Lo que el pañal esconde

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Este artículo no es apto para estómagos sensibles y almas cándidas que todavía creen en las princesas de Disney. Siento destrozaros la vida, así a bocajarro, pero os tengo que confirmar algo que imagino que ya sospechabais pero que no os atrevíais a dar por cierto porque vuestro mundo, el mundo que habíais creado en vuestra imaginación, se vendría abajo cual economía basada en el ladrillo. Si, las princesas también cagan. Y además sus cacas pueden adoptar los más diversos colores y los más variados olores. Y éstos no tienen porqué ser necesariamente agradables.

Una vez aclarado esto, podemos entrar ya sin miedo a herir sensibilidades en el tema central de este post. Es decir, lo que el pañal esconde. Porque eso que se oculta tras la capa protectora del pañal (aunque los diques de éste a veces no sean lo suficientemente fuertes y nuestros bebés se llenen de mierda hasta el cuello, poniéndonos en un aprieto intentado quitarles la ropa de la forma en que se pringuen menos) es uno de los principales dolores de cabeza de unos papás durante las primeras semanas de vida de su bebé, especialmente si esos padres son todavía unos becarios en el arte de la maternidad/paternidad.

Los primeros días tras el parto sólo hay una única y exclusiva obsesión: Que el bebé manche pañales. Porque tal y como te explican en el Hospital, es la mejor manera de saber que el recién nacido está comiendo bien. Entre cuatro y seis los primeros días. Más de seis a partir de la semana/diez días. Así que los papás se pasan el día mirando el pañal y suplicando al cielo que el bebé moje y ensucie los pañales. Y aunque lo haga, siempre quedan en el aire las dudas que reconcomen a cualquier drama mamá (qué genial el libro de Amaya Ascuence) o drama papá que se tercie: ¿Serán suficientes? ¿Seguro que ha manchado ya cinco o eran tres?

Tanto mirar pañales uno se da cuenta de que esa caca del bebé no huele tan mal como imaginaba y mucho menos como da a intuir el sonido de desagüe de tubería que acompaña a sus deposiciones. Supongo que luego, cuando empiece a mezclar leche de mamá con otros alimentos, los aromas empezarán a ser un poco más fuertes -por ser lo más suave posible- y que yo, cuando le cambie un pañal, me veré por fin como en ese vídeo que algún día circuló por Youtube en el que un papá, sin poder retener las arcadas, se ponía una pinza en la nariz (¡incluso una bolsa en la cabeza!) para poder soportar los olores.

Superadas con éxito las primeras semanas, el pañal empezó a esconder otra sorpresa. La caca de Mara se volvió verde. La primera vez pensamos que podía ser porque Diana había comido espinacas (pobres criaturas), pero luego el color se prolongó en el tiempo. Consultando a nuestra pediatra, a la Asociación Española de Pediatría y a la Liga de la leche, llegamos a la conclusión de que podía ser perfectamente normal. Nos asustó más ver unos días más tarde hilillos de sangre en el pañal de la peque.

Gracias a los foros antes mencionados y a artículos como los que publica Silvia Díaz en Mi Menú Sin Leche, llegamos a la conclusión de que Mara podría tener intolerancia a la proteína de la leche de vaca que consume su mamá (pese a que la pediatra nos dijo que era muy raro). Así que ni corta ni perezosa Diana se recetó una dieta sin leche. Que parece fácil, pero no lo es, porque casi todo (desde el jamón de pavo al pan de molde, pasando por los caldos ‘caseros’) puede contener trazas de leche en su elaboración. 15 días después, que es lo que se necesita para que la proteína de la leche desaparezca del organismo, parece que las cacas de Mara vuelven a tender al amarillo y las motas de sangre han desaparecido de los pañales. Solucionado en apariencia el problema, nos tocará seguir atentos a las nuevas sorpresas que los pañales de Mara quieran depararnos.

12 respuestas

  1. Avatar
    25 noviembre 2013 at 2:30 pm

    Sumamente gráfico… Ya había olvidado esos aromas 🙂
    Saludos. Me lo llevo al “feisbuk”
    Yhuri

    • Avatar
      25 noviembre 2013 at 3:34 pm

      jejejeje Muchas gracias por el comentario y por compartirlo! Yo creo que esos aromas ya no se olvidan 😛 ¡Un fuerte abrazo!

  2. Avatar
    25 noviembre 2013 at 6:10 pm

    Jooo, me parece una asociación muy buena producto de la experiencia que como padres vamos compartiendo en las redes! Yo también había leído los artículos al respecto; y es que se aprende tanto de otras experiencias! Genial papis 😉 por esa reacción!

    • Avatar
      25 noviembre 2013 at 6:33 pm

      En la web hay mucha información tóxica, pero si se sabe buscar se pueden encontrar muchas respuestas válidas para problemas del día a día. Y en el gremio de las mamás y papás blogueros (tú eres un gran ejemplo de ello), hay mucha y buena información. Diana es una auténtica buscadora y en gran parte gracias a ella decidimos probar con lo de la leche para ver si la sangre en el pañal de Mara era a consecuencia de ella. ¡Y ha funcionado! ¡Un abrazote!

  3. Avatar
    13 enero 2014 at 11:43 am

    Genial! muchas gracias por tu experiencia, fíjate aunque se crea que lo que come la madre no afecta, si lo hace si.
    Me alegro que lo solucionarais rápido 🙂
    Un saludo

    • Avatar
      13 enero 2014 at 11:47 am

      Hoy en día, buscando en los sitios correctos, hay mucha información para solucionar problemas del día a día a los que los pediatras no parecen darle importancia. ¡Gracias por tu comentario! ¡Abrazos!

  4. Avatar
    Noemi
    Responder
    3 septiembre 2015 at 2:05 pm

    He venido a leerlo en cuanto lo he visto.

    Yo nunca pude dar el pecho a Dídac, por problemas médicos, y a los 8 días después de nacer se transformó, cada vez que tomaba bibe lloraba durante 2largas horas y cuando empezaba a calmarse volvía a tener hambre..

    Le hicieron analítica y empezó nuestro calvario, él no es intolerante, es alérgico a una de las proteinas de la leche de vaca.

    Desde entonces, ha sido un duro recorrido por las leches hidrolizadas, un máster en etiquetado de alimentos…

    Ya le han hecho 3 veces la prueba para ver si ya había desaparecido la alergia ( suele desaparecer antes de los 2años) pero cada prueba es peor. A las 4horas de tomar la leche Dídac se ahoga, vomita, tiene diarreas ( todo eso en plan niña del exorcista). Por suerte nunca ha ido a mås, pero es un auténtico martirio.
    En diciembre tenemos la próxima prueba, y no sabemos si queremos hacerla o no…lo pasa realmente mal y nosotros.

    Un besete!

    • Un papá en prácticas
      3 septiembre 2015 at 3:13 pm

      Uffff… los hidrolizados! ¿Cómo lo ha llevado el peque? Porque a nosotros nos decían que estaban muuuuuy malos! A Mara le desapareción con año y poco. Ojalá en diciembre os den una gran noticia y Didac ya esté libre de la alergia. ¡Ánimo, familia! Un beso!

      • Avatar
        Noemi
        3 septiembre 2015 at 3:17 pm

        La verdad que el pobre como no tenía opción…se conformaba, y aun hoy toma una hidrolizada de arroz y le gusta. Pero la verdad que mala es poco…está horrible!!!a nosotros nos sabe como a almendraa muy quemadas..

        Cuando le hacen la prueba y le dan leche de vaca es cuando hace ascos!

        Muchas gracias! Besitos!

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