Historias de padres primerizos: Nuestro repentino terror a los centros comerciales

Hasta la fecha os he contado dos de nuestras historias de padres primerizos. Esas que, hoy en día, cuando las rememoramos, nos dan tanta risa como vergüenza ajena. Yo me pongo hasta rojo, no os digo más. Hace ya más de un año os conté cómo fue nuestra primera y caótica salida de casa. Y en verano, antes de las vacaciones, os narré nuestras miserias en la leyenda del primer pijama. Hoy os voy a contar otra historia que nos da más vergüenza aún reconocer y que nuestro subconsciente, listo él, había intentado borrar de nuestro recuerdo. La semana pasada, no sé por qué, me vino a la mente y se la recordé a la mamá jefa. Estuvimos un buen rato riéndonos de nosotros mismos. Fue nacer Mara y volvernos unos ‘taraos’ mentales. Creo que nuestras mentes colapsaron con tanta frase de manual y se quedaron durante unas semanas totalmente bloqueadas, esperando que algún alma caritativa pulsase el botón de reiniciar.

Resulta que durante las clases de preparación al parto, alguna mamá preguntó una cuestión en apariencia intrascendente. Fue algo así como si era aconsejable evitar los centros comerciales y supermercados con los recién nacidos. La matrona dijo que ella aconsejaba que sí, que los evitásemos. Y nos argumentó que las luces y el exceso de gente y bullicio podrían trastocar la tranquilidad que requería un bebé de apenas unos días/semanas de vida. Eso por no hablar de los virus que andan por ahí acechando. Pero bueno, sólo era un consejo. A nuestros bebés no les tenía que pasar nada por ir algún día de forma puntual a comprar al súper o al centro comercial. Tampoco había que dramatizar.

En fin, que esa respuesta de la matrona, especialmente la primera parte, la más dramática, se quedó flotando por nuestro cerebro. En aquel momento no lo sabíamos, ni siquiera le dimos importancia, pero nuestra mente interiorizó los peligros de ir al súper y al centro comercial con Mara recién nacida. Fue un miedo que se quedó escondido, indetectable, y que vio la luz cuando Mara llegó al mundo y nos dimos cuenta de dos cosas:

a) Necesitábamos comer, así que era necesario hacer la compra.

y b) Lamentablemente habíamos hecho caso a las abuelas y no teníamos ropa de 0-1 mes que ponerle a nuestra pequeña saltamontes.

padresprimerizos.jpg

El primer escollo lo salvamos saliendo yo al súper. Como veis, somos unos genios cuando se presentan problemas. Siempre encontramos una solución. Orgulloso estoy de nosotros. El segundo podría haber sido igual de fácil, pero tampoco era plan que la mamá se quedase todo el día en casa con la teta fuera. La cosa es que había que ir al centro comercial sí o sí en busca de pijamas, bodis y algún conjuntito cómodo para Maramoto. El problema: Que a los dos, aunque muy especialmente a la mamá jefa, se nos metió en la cabeza la paranoia de que nuestra bebé no debía entrar en el centro comercial, no fuese a ser que con tantas luces y bullicio su pequeño cerebro colapsase produciendo insospechados daños colaterales. Así de mal estábamos. Fatal. Para encerrarnos, las cosas como son.

Al final fuimos, pero en pleno mes de octubre, ya con el frío calando en Madrid, para evitar a toda costa que Maramoto entrase en un centro comercial, tomamos una última decisión para ahondar en nuestro ridículo. Sería la mamá la que entraría. Sola. Mientras nuestra recién nacida y un servidor, mucho más papá en prácticas que ahora, esperaban fuera dando paseos por el parking o sentados aprovechando los rayos de sol que aún nos regalaba el otoño. Como sabéis los que seguís este blog, nuestra pequeña saltamontes es muy demandante, así que tengo que reconocer que me quedé con ella temiendo tener que llamar a la mamá jefa a los dos minutos. Por suerte, paseo arriba, paseo abajo, se durmió en mis brazos, así que pude sentarme en un banco a calentarnos al sol (al “caloret” en el dialecto de Rita Barberá), con ella (qué pequeñita era) extendida en mi pecho. La mamá jefa debía de estar igual de temerosa, porque compró la ropa en un tiempo récord y salió a buscarnos con la lengua fuera y descompuesta por las carreras por los pasillos de H&M

Y así nos fuimos a casa tan contentos. Lo habíamos conseguido, teníamos la ropa y Mara no había entrado en el satánico centro comercial. Nuestra matrona estaría orgullosa de nosotros. Qué equipo, qué saber hacer, que compenetración… Qué ridículos 😀

32 respuestas

  1. Avatar
    12 marzo 2015 at 9:30 am

    Jaja, esas cosas pasan. Los primeros días y semanas nos volvemos muy dramáticos. Yo pregunté hasta si lo podía sacar a la calle cuando nos dieron el alta en neonatos, jaja. Pardillos totales.

