Vivir para comprender: mi absoluta admiración por la mamá jefa

Uno, por más que intente empatizar, nunca puede llegar a saber lo que vive o siente cada día otra persona hasta que no se mete en su pellejo, hasta que la vida no lo pone en una situación similar, frente a los mismos retos, incertidumbres y miedos. Es algo que sabemos todos, queramos o no reconocerlo. Lo vemos cada día con la situación de los refugiados, de los padres con hijos aquejados por enfermedades raras e incurables. Se nos pone un nudo en la garganta, nos falta el aire en los pulmones, se nos escapan unas lágrimas, pero jamás podremos saber qué sienten ellos, cómo afrontan cada día, qué miedos les atenazan. Es algo tan personal e intransferible que sólo viviendo lo que ellos están sufriendo podríamos llegar a entenderlos, a ponernos verdaderamente en su lugar.

Hace poco más de un mes me despidieron cuatro horas después de pedir una reducción de jornada (es algo a lo que pronto dedicaré un post para cerrar para siempre la herida). Desde aquel 31 de agosto he trabajado codo a codo en casa con la mamá jefa y eso me ha servido por fin para ponerme en su lugar, para entenderla en toda la extensión del verbo entender, para saber todo lo que ha vivido desde que hace menos de dos años yo dejé de teletrabajar para entrar en una oficina y ella se quedó sola en casa. Trabajando y al cuidado de Maramoto.

Vaya por delante que siempre he empatizado con ella, que la he intentado comprender hasta donde mi no experiencia me permitía y que me he puesto muy nervioso cuando la gente de nuestro entorno ha menospreciado su trabajo por el mero hecho de hacerlo desde casa, como si fuese un hobby puntual que compaginara con las labores domésticas, como si ya fuese hora de que se buscase un trabajo de verdad, en una oficina y con un mísero sueldo fijo. Si supieran todo lo que hace Diana cada día al frente de Tacatá Comunicación. Si supieran que se ha hecho ella solita el 90% de la mayoría de números de MAMA, que ha sacado adelante decenas de reportajes y de noticias. Su mérito es enorme.

Nuestra superheroína

madres-teletrabajadoras

Y lo es aún más porque todo eso lo ha hecho desde que Mara tiene meses. En casa, acostándose a las tantas y madrugando lo indecible para arañar horas al día, intentando sacar tiempo para cumplir con las obligaciones profesionales y con su papel de cuidadora, sacando adelante además mil y una tareas del hogar (los que trabajáis en casa lo sabréis). Siempre con la sensación de no llegar a nada, de necesitar días de 48 horas para abarcar todo. Siempre con la culpa a cuestas. Esa culpa que nos acompaña de por vida a los padres y que te atenaza cuando piensas que quizás deberías dedicar más tiempo a tu hija, que a lo mejor no estás haciendo lo correcto. En estos meses Diana me ha llamado varias veces al trabajo llorando, derrumbada, sin poder más. Y muchas otras veces he vuelto de trabajar y me la he encontrado rota, hundida, hecha un manojo de nervios. Nadie sabe lo que es trabajar en casa, con un niño a cargo, y tener cosas que entregar hasta que lo vive.

Y yo lo he vivido este mes de septiembre. Y por fin me he podido poner en el lugar de la mamá jefa. Y por fin he podido comprenderla plenamente. Se me ha hecho eterno septiembre. Y varias veces he llegado a pensar que ha sido el peor mes de mi vida. Trabajo, trabajo y más trabajo con una niña que con la adaptación al cole se pasaba todo el día en casa y, obviamente, necesitaba nuestra atención (¡Y eso que éramos dos!). Nos hemos visto desbordados,  agotados, incapaces de organizarnos para sacar más tiempo, chocando cada dos por tres por tonterías, sintiéndonos culpables por Mara. Ha sido extenuante física y psicológicamente.

Pensar que Diana lleva meses y meses así, soportando esa presión, esa culpa y ese estrés, hace que la admire aún más. Porque a pesar de ello, ha podido con todo. Si algo he aprendido con la mamá jefa es que siempre se puede admirar más a alguien, aun cuando crees que ya es imposible. Mara puede estar muy orgullosa de su mamá, en ella tiene a una superheroína de cómic hecha de carne y hueso.
A tus pies, mamá jefa.

*Vaya mi admiración para todas las madres y padres que hacéis de éste vuestro día a día, especialmente para las primeras, que sois mayoría.

17 respuestas

  1. 13 octubre 2016 at 8:00 am

    Parece que vivimos historias paralelas. A J lo echaron del trabajo el septiembre pasado. Entonces decidimos mudarnos de ciudad y comenzar nuevos proyectos. Al mudarnos, M perdió su plaza en la guardería y decidimos tenerlo en casa desde marzo hasta septiembre. Han sido meses duros, en los que no podíamos desconectar nunca y a veces parecíamos padres solteros, que nos turnábamos para cuidar al niño o trabajar. No había tiempo para más.
    Mucho ánimo a los dos, que ahora volveréis a empezar con uno nuevo, igual que nosotros.

    • Adrián Cordellat
      1 noviembre 2016 at 9:24 am

      Tal cual, a veces parecemos padres solteros, cada uno con su turno. Qué cierto, pero hay que tirar hacia adelante, todo lo bueno cuesta al principio 🙂 ¡Gracias!

