue siéndolo de una forma diferente. Siempre nos ha dado miedo pensar en tener otro hijo y pasar por lo mismo. Gracias por darnos a conocer vuestra experiencia. Muchos ánimos fuerzas para los retos de cada día! Un saludo!
    La Mamá de Tití

  7. Avatar
    Pilae
    Responder
    20 enero 2017 at 9:35 pm

    Me encanta veros así de estupendos.
    El jersey de Mara me encanta, de dónde es?

    • Adrián Cordellat
      22 enero 2017 at 10:41 am

      De tuc-tuc! Se lo cogimos hace un par de semanas, aprovechando las rebajas 😀

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