#PadresQueMolan: El deporte en familia o recuerdos de mi infancia

El lunes vi la campaña #PadresQueMolan de Sprinter, que compartí en mis perfiles de Facebook y Twitter, y me dio mucho que pensar. En casa llevamos un estilo de vida saludable, pero últimamente la mamá jefa y servidor estamos dándole vueltas al coco porque una pata de ese estilo se nos ha quedado coja. Porque sí, comemos bien. Sí, no fumamos ni bebemos (salvo alguna cerveza ocasional). Y sí, siempre que podemos vamos andando a los sitios. Pero en los últimos meses, entre el cúmulo de trabajo, los dos niños y la cero ayuda que tenemos en nuestro día a día la logística se nos ha complicado sobremanera para hacer deporte. Y cómo lo echamos de menos, oigan. Cómo lo necesita uno física y anímicamente. Qué duro se hace pasar horas y horas ante el ordenador sin luego poder desconectar corriendo, pedaleando o cogiendo unas pesas en el gimnasio. Sobre todo cuando es algo que has hecho toda tu vida.

Porque yo me recuerdo desde que empecé a andar con un balón en los pies, corriendo y pegando zapatazos en casa, en la calle, en el parque y en el campo de fútbol. Y en muchos de esos momentos con el balón me acompaña mi padre, al que debí llevar frito buscando pelotas, tirándome penaltis y persiguiendo mis disparos que pasaban a años luz de la portería. También recuerdo a mi padre corriendo y a mí con bici, porque de otra manera no era capaz de seguir su ritmo, ni siquiera cuando yo tenía 18 años y el 44. Cómo corría el tío. Recuerdo cómo lo admiraba, cómo me emocionó cuando ganó un trofeo en una carrera, aquella en la que corrió a 3’40 minutos el kilómetro. Aún hoy, cuando alguien me dice a cuánto hace el kilómetro, siempre lo comparo con aquella marca de mi padre, que para mí fue y sigue siendo antológica.

Con mi padre (y con mis tíos) también he jugado mucho al frontón. Imagino que al principio molestaba más que otra cosa, pero luego esas partidas eran un aliciente, un día que uno tenía marcado en rojo en el calendario. Y ya en los años previos a mi independencia, sobrepasada la veintena, con mi padre estuve yendo muchos años al gimnasio, compartiendo rutinas como compañeros de pesas, mientras mi madre corría en la cinta o lo daba todo en una de las múltiples clases a las que asistía. Hoy ellos siguen yendo al gimnasio y allí se han convertido en unos cracks del spinning. Y para mí, en un ejemplo.

Porque desde ya, pero sobre todo dentro de unos años, me gustaría dar a Mara y a Leo el mismo ejemplo que ellos me dieron a mí con el deporte. Somos conscientes de que ésta por la que atravesamos ahora no deja de ser una etapa. Mara y Leo crecerán y tendremos más tiempo para escaparnos uno u otro, o los dos juntos, o todos a hacer deporte. De momento nos contentamos con subir y bajar escaleras con los pequeños saltamontes a cuestas. Y también con ir andando (y porteando) siempre que podemos (que parece que no, pero esto nos mantiene en cierto modo en forma), que es algo que también nos gustaría transmitir a nuestros hijos.

Queremos ser #PadresQueMolan, como los ha bautizado Sprinter en su campaña para el Día del Padre. Padres deportistas que dan ejemplo a sus hijos con una vida saludable, que cruzan la meta con ellos, que les llevan a disfrutar del deporte, que les transmiten los valores de una práctica que da salud, pero sobre todo grandes momentos para saborear en familia.

Y vosotros, ¿sois del club de los #PadresQueMolan?

 

3 respuestas

  1. Avatar
    Pablo Fayos
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    9 marzo 2017 at 11:16 am

    Estoy en las mismas que tú. El blog y los niños, entre ellos Jaume que tiene un mes menos que Leo, he dejado de hacer deporte. Y, al igual que tú, lo echo terriblemente de menos. Al final del día la cabeza me explota porque no me he desfogado haciendo dominadas, flexiones, sprints por la montaña, levantando pesas… Me duele la espalda, me veo fondón, me cuesta horrores agacharme y después levantarme (tengo casi 44 años). Y pensar que hace unos meses estaba en mucho mejor forma que muchos chavales de 20 años… También me obsesiona la idea de que no les estoy dando ejemplo a los niños, que han visto como he pasado de ser muy activo a pasarme el día sentado y solo salir de casa para ir al trabajo. Yo era un padre que molaba y espero volver a serlo pronto.

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    Lai - Asi piensa una mamá
    Responder
    9 marzo 2017 at 4:58 pm

    cuánto he echado de menos el deporte entre maternidad y maternidad, y la locura de logísticas y horarios. Pero si, todo llega y uno puede ir juntando deporte y familia. Ahora cuando voy a jugar a tenis la mayor me acompaña y recoge pelotas, pero ya quiere su propia raqueta! también desde el año pasado hacemos yoga juntas, y sumamos a la pequeña aunque aun no le hace gracia…y el padre de las criaturas aprovecha para ir a correr mientras persigue a la mayor en bici. Poco a poco. Que además aquí las distancias son muy largas y se hacen en coche porque no hay buen transporte, y las niñas necesitan actividad

  3. Avatar
    Enrique
    Responder
    16 marzo 2017 at 11:34 pm

    Vaya que sí, cómo se echa de menos. No veo el momento de volver a coger la bici o tirarme a la piscina… A la falta de tiempo, en mi caso añado un cierto sentimiento de culpabilidad y pienso que cómo me voy a ir yo por ahí solo justo cuando vuelve mamá a casa, no digamos ya cuando era al revés y era yo quien llegaba tarde después del trabajo. Llevamos un tiempo diciendo que todas las semanas vamos a intentar ir un día a la piscina, pero cuando lo hemos intentado, acaba siendo imposible aguantar un rato nadando cada uno. La peque se cansa rápido y no hay quien la tenga entretenida en la piscina cubierta; enseguida empieza a quedarse helada y hay que salir corriendo.

    Yo hoy me he bajado el balón de baloncesto al parque. Nunca he sido muy de baloncesto, pero me hace gracia tirar unas canastas y a veces lo hacía con Vanesa cuando aún estábamos solos. Y oye, mientras mi compañera de juegos se tiraba por el suelo y perseguía la pelota por la cancha, me ha dado tiempo de sudar un poco y meter dos o tres tiros de los doscientos que he intentado. Creo que la voy a echar al carro de la compra más días a partir de ahora.

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