Nunca dejéis de mirar a ver si puedo: Carta para el futuro

perdon

Querida Maramoto:

Hoy vengo a hacer una cosa que a los adultos nos cuesta horrores, imagino que por orgullo y vergüenza, por no encontrar las palabras, que es lo que le suele pasar a tu papá en prácticas cuando se da cuenta de que ha metido la pata y ha tocado fondo. O puede ser, como escribía Patxo Unzueta, que nos cueste tanto por esa tragedia que nos supone “la imposibilidad de volver atrás, de rectificar lo ya vivido”. Decía el bueno de Patxo que es la tragedia “más definitiva de la condición humana”. Y puede que no estuviese exagerando ni un ápice. Sea como sea hoy me gustaría dejarte por escrito esta petición de perdón. Para ti y para la mamá jefa. No es fácil pedir perdón. Ni siquiera así. Te aseguro que tengo el corazón desbocado y me tiemblan los dedos mientras buscan formar palabras con el teclado.

Papá está atravesando una mala racha.  Imagino que se junta un poco todo. La falta de sueño, la ausencia de tiempo, el estrés del trabajo, esa sensación de ir siempre corriendo y llegar siempre tarde, de tener muchas cosas por hacer y no hacer ninguna (o hacerlas rápido y mal), de verme incapaz, paralizado, sin fuerzas para tomar la iniciativa, de sentir que todo es terriblemente difícil desde que tu carácter se ha desbocado a la par que menguaban mi paciencia y mi empatía. No pienses que me sirve nada de esto como excusa. Ni como justificación. La mamá duerme menos que yo, desconecta mucho menos que yo, tiene menos tiempo que yo… y sin embargo no se ha dejado arrastrar al fondo del pozo como sí he hecho yo. Envidio su fortaleza, su capacidad de aguante, su infinita paciencia. Tienes la mejor mamá del mundo, Mara. Creo que si yo estuviese en su lugar hace muchísimo tiempo que ya habría sido engullido por las olas de esta ciclogénesis explosiva que está siendo la paternidad.

¿Y sabes una cosa, mi vida? Me siento continuamente mal conmigo mismo. Desde hace semanas me acompaña permanentemente, como una sombra, un gran sentimiento de culpa. Me acuesto angustiado, duermo mal, convivo con la ansiedad. Me siento mal por sentir que estoy atravesando algunos de los meses más duros y difíciles de mi vida, por arrepentirme por momentos de todo esto, por maldecir lo difícil que se ha vuelto todo, por no desearle a nadie nuestro día a día, por no aceptar precisamente eso: que todo va a ser difícil, que cambiarte un pañal va a ser difícil, que vestirte va a ser difícil, que salir de casa va a ser difícil, que volver a casa va a ser más difícil aún, que montar en coche vuelve a ser imposible, que descansar es una utopía, que ir a comprar es una odisea, que las rabietas a todas horas y por todo son el pan nuestro de cada día… Me acompaña la culpa por no ser capaz de aceptar ese carácter tuyo tan volcánico e impredecible. Por esperar de ti un imposible cuando ni siquiera yo, que debería ser el ejemplo, soy capaz de controlar mis emociones.

Y me siento mal porque sé que la mamá me necesitaría más fuerte, más resolutivo, más entero. Alguien que no se hundiese a las primeras de cambio, que no se viniese abajo a las 11 de la mañana tras la tercera rabieta del día. Alguien que no andase como un zombie, sin fuerzas, permanentemente agotado. Y siento que no llego, que no puedo, que no alcanzo. Que por momentos me superan tus gritos y tu llanto. Que no me dejan pensar. Que despierto cada día con energías renovadas y apenas transcurridas dos horas ya no me queda paciencia. Que me está cambiando el carácter. Que pierdo los nervios a menudo. Que no me gusta el Adrián que veo. Y me siento mal. Y al hacerlo entro en un bucle de negatividad en el que no soy capaz de encontrar la salida.

