Historias de padres primerizos: El primer pijama

pijama2.jpg

Hoy os voy a contar una historia que sucedió el Día 2 DM (Después de Maramoto). Una historia que os hemos ocultado hasta ahora. En parte porque es tan ridícula que el papá en prácticas y la mamá jefa habíamos decidido borrarla de forma selectiva de nuestra mente. Y en parte porque, ahora que lo pienso, me da hasta vergüenza contarla. Pero los tejemanejes de la mente son muy caprichosos y la semana pasada, nueves meses después, volvimos a recordar esta andanza de padres primerizos. Y oigan, la mamá jefa y un servidor nos reímos mucho rememorando nuestra extrema palurdez. Así que he decidido compartirla con el mundo. Para que os riáis con o de nosotros. Y, sobre todo, para que no cometáis llegado el momento tonterías como las nuestras.

Digamos que cuando decides tener un bebé, te pasas nueve meses informándote sobre determinados temas (lactancia, cuidados, primeros auxilios…) y que, llegado un momento, te piensas que ya eres un padre titulado que lo sabe todo. Pero señores, eso es sólo la teoría. Lo difícil llega cuando hay que ponerlo en práctica y te das cuenta de que los libros están bien, pero que la realidad los supera con creces. Algo así sentimos cuando nació nuestra pequeña saltamontes. Fue un momento único, increíble. De aquellos que te hacen flotar como si estuvieses cabalgando un globo de helio. La matrona te explica cosas, pesa a tu bebé, lo mide, le presta atención… Todo está bajo control. Pero entonces alguien decide que hay que pinchar el globo y te suben a la habitación. ¡Y te dejan a solas con tu bebé! Y lo normal entonces es que los padres primerizos se miren sin decirse nada y piensen: ¿Y ahora qué? ¿Qué se hace con este muñeco que no para de llorar? Para tranquilidad de los futuros papás en prácticas os diré que las mamás jefas tienen el instinto tan desarrollado que pronto toman el control de la situación. Ay, amigos, si dependiese de nosotros…

En fin, que las primeras horas en la habitación del hospital son el fiel reflejo de lo que podría ser el primer día de un becario en una multinacional. Te pierdes por todos los pasillos, no encuentras nada, no sabes qué hacer ni cómo hacerlo, no quieres ser pesado preguntando todo el rato… Y también como en el primer día de trabajo de todo buen becario, siempre se cometen tonterías propias de la inexperiencia y la ignorancia. En nuestro caso, la más gorda (porque seguro que hubo muchas otras que hemos olvidado), tuvo lugar la mañana del segundo día de ingreso hospitalario, horas antes de que nos diesen el alta. Maramoto quiso empezar a demostrar que iba a ser una experta en el arte de cagar (ya hemos hablado largo y tendido sobre este tema en el blog)  y, no contenta con poner a prueba los límites del pañal, decidió sobrepasarlos y llenarse de mierda toda la espalda.

La mamá jefa y yo nos miramos sin saber qué hacer ni por dónde cogerla para que aquello no acabase peor que una tomatina fecal. Al final conseguimos quitarle el pijama (lleno de caca hasta el cuello) y limpiarla como buenamente pudimos. La duda, a escasas horas de volver a casa, nos entró con el pijama pringado.

Mamá jefa: ¿Y ahora qué hacemos con esto?

Papá en prácticas: ¿¿¿¿¡¡¡!!!????

Mamá jefa: Madre mía cómo ha puesto el pijama nuevo…

Papá en prácticas: Ya lo tengo… ¡Lo tiramos! Total, si tenemos muchos en casa y éste en dos días se le va a quedar pequeño…

Y señoras y señores, sí, lo tiramos. Tal y como os lo cuento. Sin el más mínimo remordimiento. Ni se nos pasó por la cabeza limpiarlo o meterlo en una bolsa para hacerlo en casa. A la basura, como si fuésemos ricos y tuviésemos un millón de pijamas esperándonos en nuestro regreso al pisito. Era tan aparatosa la suciedad que imagino que pensamos que eso era imposible de que volviese a estar limpio algún día. Si hubiésemos sabido entonces la de veces que íbamos a tener que pasar por situaciones similares… Menos mal que luego descubrimos que aunque pareciese imposible y diese mucho asco, la ropa se recupera de eso y de cosas peores. De lo contrario creo que me hubiese tenido que buscar un trabajo de fin de semana sólo para reponer pijamas…