    Mira, yo cuando ya estoy medio loca con el niño en casa me escapo al centro comercial. Hago una compra, le doy unos gusanitos, nos montamos en los cochecitos y tenemos la tarde hecha. Para días de lluvia y ocasiones puntuales viene bien y todo… Esta tarde tengo que ir a por más bodies… Ainnn

    • Un papá en prácticas
      12 marzo 2015 at 12:32 pm

      jajajajaja Si es que en esos primeros días todo son miedos! A mi también me funciona muy bien. Los viernes por la tarde, para dejar descansar un poco a la mamá, si hace malo me la llevo a la FNAC del centro comercial y pasamos la tarde entre libros. ¡Y funciona! 🙂

  2. Avatar
    12 marzo 2015 at 9:56 am

    jajaja Me parto con vosotros! Yo tampoco soy muy fan pero cuando no queda otra..

  3. Avatar
    12 marzo 2015 at 11:30 am

    jajajajajajajaj ¡me parto! Pero las soluciones ideales, eso sí 😛

  4. Avatar
    Mavaca
    Responder
    12 marzo 2015 at 11:40 am

    Jo, yo soy de las que pienso que recién, recién nacidos mejor evitarles sitios bulliciosos. Paseíto diario, pero nada de jaleo, total en 4 semanas están ya mucho más acostumbrados al mundo.

    • Un papá en prácticas
      12 marzo 2015 at 12:34 pm

      Yo también. Pero claro, si no hay más remedio y por una hora, tampoco iba a pasar nada. Pero a ver quién nos convencía a nosotros en nuestra psicosis de primerizos 😛

  5. Avatar
    12 marzo 2015 at 12:38 pm

    Debo ser una desnaturalizada: nos dieron el alta un sábado y el lunes nos fuimos con el cochecito a comer a un restaurante. Que no es un centro comercial, pero tampoco se queda corto en ruido y virus ambulantes.

    Y la ropita (la que no me regala la familia que con eso tenemos mucha suerte) la compro online. De hecho, desde que nació el monstruo me/le compro todo lo que puedo por internet (echadle un ojito a Vertbaudet), no por salud, sino porque no tengo tiempo de pasear tiendas y porque, seamos francos, nunca me.gustó ir de compras 😉

    • Un papá en prácticas
      13 marzo 2015 at 1:45 pm

      Hiciste bien, Roser. Nosotros entramos en modo Drama Papás insoportables, jajajaja Le pegaré un ojo a esa tienda que me comentas. No la conocía 😉

  6. Avatar
    12 marzo 2015 at 12:47 pm

    jajaja, bueno, no os flageléis, eso nos ha pasado a todos alguna vez. En nuestro caso, como Redondo nació en Galimordor y en octubre de un año con casi más ciclogénesis que días, en todo su primer mes de vida no lo sacamos de casa, fue mi marido el que fue a comprar la ropita de 0-1 mes, las tijeras para las uñas, el sacaleches… todas esas cosas que no te planteas comprar estando embarazada y que una vez que nace el retoño te das cuenta de que son imprescindibles.

    • Un papá en prácticas
      13 marzo 2015 at 1:45 pm

      Sí, sí, muchas de esas salidas a por compras de ese tipo tuve que hacer yo también. La necesidade es la necesidad 😛

  7. Avatar
    12 marzo 2015 at 1:50 pm

    Jajajaja, conozco a unos amigos a los que le pasó lo mismo. He dicho unos amigos, no nosotros, ojo que esto es verdad…
    Este invierno el centro comercial nos ha salvado algún que otro domingo donde teníamos que sacar a M de casa porque si no, nos volvíamos todos locos.

    • Un papá en prácticas
      13 marzo 2015 at 1:46 pm

      Y a nosotros! El centro comercial es la tabla de salvación cuando el tiempo no te da muchas más opciones para salir de casa. Eso sí, llegas a casa muerto después de correr todo el rato impidiendo que la peque destroce las tiendas XD

  8. Avatar
    12 marzo 2015 at 3:15 pm

    Paranoias de padres primerizos! Es que se nos ocurren tantas tonterías… Pero bueno, miralo por el lado bueno… Para la próxima seguro que esas cosas no ps pasan. Un besazo

  9. Avatar
    12 marzo 2015 at 5:32 pm

    Jajajaja, tú lo has dicho: paranoias de padres primerizos (comunes a todos los seres humanos, diría). Pero… ¡y las risas que se echa uno después al recordarlo! “Y, además, mamá” comenta que preguntó si lo podía sacar a la calle… Nosotros es que directamente cuando nos dijeron que nos daban el alta pensamos “Pero, ¿cómo que el alta? ¿Tan pronto? ¿No es mejor estar unos días más aquí,por si acaso?”. La sola idea de quedarnos a solas con ese pequeño, y nuevo, ser viviente sin el servicio técnico disponible 24 horas como en el hospital, nos parecía la mayor locura jamás contada. ¡Qué cosas le pasan a uno! 😉