Y tiene razón la mamá. Siempre tiene razón la mamá. La culpa no es tuya. La culpa es nuestra (mía muy especialmente) por no aceptar las dificultades, tus demandas, tus necesidades, por no querer asimilar que tenemos que dejar de hacer algunas cosas si queremos que nuestros días sean más llevaderos. De momento hemos empezado a hacer las compras online. Y vamos a renunciar al coche. No hay necesidad de sufrir como sufrimos. Ni tú ni nosotros. Podemos prescindir de aquello que no nos hace bien. Seguirán siendo difíciles otras muchas cosas, seguirás durmiéndote tarde y nosotros seguiremos sin tener tiempo para desconectar y hablar, pero al menos ya habremos evitado dos fuentes de conflicto.

Y sobre todo soy yo el que tiene que reencontrarse. Aceptarte y reencontrarme. Volver a ser el papá que se ha extraviado en los últimos meses. Aquel que se sentía bien consigo mismo y estaba seguro de la dirección tomada. Aquel que empatizaba contigo. Aquel al que abrazabas nada más levantarte y no se sentía triste, arrepentido, en deuda contigo. Aquel que intentaba entenderte y no te etiquetaba ni juzgaba. Aquel en el que la mamá podía apoyarse sin miedo a que se derrumbase. Aquel que te quería tanto como te quiere ahora, pero mejor. Aquel que  se sentía tan orgulloso y tan feliz como se siente ahora por tenerte, pero que era capaz de percibir esa felicidad pese a la dureza de los días. Aquel que se sentía identificado con el “Guerrero” de Robe Iniesta.

“Como buen guerrero,
puedo dar la talla;
puedo darlo todo,
pues doy todo por perdido

en cada batalla,
nunca me he rendido,

porque si las pierdo,
¿para qué quiero estar vivo?

Como buen guerrero,
solo tengo miedo
a que sus ojos dejen
de mirar a ver si puedo
llegar al Olimpo
y robar el fuego”.

Te pido perdón, Mara. Os pido perdón. Nunca dejéis de mirar a ver si puedo.

61 respuestas

  1. 23 septiembre 2015 at 9:13 am

    Me haces llorar 🙁 Gracias por tus palabras. Te queremos.

  2. maria
    Responder
    23 septiembre 2015 at 9:26 am

    Animo compañero, es duro que te voy a contar, pero todo pasa, a disfrutar de esa maravillosa familia, un besazo

  3. 23 septiembre 2015 at 10:01 am

    Fiu… vaya post. Piel de gallina.

    Muchos ánimos, que todo pasa (o se transforma)!

  4. 23 septiembre 2015 at 10:01 am

    La culpa y el estrés que sientes son el síntoma de que algo hay que cambiar, y veo que lo estáis haciendo. Mucho ánimo, te mando un abrazo desde el norte

  5. Antonio
    Responder
    23 septiembre 2015 at 10:33 am

    Todo lo malo pasa. Y sospecho que con el paso del tiempo hasta estas malas rachas las recordaremos con cariño.

    Ánimo compañero!!

  6. 23 septiembre 2015 at 10:36 am

    Mucho mucho ánimo. Aunque no te lo creas las rabietas también pasan. Te lo digo por experiencia.
    Mata tiene la mejor mamá del mundo, pero también el mejor papá, que no se te olvide nunca. Un besazo

  7. 23 septiembre 2015 at 12:59 pm

    Me has hecho llorar… Veo la desesperación que sientes, pero también veo que estás en el camino correcto, en intentar arreglar las cosas, adaptarlas a vuestras necesidades.
    El primer paso para cambiar algo es ver el problema y tu ya ves que necesitas reencontrarte. En mi caso me ayuda mucho una escapada los dos solos al cine o a cenar (con 2 o 3 horitas es suficiente) y los abuelos encantados de quedarse la nieta ese ratito para consentirla.
    Piensa que los berrinches son buenos para su reafirmación, para su caracter, que nadie deseamos que de adultos sean borregos que hagan lo que les digan y para eso tienen que desde pequeños pasar por estas fases. Los berrinches, el odio al coche, el odio al supermercado… son fases, de golpe un día te pedirá ir en coche y te quedarás con cara de tonto como nos ha pasado a nosotros, mirandola sin saber ni que decir.
    Todo pasa y todo llega. No te desesperes y piensa que no será asi toda su vida, pero ella recordará que estábais a su lado en todo momento, que la queríais a pesar de los malos momentos y que es el centro de vuestro universo.
    Ánimo!