¿Cuál fue vuestra palurdez más grande en los primeros días como padres primerizos? No tengáis vergüenza y contad, que así nos reímos todos 🙂

 

56 respuestas

  1. 14 julio 2014 at 9:20 am

    Nosotros pensábamos que tardaban un par de días en empezar a echar el meconio, así que cuando la cambiamos por primera vez eso estaba reseco y pegado y nos costó mucho trabajo limpiarlo. Un drama XDDD

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      14 julio 2014 at 10:06 am

      jajajajaja ¡Qué grandes! Qué cosas nos pasan a los papás en prácticas, compañera… Siempre digo que es para que nos pusieran una cámara y nos vigilaran durante esos primeros días. Fliparíamos al vernos unos meses después… 😛

  2. Ana
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    14 julio 2014 at 10:42 am

    Jajajajajajaja jajajjajajja si es que soy ricos! Sólo hay que veros la cara! No nos engañéis! Nosotros lo que recordamos mucho que me el primer día que llegamos a casa bañábamos a monstruito como quien lava a mano un trapo sucio! Con velocidad y torpeza… Claro como no iba a llorar!!! Y nosotros es que no le gusta, no le gusta el agua! Jajajajaja y vaya si se le gusta, si lo haces con calma y no como sí viniera detrás el fin del mundo, es sin duda uno de sus momentos preferidos del día!! En fin!!
    Que gracia me ha hecho imaginaros!! Tíos ricos!!
    Un abrazo.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      14 julio 2014 at 12:00 pm

      Yo no tengo un recuerdo especial de los baños, aunque supongo que no tendrán nada que ver con los de ahora…jaajaja Pero lo del pijama nos ha marcado para siempre. Tremendos paletillos… 😛 ¡Un besazo, Monstruita! ¡Tú si que eres rica!

  3. 14 julio 2014 at 10:47 am

    Omg yo también lo hubiera tirado y después hubiera aterrizado en la realidad “caquil” jajajaja

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      14 julio 2014 at 12:01 pm

      jajajajaja Es que a ver qué íbamos a hacer con un pijama sucio… Pues a la basura y listo! 😛

  4. 14 julio 2014 at 11:36 am

    Jejejejejeje… ¡¡Meconiazo al cantoooo…!!

    La verdad es que es un buen consejo para los papás primerizos: ¡Deja el pijama caro de la abuela para cuando tenga tres semanas, y llévate al hospital el pack de cinco que compraste en el Rastrillo del barrio por 3 a 6 euros! Por lo que pueda “surgir”… Jajaja.

    La verdad, no recuerdo nada concreto que merezca un relato específico de los primeros días, en este sentido, pero sí puedo decir que el primer baño en casa (perpetrado por aquí, el Menda…), fue de lo más caótico: ves a la enfermera cómo lo hace en el hospital, y al tratar de repetirlo tú en casa… ¡¡Bueno, bueno…!! ¡¡Cómo resbalaba aquello!! ¡¡Parecía una anguila untada en aceite!! ¡¡Casi se me cae…!! Brazo p’aquí… sobaco p’allá… ¡Un show!