    • Un papá en prácticas
      13 marzo 2015 at 1:48 pm

      Nosotros tuvimos esa sensación cuando nos dejaron solos en la habitación del hospital después de nacer Mara. Nos entraron los mil y un sudores. ¿Y ahora qué se hace con esto? jajajajaj

  10. Avatar
    Lucía
    Responder
    12 marzo 2015 at 5:47 pm

    No he tenido más remedio que reír a carcajadas interiormente, porque me hallo en un lugar público y me daba cosilla… Me he sentido muuuuy identificada con todo esto y creo que es un escollo necesario para darte cuenta de lo locos que podemos llegar a ponernos. Ahora que mi Hellboy ya es un niño andante y peligroso he desarrollado otro tipo de fobia a los centros comerciales… A alguien más le pasa? Jijijiji

    • Un papá en prácticas
      13 marzo 2015 at 1:50 pm

      jajajajaj Conozco esa fobia a que te desmonten las tiendas, a correr sin descanso detrás de ellos, a ir recogiendo cosas que va dejando por el suelo… Ay, los centros comerciales 😀 ¡Me alegra haberte hecho reír a carcajadas! Aunque tuvieses que cortarte 😉

  11. Avatar
    12 marzo 2015 at 10:01 pm

    Jajaja, ay madre… Bueno, espero que lo superarais rápido. A mi también me han pasado cosas así, algo que tu cerebro registra como verdad inamovible porque estaba ese día que no computaba bien, y de pronto un día te levantas y dices ¿pero esto de qué…?
    Un besito!

  12. Avatar
    Aneta
    Responder
    12 marzo 2015 at 10:44 pm

    Jajajajajaja que me parto! Para encerrarnos a los primerpadres! Por cierto a ver si viene ya el “caloret” para no irse por estas tierras…;)

    Besets

    • Un papá en prácticas
      13 marzo 2015 at 1:51 pm

      Parece que vuelve el fred de l’hivern. ¡Yo quiero el caloret de les falles perpetuo! 😀 ¡Un besazo!

  13. Avatar
    Mamá metalera
    Responder
    13 marzo 2015 at 11:37 am

    Jajajajajaja me parto porque a nosotros también nos pasó, pero en nuestro caso era el papá metalero el que no quería sacar a la niña a ningún sitio. Yo creo que esos miedos son totalmente normales porque los ves tan pequeñitos y tan indefensos….ayyyy qué nostalgia, parece que fue ayer cuando tuve a mi niña

  14. Avatar
    13 marzo 2015 at 12:22 pm

    ¡Jajaja! Tontadas de ese estilo hemos hecho todos. Eso sí, lo de comprar en tiempo récord yo aún no lo he conseguido. Oye, y como Rita siga mucho más de alcaldes, al final va a crear un dialecto propio ¡menuda señora!

    • Un papá en prácticas
      13 marzo 2015 at 1:56 pm

      No me hables de Rita, que me caliento… 😉 Cuando nos convertimos en padres no sé qué nos pasa que pasamos por una fase en la que estamos para encerranos 😛

  15. Avatar
    15 marzo 2015 at 3:15 pm

    jajaja, vaya dos!! Pero bueno, ¿¿no hay tiendas de toda la vida por la ciudad sin tener que acudir al “satánico” centro comercial??
    Mientras leía os imaginaba en la situación y me ha dado la risa…
    Saludos!!

    • Un papá en prácticas
      16 marzo 2015 at 3:51 pm

      Es lo que tienen los barrios residenciales, que tienes que coger el coche para todo. Por desgracia. Aún así, nos ahogábamos en un vaso de agua xD

  16. Avatar
    14 febrero 2016 at 3:55 pm

    Bien, me parece bien. Pero no es una actitud ridícula no querer pasear por un centro comercial con un bebé recién nacido. Mi hijo tuvo bronquitis con tres meses y nos dijeron que durante un mes evitáramos llevarle a lugares cerrados con concentración de gente.
    Queremos que nuestros hijos estén sanos pero parece que si no vamos a un centro comercial se acaba el mundo…

    • Un papá en prácticas
      15 febrero 2016 at 1:23 pm

      Bueno, la actitud en sí puede que no sea ridícula. Nuestra paranoia te puedo asegurar que sí. He hablado de centros comerciales, pero podría hablarte también de supermercados. En nuestro caso necesitábamos comprar. Gracias por tu comentario.

Deja un comentario

* Rellena todos los campos

En cumplimiento de la legislación española vigente en materia de protección de datos de carácter personal y del reglamento europeo RGPD 679/2016 le informamos de:

Responsable: Adrián Cordellat + info

Finalidad: Gestión del envío de información solicitada, gestión de suscripciones al blog y moderación de comentarios. + info

Legitimación:: Consentimiento expreso del interesado. + info

Destinatarios: No se cederán datos a terceros para la gestión de estos datos.

Derechos: Tiene derecho a Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional. + info

Información adicional:: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos Personales en mi página web unpapaenpracticas.com + info