    • Un papá en prácticas
      23 septiembre 2015 at 2:55 pm

      Ay, muchas gracias por tu comentario, Mónica, de verdad. Me sé toda la teoría. Y la siento así. Pero hay veces en que cuerpo y mente dicen basta y no son capaces de seguir. Y a veces vale la pena parar para volver a arrrancar. Un beso.

      • 24 septiembre 2015 at 5:51 pm

        Yo también estoy de acuerdo: ¿todos los abuelos de Mara viven lejos? Programaros entonces un puente (si no lo hay, se inventa) y os vais 4-6 días a verles. Y mientras ellos malcrían a Mara vosotros paseáis y ejercéis de pareja. A nosotros siempre nos ha venido de perlas, porque descansas y porque retomas tu vida con unas renovadas ganas de ser tres de nuevo.

        Estas familias que el presente nos obliga a vivir, nucleares, con los abuelos, tíos, etc lejos los unos de los otros son uno de los grandes males, el demonio acechando el futuro.

        De verdad, cuando las pilas se acaban, cuando las bombillas se funden, hay que buscar recambios: no se puede vivir a oscuras!

      • Un papá en prácticas
        28 septiembre 2015 at 4:24 pm

        Ya hemos vuelto a encender la luz, ya 😀 Con la oscuridad había perdido la orientación y no tenía forma de encontrar el interruptor 😉

  8. 23 septiembre 2015 at 1:25 pm

    En primer lugar darte las gracias por compartir esto también con nosotros, mucho ánimo! Te voy a citar a dos de mis amigos … Don Enrique Bunbury con su viento a favor “si ya no puede ir peor, haz un último intento, espera que sople el viento a favor, ya solo puede ir mejor y está cerca el momento, espera que sople el viento a favor” y el maestro Roberto Iniesta “Y veréis el resurgir poderoso del Guerrero sin miedo a leyes ni a nostalgias, y caer cien veces más y levantarse de nuevo sin más bandera que sus huevos” Jejejeje es mi mantra! Besos familia!

    • Un papá en prácticas
      23 septiembre 2015 at 2:56 pm

      Muchas veces en los blogs solo se comparten cosas bonitas, pero la pa(ma)ternidad también tiene sus lados oscuros. Y está bien reconocerlos. Y hablarlos. Vuestros comentarios me están ayudando mucho. La mamá es muy fan de Bunbury! Yo soy más de Robe 😉

  9. Nuria
    Responder
    23 septiembre 2015 at 1:37 pm

    Entiendo tanto cómo te sientes…Mucho ánimo! Al final cada etapa va pasando y luego vienen otras a las que debemos adaptarnos. Busca dentro de ti, piensa en que necesitas para sentirte mejor y concédetelo. Un abrazo muy fuerte compañero!

    • Un papá en prácticas
      23 septiembre 2015 at 2:57 pm

      ¡Gracias, Nuria! Mi principal problema es que siento tanto agotamiento físico que no puedo pensar. Pero se que eso también pasará 🙂 ¡Un abrazo!

  10. Raquel, eldiariodetumami
    Responder
    23 septiembre 2015 at 2:03 pm

    Animo compañero!! Mara no puede tener unos papas mejores, somos humanos, todos caemos, permitírtelo para poder renacer de tus cenizas con mas fuerzas todavía!
    Besos y abrazos mil!

    • Un papá en prácticas
      23 septiembre 2015 at 2:57 pm

      Caer para volver a levantarse y ser mejor. Siempre para ser mejores 🙂 ¡Gracias por tus palabras, Raquel! Un besazo!

  11. 23 septiembre 2015 at 2:14 pm

    Mara tiene una suerte inmensa de tener un papá capaz de darse cuenta de todas esas cosas y de reconocer que siente tanto. Hay que ser muy valiente y querer mucho. ¡Un abrazo enorme! Con tanto amor, todo irá mejorando necesariamente.

    • Un papá en prácticas
      23 septiembre 2015 at 2:59 pm

      Gracias por tus palabras, Enrique. Es más importante reconocer las cosas malas que las buenas. Reconociendo lo malo es más fácil cambiar. Va a mejorar. Lo sé 🙂 ¡Un abrazo!