    Seguro que hay muchas más… pero como dices, el cerebro “resetea” rápido, y ante las pifias pone el chip en modo sargento de guardia: -“¡¡Se me muevan… se me muevan… Aquí no hay nada que ver…!! ¡¡Circulen, que no ha sido nada…!!”- 🙂

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      14 julio 2014 at 12:02 pm

      Lo del baño es algo muy recurrente. Hasta que le pillas el truquillo, el bebé está a punto de morir ahogado unas cuantas veces… Pobrecicos! Yo creo que deberíamos nacer enseñados para coger y manejar un bebé. ¡Es algo básico! 🙂

  5. 14 julio 2014 at 11:40 am

    Jajajajaja, nosotros también tuvimos una torpeza primeriza en el hospital relacionada con las cacas. De madrugada, el Miniser empezó a llorar, le puse a la teta y no quería, en brazos nos se calmaba, no sabíamos que le ocurría y comenzamos a ponernos nerviosos. Al cabo de unos minutos, bastantes minutos, la verdad, nos dio por pensar ¿estará incómodo por algo? ¿tendría calor? Así que nos dispusimos a quitarle ropa porque la verdad que hacía demasiado calor en aquella habitación y quitando quitando, decidimos que le quitábamos hasta el pañal. Ahí estaba el problema!! Había echado todo el meconio y claro, el pobre estaba incómodo con todo ese pastelón ahí pegado. Ni habíamos pensado que cabía la posibilidad de que hubiera cagado. Fue cambiarle el pañal, y dormir como un bendito toda la noche!!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      14 julio 2014 at 12:03 pm

      jajajajajaja Nosotros al contrario que vosotros. Era una paranoia! Todo el día cambiándole pañales. Por si acaso… Ay, señor, compañera. Menudos padres estábamos hechos… 😛 ¡Un besote!

  6. 14 julio 2014 at 12:53 pm

    ¿Nuestra palurdez extrema? Redondo se rozó la barbilla con el velcor de un babero y tenía la piel algo levantada. La genial idea de Hombre Tranquilo fue desinfectárselo con el alcohol del ombligo.
    Yo: ¿No le picará?
    Hombre Tranquilo: Que va ¿no ves que cuando se lo echamos en el ombligo ni se entera?
    Total, que se lo echamos… te imaginas el resultado ¿verdad? me sentí la peor madre del mundo en ese momento… menos mal que con el tiempo fuimos aprendiendo.
    Lo del pijama la verdad es que nunca se nos ocurrió, pero tambien es cierto que nunca se puso de caca hasta el cuello jeje

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      14 julio 2014 at 12:59 pm

      jajajajajaja Eso del alcohol es de nivel superior, ¿eh? ¡Qué grandes! 🙂 ¡Me encanta! La de tonterías que hacemos los primeros días… ¡Un abrazo!

  7. 14 julio 2014 at 12:59 pm

    Pues a mi me pasó que el segundo día en el hospital, la niña no dejaba de llorar, y nosotros con un agobio que te mueres pensando que podría pasar y resulta que después de horas me dice una enfermera que la niña tiene gases que si es que no ha echado los gases. Yo allí plantada con mi cara de jilipollas pensando porque narices en ningún libro y en ninguna clase de preparación al parto habían comentado nada sobre el tema. Y es que estaba segurísima que los bebes sólo tenían que echar aire con el biberon no con la teta.
    Me sentí un completa ignorante.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      14 julio 2014 at 1:04 pm

      Así es! Aunque si la sueles tener en brazos o la porteas no es tan necesario. Es más, nosotros sólo lo hicimos en el hospital, porque las enfermeras no paraban de darnos la paliza con los gases, pero en casa nunca ha sido necesario 🙂
      Otra historia de padres primerizos para no dormir! jajajaja ¡Me encanta!

  8. 14 julio 2014 at 3:10 pm

    Ajajajajajajajajajjajaja que bueno!!! La verdad que cuando a mi me paso con la piccola ya lo pude afrontar como una mama experta, cogi su body, lo lleve a la lavanderia y lo rocie de kalia! El poder del rosa lo pudo todo!
    Ahora mismo no recuerdo ningun desliz de primeriza pero los hubieron seguro!
    Jajajajajajaj que tiempos y que inexpertos! Aunque bueno, aun hay muchas cosas que no se…pero por suerte, mi criterio e intuicion van mejorando por momentos.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      14 julio 2014 at 6:22 pm

      jajajajaja Es que es así! Seguimos siendo torpes (ya menos), pero lo que ha mejorado sobre todo es nuestra capacidad para enfrentarnos a los problemas del día a día 🙂

