Pequeños lectores: Tres libros para hermanos mayores

Convertirse en hermano o hermana mayor supone un cambio brusco en la vida de nuestros hijos primogénitos. De repente dejan de ser el único, the only one, y tienen que afrontar una nueva (y dura) realidad en la que de golpe y porrazo, y la mayoría de veces sin que ellos lo hayan pedido, tienen que pasar de ser el centro de atención a compartir espacios, cuidados y focos. Evidentemente, aunque disimulen por la presión que muchas veces les mete el entorno (“tienes que cuidar de tu hermano”, “¿lo vas a querer mucho, a que sí?”), no lo llevan bien. ¿Y es que quién en su sano juicio quiere ser coprotagonista de una historia cuando antes ha saboreado las mieles de ser el actor o la actriz principal?

Siendo un momento delicado como es, un tránsito que discurre por una carretera de montaña llena de curvas de emociones, no es raro que la literatura infantil haya reparado en él como temática en cuentos y álbumes ilustrados. Hoy, sin ir más lejos, comparto con vosotros tres libros para hermanos mayores (pero también para pequeños cuando crezcan), que acercan desde la imaginación y la fábula historias que a nuestros hijos mayores les resultarán muy familiares.

Todos sois mis favoritos

Si hay una Biblia en el mundo de la literatura infantil dedicada a los hermanos esa es, sin lugar a dudas, Todos sois mis favoritos (Editorial Kokinos), escrito por Sam McBratney e ilustrado por Anita Jeram. Un libro que encierra en sus páginas una fábula sencilla pero de gran belleza sobre el amor incondicional de unos padres por sus hijos. Por todos sus hijos, independientemente de su edad, su sexo, sus características o sus atributos físicos.

Una familia de osos protagoniza en este caso la historia narrada con delicadeza por McBratney, en la que los tres hijos, llegado un momento, albergan dudas por si sus padres les querrán menos que a sus hermanos. La fábula, y la respuesta que los padres osos dan a sus hijos, es perfecta para trasladar a nuestros hijos mayores que la llegada de un hermano no cambia el amor que sentimos por ellos, porque pese a todo seguirán siendo nuestros favoritos.

Martina y Anitram en el país de los calcetines perdidos

Como regalo de Reyes, Mara recibió, entre otras cosas, varios libros. Uno de ellos fue Martina y Anitram en el país de los calcetines perdidos (Principal de los libros), un álbum ilustrado en el que se ha reencontrado con dos se sus personajes literarias predilectas, Martina y su réplica en versión monstruita, Anitram. Tras el éxito, en nuestra casa y en el mercado editorial, que Santi Balmes (Love of Lesbian) y la ilustradora Lyona cosecharon con Yo mataré monstruos por ti, el duo ha vuelto a la carga con esta segunda entrega que es más bien una historia de aventuras en la que Martina y Anitram, que ahora son hermanas mayores (de Marc y Cram, respectivamente), aprenderán a superar las reticencias que tienen hacia sus hermanos (“¿Es que nuestros padres no tenían bastante con nosotras? ¿Por qué encargaron un hermanito?”) tras descubrir, enfrentadas al malvado Rey del país de los calcetines perdidos, el valor implícito en la palabra “nosotros”.

Diana y yo nunca nos hemos cansado de recomendar Yo mataré monstruos por ti y lo hemos regalado siempre que hemos podido. Haremos lo mismo con Martina y Anitram en el país de los calcetines perdidos porque verdaderamente es una joya que, además, permite a los hermanos mayores sentirse identificados con las protagonistas, validando sus sentimientos, al tiempo que acaban viendo cómo los hermanos pequeños no son un rival, sino un aliado. Juntos suman un valioso “nosotros”.

¡Papá es mío!

Hace poco menos de un año, en este mismo blog, ya os hable de ¡Papá es mío! (Algar Editorial), un álbum ilustrado basado hasta cierto punto en “hecho reales” vividos con sus dos hijas por su autor, Ilan Brenman, y que la argentina Juliana Bollini ilustra de forma maravillosa (tanto que no me canso de ver sus ilustraciones). En este caso las protagonistas son dos hermanas gemelas, pero la historia y su moraleja son aplicables a cualquier relación entre hermanos. Porque todos, como hijos y como padres, hemos vivido con nuestros hermanos y vamos a vivir con nuestros hijos las típicas escenas en las que ambos se “pegan” por la atención de alguno de sus padres.

En el caso de ¡Papá es mío! las protagonistas llegan al extremo de partir en dos a su padre, con lo cual, y tras comprobar que partido en dos su padre pues como que no tiene gracia, tendrán que unir fuerzas para pegarlo y comprender que papá no es de una o de otra, sino que es de ambas. Mara ya se lo sabe de memoria, pero tendremos que empezar a leérselo a Leo, que de unas semanas a esta parte, en cuanto su hermana se sube en el regazo de Diana, se pone pelusilla y tira del brazo de su madre, no sea que se la quiten. Me parece que vamos a necesitar un ¡Mamá es mía!. 

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