  12. Gabriela
    Responder
    23 septiembre 2015 at 3:25 pm

    Un testimonio crudo, sin caretas, lleno de honestidad, de un padre que se enfrentan a su sombra. Un fragmento de lo retadora que puede ser la crianza, en esa etapa tan bella y a la par exigente de los Toddler. Ser padres es hermoso, nos llena de nuestras más grandes felicidades y de un amor que es indescriptible, pero también nos enfrenta con sentimientos intensos, con agotamiento y retos que sentimos nos superan en ocasiones, es necesario hablar libremente de esto para que no se idealice. Más aún si estamos criando de manera respetuosa y amorosa… Animo no estás solo.

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 11:58 am

      Muchas gracias por tus palabras, Gabriela. De corazón. Siempre cuesta más tratar estos temas, abrirse, dejar escapar este tipo de sentimientos, pero es necesario también para no vender esa imagen idealizada de la maternidad/paternidad. Es bellísima, por supuesto, pero también tiene sus recovecos oscuros. Gracias una vez más.

  13. 23 septiembre 2015 at 5:59 pm

    Ay Adrián qué penita. No somos perfectos, no te fustigues por favor, la paciencia se controla cuando se tiene, pero no cuando se pierde, es así de traicionera. Lo importante es darnos cuenta cuando nos equivocamos y tratar de cambiar, aunque sea poco a poco, lentamente. Te mando un besazo enorme amigo!

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 11:59 am

      Muchas gracias, Paula. Estoy en pleno proceso de descubrimiento-cambio de mí mismo y de muchas cosas que tenía interiorizadas y que ya no me sirven pero siguen ahí, resistiéndose a abandonarme. Lo bueno es que de ésta saldremos mejores personas. Un besazo grande, familia.

  14. 23 septiembre 2015 at 6:09 pm

    Te habrá costado escribir esto… Yo no soy nadie para dar consejos porque ya sabes que nosotros estamos en las mismas, pero quizá precisamente por eso creo que puedo entender bastante bien la situación.
    Lo que sí tengo muy claro es que de culpa nada, deja de pensar en esos términos porque en esto no hay culpables, sólo hay progenitores que sacan fuerzas de donde no las tienen.

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 12:01 pm

      Mucho. Siempre cuesta escribir sobre esto. Pero creo que hay que hacerlo. Desahogarse. Sacar también este lado menos idealizado de la paternidad. Me ha ayudado a mí. Y puede que ayude a otros padres y futuros padres, ¿quién sabe? Una suerte que nos entendáis, de verdad. En estos casos viene bien sentirse comprendido. Un abrazo.

  15. Tochi
    Responder
    23 septiembre 2015 at 6:20 pm

    Me gusta mucho tu blog y te agradezco siempre tu sinceridad porque soy madre reciente y nada está siendo como esperaba. Me reconforta saber que no soy la única que se siente superada.
    Sin embargo, ¿no es posible que estés deprimido? Es difícil hablar solo leyendo algunos posts, no conozco vuestra vida, quizá lo estás y estás tratándote, no sé, o quizá me equivoco y me he llevado una imagen que no es. En cualquier caso, si lo estás, no hay nada malo en bajarse del mundo temporalmente y pedir ayuda, humana, médica o química. Casi todos pasamos por eso alguna vez y no pasa nada.

    Sea como sea, te aseguro que al final todo sale bien.

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 12:03 pm

      Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que no tengo ni idea de cómo es estar deprimido, pero sé que no estoy así siempre. Es puntual. Días en que el cansancio, las rabietas, el agotamiento máximo, el estrés… me superan y explotó. Mi trabajo tiene que consistir en reducir esos días a la mínima expresión. En ello estamos. Gracias por tus palabras, de verdad. Me alegra que mis artículos puedan servir a otras personas que se sienten tan perdidas como yo. Un abrazo grande.