  9. 14 julio 2014 at 3:39 pm

    Jejeje pero a lo grande… Digo, no sabrán ponerle el pijama, pero tirarlo? Ja ja qué torpes somos los primeros días…. Ahora no me acuerdo de ninguna anécdota pero estoy segura de que más de una metedura de pata hubo…
    Un abrazo

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
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      14 julio 2014 at 6:24 pm

      Uffff! Yo no sabía ni por dónde coger a Mara. Me parecía todo el rato que la iba a romper. Y ahora ya me manejo mejor que una enfermera, jajajaja ¡Un abrazo!

  10. 14 julio 2014 at 5:08 pm

    Jajaja, veo que os quedó claro desde el principio que la bolsita de plástico en el bolso es un must que no puede faltar.
    Gilipolleces máximas en los primeros días hubo unas cuantas. La que más recuerdo fue todavía en el hospital. Yo entre la emoción del momento, el cansancio y los restos de la anestesia general de la intevención que me tuvieron que hacer tras el parto, no me enteraba literalmente ni del nodo. Después estaba toda una tropa de pediatras, enfermeras y ATS que entraban y salían de la habitación con instrucciones contradictorias y alguna de ellas debió explicarnos algo del piel con piel (supongo que fue algo así, porque no lo recuerdo bien), y no sé porqué nosotros entendimos que la temperatura del cuarto estaba bien regulada y que era mejor tener al niño todo el rato en pañales. Claro, allí entraban las abuelas y veían aquello e insinuaban que quizás habría que arroparlo un poco más, pero lo decían por lo bajini y con miedo que ya las traíamos aleccionadas de casa para que no nos dieran demasiado la plasta. Y nosotros que nos crecimos, rápidamente contestábamos que el niño estaba bien. Hasta que empezaron a ponérsele moraditos los pies y las manos. ¡Menudo susto nos llevamos! La enfermera que nos atendió entonces nos dijo que con el pobre todo el día en pañales, que qué esperábamos… Me da risa recordarlo, pero también mucha penica, jajaja.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      14 julio 2014 at 6:26 pm

      jajajajajaj ¡Casi os cargáis al niño! Desde luego, como siempre le digo a Diana, si han llegado hasta aquí con vida, peor ya no les puede ir 😛 Porque mira que somos torpes al principio… ¡Madre mía! ¡Un abrazo!

  11. Raquel, Eldiariodetumami
    Responder
    14 julio 2014 at 5:17 pm

    Muahahahahahaha pues el papá del vikingo pongo la mano en el fuego y no me quemo que hubiera hecho exactamente lo mismo :D. Ahora mismo no recuerdo alguna palurdez (que seguro la hay) pero hablando de cacas una vez el vikingo cuando lo íbamos a meter a la bañera y estaba desnudo se cago en plan proyección, así que terminamos manchados el papá, pared, cortinas, suelo y yo, sí sí, todo eso!!! Con lo pequeños que son jajajaja

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      14 julio 2014 at 6:26 pm

      Mara nos las ha liado parda con las cacas, pero hasta ese extremo no! Menudo cagón tenéis! jajajaja ¡Un besote!

  12. 14 julio 2014 at 11:06 pm

    Estoy seguro de que eso le ha pasado a más de unos padre primerizos pero no lo cuentan. Me atrevería a que incluso más de uno ya en casa.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      15 julio 2014 at 9:18 am

      En casa seguro que nos han pasado hasta cosas peores, pero tenemos grabada a fuego aquella escena del pijama, jajajaja