  2. 13 octubre 2016 at 11:45 am

    Ay Adrián, sí que es una heroína. Ahora que estoy con la mena en casa y apenas puedo ducharme vivo a diario esa frustación de no llegar a nada y de no poder hacer las cosas que quieres. Hay días buenos, por suerte.
    Es increíble lo del despido, terrible. Lo siento muchísimo. Pero por suerte, trabajo no os falta. Mucho ánimo para tirar con todo y para cuando llegue Leo, ¡vosotros podéis!

  3. laura valle molinuevo
    Responder
    13 octubre 2016 at 12:07 pm

    Siento muchísimo lo del despido, es tremendo que pasen todavía hoy cosas así… Y sí, la verdad es que trabajar en casa mientras tienes un bebé/niño a tu cargo es de heroínas… En mi caso volví al trabajo cuando mi hijo tenía casi seis meses, y parecía que le iba cogiendo un poco el truquillo a hacer las tareas domésticas y atenderle a él (un bebé de alta demanda) pero simplemente el hecho de intentar reunir sus fotos en un álbum digital se me hizo algo muy cuesta arriba, con que lo que hace Diana y otras madres que consiguen sacar tiempo para trabajar es realmente de admirar y mucho. Y más sabiendo cómo es ella en cuanto a la alimentación (sin tirar de precocinados). Ahora mientras estéis los dos en casa (que espero que sea poco tiempo) creo que lo mejor es intentar turnarse con la niña para que ella se sienta atendida y al menos eliminar ese gran estrés que supone las mil y una interrupciones de un niño que no entiende que su madre/padre tiene que estar en el ordenador… Muchísimo ánimo a los dos!!!

    • Adrián Cordellat
      1 noviembre 2016 at 9:23 am

      Has dado en el clavo con eso, Laura, porque el hecho de querer cocinar, currarnos las comidas y demás es otro tiempo grande que hay que sacar…y a veces cuesta tanto… ¡Muchas gracias por tus palabras!

  4. 13 octubre 2016 at 1:27 pm

    Desde luego que es de héroes lo de quedarse en casa porque solo con el trabajo de casa ya es de locos. Teniendo además otro trabajo… Yo no sé si habría podido.
    Siento mucho lo del despido. Qué asquete me ha entrado cuando lo he leído.

  5. eva
    Responder
    13 octubre 2016 at 9:15 pm

    Me encnata este post y me encanta saber q se empieza a saber que estar en casa es algo mas. Genial.

  6. 13 octubre 2016 at 11:41 pm

    En el ámbito laboral no hay nada como pasar una temporada desempeñando el trabajo de otra persona para darse cuenta de que aquello que parecía tan sencillo no lo era tanto. Olé por tu canto a la mamá jefa, porque se merece eso y más, y porque hay en él parte de ese reconocimiento que a tantas mujeres se les ha negado durante tanto tiempo. Yo empiezo a verlo también, quizá, y me río de todos los que envidiaban mi retiro doméstico como unas deseadas vacaciones. No me da tiempo ni a ducharme; no me quiero ni imaginar lo que tiene que ser hacerlo compatible con las horas interminables de trabajo que vosotros os echáis a la espalda, y que, para colmo, no son las 8 de quien trabaja para un tercero, sino las 24 del autónomo español que nunca puede permitirse el lujo de descansar.

    Qué bueno es poder ponerse de vez en cuando en el lugar del otro.

    ¡Ánimo, familia! ¡Juntos podéis con todo eso y más!

    • Adrián Cordellat
      1 noviembre 2016 at 9:21 am

      Nada como ponerse en la piel del otro para entenderlo todo. TODO así, en mayúsculas 😉

  7. mina y maria
    Responder
    14 octubre 2016 at 7:25 pm

    Vaya, siento lo del despido, como os entiendo y como entiendo a la mama jefa sobre todo, yo estoy ahora en paro y sacandome un grado en Educacion Infantil y a veces entre estudiar, la casa y la nena sientes que no puedes mas, pero se puede, al final se sacan fuerzas y adelante con todo, un abrazo

    • Adrián Cordellat
      1 noviembre 2016 at 9:21 am

      Al final con todo se puede, con más o menos ojeras, pero se puede 🙂 ¡Ánimo!

  8. Lai - asipiensaunamama
    Responder
    27 octubre 2016 at 10:07 pm

    Mi absoluta admiración para ella y para ambos ahora. Yo que trabajo medio dia y paso las tardes con las ninas y digo que no llego a nada…ni me imagino mezclarlo todo. Pero seguro no os va a faltar trabajo porque con trabajos tan buenos como los de MaMa el exito esta asegurado. Un abrazo!

    • Adrián Cordellat
      31 octubre 2016 at 9:59 am

      Muchísimas gracias, Lai! Espero que toda esta locura acabe valiendo la pena 🙂 ¡Un abrazo!

  9. Gonzalo García
    Responder
    3 enero 2018 at 10:19 pm

    ¿Cómo lo hacéis? Yo trabajo en casa. Necesito muchas horas para sacar adelante las publicaciones de mi web. Me parece imposible compaginar eso con cuidar de N. Además sin contar con ayudas de abuelos ni tíos… ¿Dónde están las horas? Yo no las encuentro

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