  16. Carmen
    Responder
    23 septiembre 2015 at 6:24 pm

    Dios Adrián son las palabras más realistas que he leído en mucho tiempo.Qué demonios!!! Digámoslo claro: esto no es fácil, nada fácil, es más bien muy duro tirando a casi imposible y hay veces que sientes morir en el intento y sin anestesia. Sólo decirte que no estás solo compañero, ya sé que pensarás que “mal de muchos consuelo de tontos” : pues sí, pero, como dices en el post, cuando ya estás hasta las mismísimas, cuando te sabes de memoria toda la teoría y has aplicado absolutamente todas las formas posibles de crianza con apego vas y te das cuenta de que joder, también eres humano!!! y tienes unos límites de paciencia así que de vez en cuando no viene mal desahogarse y saber que hay otros como tú y que no eres un bicho raro. Estoy segura de que la mamá jefa y Mara no quieren que las pidas perdón, es más, te quieren como eres en tus momentos buenos y en los malos también así que escribir esto tiene que servir para coger un poquito más de impulso y fuerza para esta vida locaaaaaa, locaaaaa, locaaaaaaaaa (mira yo también he parafraseado pero a Pancho Céspedes jajajaja). Venga mucho ánimo compañero!!!!!!

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 12:05 pm

      Gracias, Carmen! Me has hecho réir con ese fragmento final del gran Pancho Céspedes 😉 Me ha venido bien escribir. Se liberaron mis demonios. Y vuestros comentarios también ayudan mucho. Esto es duro y difícil, pero saldremos adelante siendo mejores personas y conociéndonos mejor a nosotros mismos. Lo sé. Un abrazo fuerte!

  17. 23 septiembre 2015 at 6:48 pm

    Que sincero, que post más duro, y qué bonito todo a la vez. Yo también pasé una época que reconozco en tus palabras. Donde mi santa paciencia se había escondido en un cajón, donde con una terremoto de energía inagotable y una niña con rabietas por todo no podía más, donde quería una semana el caribe yo sola cuando en realidad no la quería, donde no me veía a mi en el espejo sino a un ogro…un abrazo de mi hija y un perdón tras un grito me rescató, me removió y me metió en una lucha por no volver jamás a ese lugar…a veces veo sombras de ese ogro pero el cambio y el camino recorrido lo compensa. Es dificil no poder volver atrás para hacerlo todo otra vez de otra manera, pero es tan importante darse cuenta de los errores.
    Seguro que pronto vuelve el Adrián que extrañas! Ánimo!

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 12:06 pm

      Tenemos que acabar con ese ogro. Es una herencia que tenemos que dejar en el camino y que no llegue a nuestros hijos. ¡Lo conseguiremos! ¡Gracias, compañera!

  18. Aneta
    Responder
    23 septiembre 2015 at 7:05 pm

    Ánimo Adrian, que sinceras tus palabras…no tires la toalla, vuelve a encontrarte, a encontraros, no podemos llegara a todo.

    Un beso enorme lleno de esperanza!

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 12:07 pm

      Estoy en el camino del reencuentro. Qué bien viene escribir y desahogarse…y vuestros comentarios. Gracias a todos.

  19. Raquel
    Responder
    23 septiembre 2015 at 7:09 pm

    Uff me he emocionado muchísimo con cada una de tus palabras. Me identifico totalmente con el agotamiento casi crónico, que llevamos encima los padres y madres de maravillosos peques AD. Yo lo que peor llevo, es no disfrutar de la crianza todo lo que me gustaría, por dormir tan poco y tan continuado en el tiempo. Pero si te digo, que simplificar nuestra vida y la adquisición del lenguaje ahora que mi peque ha pasado los 2,5 años ha traído un soplo de aire fresco.

    Mara tiene mucha suerte, de tener los padres que tiene, ambos plenamente comprometidos en una crianza respetuosa.

    No te fustigues, mañana es un nuevo día, otra oportunidad para disfrutar de todas las cosas positivas que tienen nuestros niñ@s que son muchas.

    Un abrazo!

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 12:08 pm

      Muchísimas gracias por tus palabras, Raquel. Me pasa igual que a ti. Muchas veces me parece que estoy tan agotado que no estoy disfrutando al 100% de estos primeros años de Mara. Igual sólo es una sensación mía, pero no puedo evitarlo. Sigamos disfrutando de ellos, pese al agotamiento. Un abrazo grande.