  13. 15 julio 2014 at 8:22 am

    Me ha encantado tu post y me recuerdas tanto a nosotros!!! Nuestra peque nació a los 8 meses de embarazo, así que era chiquitina y como los pañales eran tan grandes, no se la salía nada, pero meses después… A menudo hay situaciones de catástrofe en casa!!! En nuestro caso, la mañana que nos dieron de alta en el hospital fue un caos. Nos hicieron tantos regalos que el papá se dedicó a bajar las cosas al coche dando mil viajes y yo me quedé sola vistiendo a la peque (la primera vez que la ponía ropa distinta de los pijamas del hospital). Como pesaba dos kilitos todo la quedaba grande, pero a la vez fue una niña muy larga, teníamos un traje de prematuros que nos regalaron por error y no la entraba y el resto la quedaba enorme… y si me veis intentando vestir a un bebé tan pequeño y delicado y probándola distintas cosas… Pobrecita… Además entre tantas bolsas que bajaron al coche, se llevaron mis zapatos, con lo que salimos del hospital, la niña con un jersey de un traje, el pantalón de otro, todo enorme que no se la veía, y yo en zapatillas de estar por casa!!! Y lo peor es q llegamos al coche y al ponerla en la sillita era tan grande para ella!!! Y no sabíamos ajustarla los cinturones…. En fin, padres primerizos, que más se puede decir!!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      15 julio 2014 at 9:20 am

      jajajajaja ¡Ahora que lo dices! Menuda escena también la nuestra con la sillita! No sabíamos ajustarle los cinturones. Nos daba miedo perderla en ella. Se le veía tan pequeña… Y vestirla, ¡qué te voy a decir! Yo tardé un tiempo en atreverme. Me parecía que la iba a partir. Pero luego ya te das cuenta de que no, de que están hechos de otra plasta para soportar las maneras de los papás primerizos :-)))

  14. 15 julio 2014 at 9:48 am

    ¡Hala! Aquí hemos estado tentados de tirar algún que otro body que nunca recuperó su color inicial después de una de las cacas descontroladas de la bichilla, pero nos resistimos y por ahí andan.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      15 julio 2014 at 6:59 pm

      jajajajaj Igual hasta se le han quedado pequeños ya 😛

  15. 15 julio 2014 at 4:38 pm

    Yo de la pifiada más grande que recuerdo (aunque seguro que si hago memoria hay mil) fue a los tres meses. Estábamos tan tranquilos comiendo en un restaurante y la pequeña Morlita estaba con mi madre, de espaldas a nosotros. De repente me dice papá aberroncho “mírale las orejas a la niña!” Madre mía cuando miré!!! Estaban llenas de roña!! yo creo que tenía roña reseca desde el parto ahí! Tuve que echarle aceite para ablandar y todo! En los tres meses que llevaba con nosotros nunca se nos había ocurrido mirar ahí detrás! Y por supuesto nos sentimos los peores padres del mundo entero, eso si, ha sido el primer consejo para mis amigas: miradle detrás de las orejas a vuestros bebés antes de los tres meses, por favor!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      15 julio 2014 at 7:00 pm

      ¡Qué grande! jajajajaja Si es que hay tantas preocupaciones con un bebé en los primeros meses… ¡Cómo para mirarle detrás de las orejas! 😛

  16. Vicky
    Responder
    15 julio 2014 at 8:35 pm

    Jaja, yo he pensado en tirarlos muchas veces porque parecía imposible limpiarlo, saliamos con varias mudas por si venia el tsunami jaja pero ahora me parece peor sacar las manchas de purés! ! Esas si que no salen

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      16 julio 2014 at 9:23 am

      jajajajaja ¡Jabón de lagarto! ¡Hace magia, de verdad! Aunque eso sí, te dejas los dedos frotando… 😛

  17. 16 julio 2014 at 5:41 am

    jajajajaj Bueno, fue tierno dentro de todo. Creo que a todos nos sorprende en algún momento la cantidad de cacas que pueden hacer estos bebés tan chiquitos!! Yo tampoco nunca me hubiera imaginado que iban a ser tantas. Yo, vergonzosamente, recuerdo la primera noche en la clínica: mi bebé lloraba y yo pedía por favor que me deje dormir, enojada con todos los que me habían visitado y la habían tenido a upa y la habían acostumbrado a eso. Ojalá hubiera sabido que desde esa noche, todas iban a ser musicales!! jaja Besos.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      16 julio 2014 at 9:24 am

      Todas ibas a ser musicales. Y con varias cacas durante el trayecto… Nadie nos prepara para ser padres. Y luego todo nos sorprende 🙂 ¡Un besote!

  18. 16 julio 2014 at 10:24 am

    Jajajajaja! Yo tampoco lo veo algo tan grave… Yo no llegue a hacerlo de primeras pero te aseguro que hay cosas que no he podido recuperar… Ni siquiera el jabón lagarto!!!

    Un abrazo!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      16 julio 2014 at 12:55 pm

      jajajajaja Más que grave es de una palurdez máxima. Papás en prácticas, ya tu sabes 😛 ¡Un abrazo!

  19. 16 julio 2014 at 11:09 pm

    jajjaja yo también tiré unos cuantos bodys, es que a veces no merece la pena, yo no sé donde les entra tanta caquita cuando son tan peques… un abrazo

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      17 julio 2014 at 10:48 am

      Nosotros hemos conseguido recuperar algunos que parecía imposible. Eso sí, casi me quedo sin dedos en el intento 😛 ¡Un abrazo!

  20. Carmen
    Responder
    17 julio 2014 at 12:28 am

    Jajajajajaja la verdad que hay veces que parece imposible quitar ciertas manchas y ganas entran de tirarlo directamente a la basura. Así de primeras la palurdez más grande que recuerdo yo fue una tarde/noche de los primeros días que llegamos a casa de dar una vuelta y milagrosamente el niño venía dormido. Por aquellos días íbamos sobrados de “bieneintencionados” consejos, así que el ritual del baño era sagrado. Como bien sabemos, tooooooodos los niños disfrutan con un baño relajante antes de acostarse y no íbamos a ser nosotros los padres que íbamos a privar de semejante momentazo a nuestro pequeño bebé. Así que decidimos despertarlo muy despacito y con muchos mimitos (sí, pa’ abofetearnos, pero lo hicimos). Éramos primerizos y a día de hoy lo seguimos siendo, pensábamos que se despertaría haciendo ruiditos y desperezándose de forma graciosa……pero……mammmmma mía!!! Haciendo gala de su simpatía se desató un huracán de lloros que siguieron con gritos y acabaron en alaridos en el momento en el que le metimos en el agua. Se puso rojo como un tomate de lo que pudo llorar. Creo que ha sido el baño que más rápido le hemos dado en sus 3 meses y medio de vida, siendo generosos creo que estuvo 40 segundos en el agua…no pudimos ni ponerle el pijama de puro acojonaos’ que estábamos. Así que en pañales me lo puse al pecho (bendita teta) y logré tranquilizarle. Ni qué decir tiene que nunca hemos vuelto a “tocarle la moral” cuando está dormido que, dicho sea de paso, ocurre más bien pocas veces al día. Un abrazo fuerte!!!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      17 julio 2014 at 10:50 am

      jajajajaja Para una vez que duerme, y lo despertáis. Si es que… 😛 ¡Qué grande, compañera! La verdad es que hacemos cosas inexplicables cuando somos padres primerizos. Si lo piensas fríamente, no tienen ni sentido. Pero ahí estamos nosotros. Erre que erre xD ¡Un abrazo!

  21. 17 julio 2014 at 1:00 am

    Lo de las cacas son historias para no dormir! Yo tuve un altercado y metedura de pata en el Hospital. Vikingo bajó mucho de peso y me trajeron un biberón de ayuda. Me había puesto tanto en el tema pecho que eso de dar el biberón ni me lo había planteado. Cuando acerqué la tetina al niño el pobre se enganchó succionando fuerte, yo subí el biberón y el pobre se atragantó. Me metí tal susto que salí con el niño en brazos gritando a las enfermeras ¡oye esto como va! que corte.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      17 julio 2014 at 10:53 am

      jajajajaja ¡Me imagino la escena! Yo creo que en la Universidad (o en el instituto), nos deberían formar para ser padres. Que luego pasan estas cosas… 😛

  22. 17 julio 2014 at 5:12 pm

    Yo también lo habría tirado, pero sin remilgos ninguno, en casa vale, pero que ibas a guardar el pañal hasta que os dieran el alta? a la basura jajajaja

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      17 julio 2014 at 5:23 pm

      Y tan panchos, jajajaja Será por pijamas… 😛 ¡Un abrazo!