  20. Mamu
    Responder
    23 septiembre 2015 at 9:08 pm

    Primero, agradecerte por ponerle palabras al remolino de sentimientos que tenemos.Yo también tengo en casa un pequeño tesoro como Mara. Son tan maravillosamente intensos, que te provocan un estallido de sentimientos. Buenos,y malos. Sentimientos que se enredan y te acaban haciendo un nudo en la garganta, impidiéndote respirar. Si me permites un consejo… no busques una solución con la cabeza, sino con el corazón. Simplemente, esfúerzate por sonreír. “Ríe, y el mundo reirá contigo. Llora,y llorarás solo”. El resto,vendrá solo. Ánimo!!

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 12:09 pm

      Sonreír. Eso llevo proponiéndome desde el lunes. Y no se está dando mal la cosa. Al final todo es un juego mental. Y tenemos que ganar la partida. Nuestros peques lo merecen 🙂 ¡Un abrazo y mil gracias!

  21. 23 septiembre 2015 at 9:52 pm

    Uf… os daría un abrazo enooorme a los tres!! Como te entiendo!! Poco puedo decirte… Esto es duro, telita de duro y el agotamiento saca lo peor de uno. A nosotros se nos esta complicando la cosa, jo, estaba mejorando y como de un mes para acá esta peor… y mi ansiedad está subiendo por momentos y ya no sé qué hacer, estoy frustradísima!! Y sé que hago muchas cosas mal y debería tener más paciencia pero es taaaan dificil!! Mucho ánimo!! Tenemos que poder!! Y sabes? Lo que más admiro de vosotros es lo compenetrados que estáis, hacéis equipo, no lo olvides y eso es fundamental, así que descansa (qué facil decirlo) que volverás a ser tu!!

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 12:11 pm

      Muchas gracias, Ana! Tenemos que hacer un esfuerzo aún mayor para no caer. Al final nuestros estados de ánimo son contagiosos y los niños los notan. Ese esfuerzo extra que sea por ellos y por nosotros. Un abrazo grande!

  22. 24 septiembre 2015 at 8:12 am

    ¡Ay criatura! Con una bichilla en principio más fácil de llevar que la vuestra, estamos teniendo también unos episodios de desesperación estos días que no te quiero ni contar. Los dos atareado con el trabajo, ella que yo no sé si le han entrado de pronto las famosas rabietas de los 2 años 2 meses antes de cumplirlos. Vamos, que tú te sientes culpable pero yo hay días que devolvería el carnet de madre.

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 12:12 pm

      Yo también he pensando más de una vez en devolverlo, pero ya no sé si admiten cambios dos años después 😛 ¡Ánimo!

  23. 24 septiembre 2015 at 8:16 am

    ¡¡Mucho ánimo, amigo…!! Estamos pasando ambos por una etapa muy complicada de nuestras espabiladas peques: el entorno de los dos añitos… No sé las soluciones, ni me atrevería a darte consejos, ya que, al igual que como te pasa a ti, ni yo mismo sé cómo arreglarme por casa con mis propias movidas.

    Este ha sido un verano ciertamente complicado, y con una mamitis exacerbada, que por momentos me comía la moral; y los momentos en que mi única aportación aparente eran órdenes, o enfados, o cosas así, no ayudaban a mejorar mi estado de ánimo (más bien al contrario…)

    No sé cómo, chico…, pero una cosa sí tengo clara: son rachas. Todo pasa. Y a toda mala, le sigue una buena… Solamente hay que armarse de mucha paciencia para esperar a que capee el temporal. Ahora bien… ¿Cómo hacemos eso, precisamente? Capear el temporal si que nadie salga herido de muerte en el intento? Pues no lo sé, tío… Si lo supiera, ya estaría vendiendo la idea por ahí, pero como cada uno y cada situación somos un universo…

    ¡Fuerza y paciencia, man! No me sé otra… ¡Y el convencimiento de que el amor, y la familia, valen pasar por ese chaparrón! Porque si no… ¡Estamos jodidos, mi capitán! Aunque ahora parece que es obra de Simeone, ya lo dijo el amigo John Rambo hace muchos años: -“…Día a día”-.