  23. 17 julio 2014 at 10:07 pm

    La novata ma absurda que hicimos mi esposa y yo cuando nació mi hija mayor era que no dormíamos nunca. Pero NUNCA!. Y luego decidimos que yo dormiría todo el día y vigilaba toda la noche y, mi esposa dormía toda la noche y vigilaba de día a la niña. La vigilábamos de… No se! Nunca supimos depara que lo hacíamos.

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      18 julio 2014 at 12:49 pm

      jajajajaja No fuese a resultar que empezase a andar y se escapase de casa. Tan pequeña… 😛

  24. 24 julio 2014 at 7:59 pm

    jajajaja, cómo me he reido….y…lo confieso!!! yo tambien lo hice!!! pero (más triste) no en los primeros dias…sino un dia que se cagó entera en medio de la calle (ya sin pañal) que suficiente tenia yo con ver como la limpiaba y dejaba bienoliente…asi que braguitas y pantalon…a la basura se fueron!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      25 julio 2014 at 10:46 am

      jajajajaja ¡Menudo papelón! Ya me has metido el miedo en el cuerpo. Creo que voy a llevar a esta niña siempre con pañal xD ¡Un abrazo!

  25. 19 septiembre 2014 at 9:56 am

    Excelente la comparación entre ser un papá primerizo y ser un becario en una multinacional, es exactamente la misma sensación.
    El papel de ser papá o mamá no se enseña ni en la escuela ni en la universidad, se aprende en el día a día, cuando te enfrentas cara a cara a las necesidades de tu bebé.
    Con el tiempo la experiencia os irá dando más seguridad aunque eso no hará que en el futuro no surjan otras crisis que cuestionen vuestra habilidad como papás y mamás.
    Una duda, ¿Cuántos pijamas tuvo Maramoto en el primer año de vida? 🙂

    Os recomiendo, si me permitís, un artículo de nuestro blog donde sugerimos consejos para ahorrar en el gasto de tu bebé.
    http://blog.promocionesfarma.com/2014/06/3-consejos-para-ahorrar-en-el-gasto-de-tu-bebe/

    Espero que os guste.
    Enhorabuena por el blog!

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      22 septiembre 2014 at 8:30 am

      Pues te diría que tuvo (o ha tenido, porque todavía no tiene el año) tres o cuatro pijamas por talla. Así que pudimos encontrar repuesto para el que tiramos a la basura, jajajaja Muchas gracias por el comentario y los consejos! ¡Un abrazo!

  26. Pelepante S
    Responder
    25 marzo 2015 at 9:38 am

    Yo también tengo anécdotas de primeriza con cacas… Con el primero, lo llevé de urgencias al día siguiente de salir del hospital pq no dejaba de lloriquear (apenas había llorado antes). Lo que tenía era que no había hecho caca!!! Cuando la pediatra le estimuló salió de allí como medio kilo de sustancia!!
    Y con el segundo, se supone que ya no eres primeriza, pero a la hora de nacer, lo tenía mamando y al cambiarle de pecho noto mi mano manchada de algo y le digo a la enfermera ¿será yodo?? Sí, ya, era una cagada de meconio que se había salido del pañal!! 65 gr menos de peso que al nacer!!

    • Un papá en prácticas
      25 marzo 2015 at 10:46 am

      jajajajaja Están ahí ahí en el nivel de ‘errores de primerizos’. Nos volvemos majaras! 😛

  27. Adriana
    Responder
    31 julio 2015 at 12:40 pm

    Aiii, cuando Alma nació nos hicieron este regalo para padres primerizos http://www.mamisetas.es/productos-personalizados/baberos-y-bodys-ninos-divertidos/babero-bodys-divertido-mispapas-molan y la verdad es que también estuvo en peligro por anécdota de caquitas!!!! jajaj

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