    ¡Abrazo grande, amigo! Lo que haces por aquí sigue siendo precioso, y algo que realmente merece mucho la pena…

    • Un papá en prácticas
      24 septiembre 2015 at 12:14 pm

      Te entiendo con lo del verano, Sem. Estuvimos exactamente igual. Todo el año esperando las vacaciones para estar más con Mara y la jodida solo quería estar con su madre. A todas horas. Y como padre, aunque lo entiendes, se hace duro, porque te quedas en un lugar en el que poco puedes hacer. Tengo claro que son rachas, aunque en nuestro caso la normalidad es dura y tenemos rachas mejores. Y en ellas influye mucho nuestro agotamiento, nuestro estrés… Al final se acaba haciendo una bola de nieve que nos sepulta. Pero saldremos a la luz. Seguro. Gracias como siempre por tus palabras. Un abrazo grande, Sem!

  24. 24 septiembre 2015 at 12:43 pm

    Ay… Adrián, no sé ni qué decirte, quizá no haya nada que pueda decirte. Sólo que mucho ánimo, que sabes que esto terminará. Yo en mis días malos pienso en que el día de mañana lamentaré no haber disfrutado más de todo ello y que terminaré echándolo en falta.
    Si te sirve de consuelo, mi hijo está en una fase en la que papai es su dios, sólo tiene ojos para él, será porque conmigo está todo el rato. Su padre está lleno de orgullo, jaja. Espero que os llegue la fase pronto porque será un gustazo para ti. Mucho ánimo con el curro y los agobios, es horrible sentirse así, y más aún cuando acaba de empezar el curso. Fuerza y paciencia, amigo. Y un beso enorme para los tres.

    • Un papá en prácticas
      28 septiembre 2015 at 4:21 pm

      Muchas gracias, Idoia! El cansancio sigue siendo un compañero vital, pero estoy intentando afrontarlo de otra manera. De momento lo llevo bastante mejor 🙂 Deseando estoy que llegue esa fase, porque ahora mismo… Ay!

  25. AINARA
    Responder
    24 septiembre 2015 at 1:30 pm

    No sabeis la suerte ( pero muuuuuucha suerte! muchiiiiiiiiiisima!) que ha tenido Mara por teneros como padres. Tiene unos papis que han sabido desde el principio entender su manera de ser, y estar ahi para poder responder a sus necesidades y a su arrolladora personalidad. Os lo agradecererá enormemente.

    Un besazo muy grande de una no madre pero a la que le encanta leer tanta cordura y sensatez a la hora de criar. Ha habido errores si pero sin ellos no aprenderiamos y no seriamos mejores personas.

    Mucho ánimo Adrian y p’alante!

    Ainara

    • Un papá en prácticas
      28 septiembre 2015 at 4:23 pm

      Ay, muchas gracias por tus palabras, Ainara. No sabes qué ilusión me hacen y más viniendo de una no madre. Qué gusto sentirse comprendido. Ya estamos saliendo del pozo. Era cuestión de tiempo ver la luz. Eso sí, agotado sigo igual. O más 😀 ¡Un abrazo grande!

  26. laura
    Responder
    25 septiembre 2015 at 12:47 pm

    ¡Pero qué gran suerte tienen Mara y la mamá jefa de tenerte, ni te lo imaginas! Y es que te leo y por momentos veo reflejado al padre de mi criatura, en todo eso que supone “no ser capaz de aceptar ese carácter tuyo tan volcánico e impredecible”. Porque ahora que ya enseguida cumplirá los cuatro la cosa va mejorando, claro, pero más de una vez le he dicho que también le tengo que educar y aunque no le guste y se ponga como loco hay cosas que no se pueden hacer, o que sí se tienen que hacer, sin esperar más, y no vale “lo he intentado…”.

    Y ha sido este verano las tres semanas de vacaciones que he podido compartir con mi hijo (salteadas, eso sí) cuando le he enseñado mil cosas, como por ejemplo a comer de todo (que sólo comía purés con tres años y medio, en cuanto a comida que no fuera fruta o galletas o pan), a vestirse solo, a dormirse solo (¡por fin! aunque si no está demasiado cansado tenga que ir a tumbarme con él), a jugar solito… Porque con los abuelos está muy bien, y cuando ha estado con el padre igual, pero eso de “porque no llore…”, o eso de “yo lo he intentado pero no quiere…”

    En fin, que me voy del tema, pero sí, veo reflejado a mi marido porque él también se agobia antes (“esto es un desastre” “así no podemos estar” “este niño nos va a matar”), anoche sin ir más lejos el peque tiró un vaso de agua sin querer, y yo sé y estoy convencida de que para que coma sólidos hay que permitirle jugar en cierto modo con la comida (estaba deseando tanto ese momento de que comiera solo y comer los dos a la vez…) pero su padre dijo: “si no fuera porque estoy afónico te habría pegado un grito”. Y no es que yo no grite, que lo hago, y también pierdo la paciencia, pero soy menos “rencorosa” y enseguida le doy un abrazo, y lo hablamos todo ahora que ya se puede razonar (que te llegará el momento, no lo dudes).

    Pero el padre de mi criatura ni escribe tan bien ni es consciente como tú de que también como padres tenemos que crecer, y no sólo nuestro hijo, y aprender cada día a “amoldarnos” mutuamente, que hay cosas que realmente no merecen la pena… Y Diana tiene muchísima suerte porque aunque te dé el bajón, porque el cansancio nos hace mella a todos, tú sabes y tienes clarísimo que esta crianza es la que queremos para nuestros hijos, y aunque no seamos padres perfectos lógicamente tenemos el horizonte ahí siempre, y no tenemos miedo de que “al final lo vais a pagar” (como me recordaba mi marido que le decía un amigo común hace unos meses por dormir con el niño) o “le estáis malcriando”, y tantas otras cosas que nos dicen y que a veces parece que van calando…

    Porque también esto pasará, Adrián, y llegará el día que querrá ir contigo al parque, y “mamá que se quede en casa”, y poco a poco demandará menos pecho hasta que se destete ella solita (y para vosotros igual que lo es para mí será motivo de orgullo haber descubierto hasta qué años quiso Mara tomar teta), y empezará a jugar sola (y diréis “si parece que no hay niña, y no está dormida”), y empezará el cole y con ello volverá el tiempo para vosotros. Disfrutad mientras tanto que yo también he pasado días (y noches) durísimas, de agotamiento y no poder más, pero los niños crecen y de verdad que lo hacen rápido. Muchísimo ánimo y un abrazo.

    • Un papá en prácticas
      28 septiembre 2015 at 4:27 pm

      Gracias, gracias y mil gracias más por tu comentario, Laura. Qué gusto leerte y sentirme comprendido. ¿Sabes? Tengo un post pendiente sobre el viaje interior que está siendo la paternidad. Y voy a hablar precisamente de algo que mencionas tú en el comentario: de lo importante que está siendo esta experiencia para conocerme y crecer como persona. Es increíble. Te mando un abrazo grande. Ojalá algún día podamos ponernos cara 🙂

  27. Belén
    Responder
    26 septiembre 2015 at 4:36 pm

    Oh Adrián! ánimo, se fuerte. Hace cinco minutos estaba sintiendo lo mismo que tu has sentido. Aquí tumbada en el sillón, agotada y sin poder mover un dedo. Pero sabes? después de leerte me voy a levantar y voy a seguir tirando del carro. Mis hijas y su papa lo necesitan. Gracias compañero!.

    • Un papá en prácticas
      28 septiembre 2015 at 4:29 pm

      Eso es, a tirar del carro. Y que no pare ese carro. Yo ya llevo también unos días tirando de él. Está permitido caer, pero está prohibido no levantarse 🙂 ¡Un besazo!

  28. Mamá metalera
    Responder
    30 septiembre 2015 at 4:31 pm

    Ay compañero mucho ánimo!! te leo con retraso y es que yo también estoy pasando lo mío.
    Solo puedo decirte que Mara no podría tener mejores padres que vosotros y que es totalmente normal que con estos niños tan intensos que tenemos, perdamos los nervios en alguna ocasión, porque somos humanos y tenemos nuestros límites, pero lo importante es darse cuenta de ello e intentar rectificar.
    mucho ànimo y un besazo enorme familia.

    • Un papá en prácticas
      4 octubre 2015 at 1:58 pm

      Otro para ti, compañera. Ánimo que saldremos de esta. No sé si con la cabeza bien amueblada, pero saldremos 😀 ¡Un besazo!

  29. Paqui
    Responder
    3 octubre 2015 at 1:21 am

    Ánimo.En mi caso soy yo la mamá la que se siente tal y como describes.Un bebé de alta demanda las 24 horas agota mucho.Pero…todo pasa,en nada son adolescentes jajaja no quiero ni pensarlo.

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