Padres del mundo, sumémonos a la revolución de los cuidados

Hace un par de semanas fui al médico con Leo. Fui solo, aunque normalmente vamos siempre juntos, porque la mamá jefa tenía cita a la misma hora en el hospital para empezar un posible tratamiento de su alergia al frío. Estuve en el centro de salud más de una hora y media, porque un virus colapsó ese día la consulta de nuestra pediatra. En ese tiempo me di cuenta de dos cosas: la primera es que estar con un niño de un año en un centro de salud durante 90 minutos es una odisea; la segunda, que en todo ese tiempo pasaron más de veinte madres con sus hijos. Yo fui el único padre, con excepción de otro que llegó casi al final junto a su pareja.

Pudo ser casualidad. Es posible que lo fuese. De hecho un papá que también acababa de salir del médico me dijo que en su caso había dos y dos. Un 50% de padres. Y lo cierto es que los padres cada vez estamos presentes, como veo a diario a la entrada y la salida del cole de Mara. Pero nos sigue faltando dar un paso más, entrar de lleno en la ‘radicalización de los cuidados’ que dice Carolina León, como se demuestra si miramos las estadísticas de peticiones de excedencias o reducciones de jornada, donde los hombres somos casi residuales. O en otras muchas facetas de los cuidados. Y me incluyo, que con este post no me quiero convertir en adalid de nada, sino en altavoz para hacernos reflexionar. Y mejorar. Y caminar hacia una sociedad más amable. 

A nuestro favor, al menos un nutrido grupo de hombres y padres, tenemos dos cosas respecto a generaciones anteriores. Por un lado la voluntad de cambio, el saber que los cuidados son importantes y que no pueden recaer solo sobre una parte de la sociedad (“El aporte en tiempo que realizan las mujeres con el trabajo doméstico supone una cifra muy importante, alrededor del 40% del PIB. Si eso se paraliza se paraliza completamente la economía”, afirmaba recientemente la economista María Luisa Moltó, directora de la Cátedra de Economía Feminista de la Universidad de Valencia, en una entrevista en eldiario.es); por otro, el tener claro que los cuidados no corresponden solo a las mujeres por el mero hecho de serlas, como tuve que escuchar de boca del presidente de la Asociación de la que me despidieron por pedir una reducción de jornada. “Y mira que yo no soy machista”, dijo orgulloso en un desayuno de trabajadores, antes de completar su discurso, para asombro de los que estábamos presentes, con un “porque más cosas de mujeres que hago yo….”.

La importancia de los cuidados

“Todo lo que pueda significar que el cuidado no lo provean las de siempre, que el cuidado no sea un automatismo asignado a ciertas personas, sería radicalizar”, me dijo en ese sentido Carolina León, autora de ‘Trincheras permanentes: intersecciones entre política y cuidados’, en una extensa entrevista que le hice para Madresfera Magazine. En la conversación de casi una hora que mantuve con ella por teléfono me hizo reflexionar mucho sobre la sociedad en la que vivimos. Y sobre cómo el neoliberalismo se aprovecha de esa sociedad individualista que hemos creado.

Yo, sin ir más lejos, apenas daba valor a los cuidados antes de convertirme en padre. Estaba completamente inserto en el paradigma de ‘la fantasía de la individualidad’ que desgrana y desmonta la profesora de la Universidad Complutense de Madrid Almudena Hernando. “Nos han ido vendiendo ese modelo de persona autónoma que se basta a sí mismo, que no tiene dependencias ni las va a aceptar. Pero como va desgranando en su libro Almudena, sí tenemos dependencias. De afecto, de cuidado, también en lo material. Y esas dependencias están durante toda la vida. Lo que pasa es que se promueve como la reina de las identidades esa autonomía y lo que se valora es creerte una especie de superhéroe, que va muy en consonancia con las teorías neoliberales económicas de que uno se hace a sí mismo y todo lo que tiene se lo ha ganado con su esfuerzo. Nos construimos creyendo que no nos ata nada a nadie, ni siquiera a la familia. Tienes que esperar, como bien dices, a tener un hijo, tu propia familia, a ver ese vértigo que te entra al tener un criatura de días en los brazos, para darte cuenta de que nunca hemos dejado de ser eso, bebés muy indefensos. Si lo miras desde una perspectiva filosófica, con altura, no somos nada en este mundo y cuando somos algo es gracias a que nos enlazamos, nos vinculamos unos a otros y nos cuidamos“, reflexionaba Carolina León al respecto.

Y de esa fantasía de la individualidad, la crisis de los cuidados. Una crisis que el neoliberalismo se ha encargado de provocar y de la que ahora, además, saca partido: “Por un lado le ha quitado todo el valor a los cuidados, los encierra y los hace invisibles. De hecho, durante generaciones nuestras madres y abuelas han hecho ese trabajo de sostenimiento sin ver nada como retribución al final de sus días. Por otro lado, sin embargo, aprovecha esta crisis de los cuidados para crear nichos de mercado. La gente necesita cuidados y como el Estado está dejando de proveerlos o lo hace cada vez en peores condiciones, está entrando la empresa privada. Es decir, por un lado no le damos valor, pero por otro hacemos negocio con ello. Es algo muy perverso”.

“Nos construimos creyendo que no nos ata nada a nadie, ni siquiera a la familia. Tienes que esperar, como bien dices, a tener un hijo, tu propia familia, a ver ese vértigo que te entra al tener un criatura de días en los brazos, para darte cuenta de que nunca hemos dejado de ser eso, bebés muy indefensos”

Todos necesitamos ser cuidados

Quiero pensar que poco a poco, afortunadamente, los ciudadanos vamos dando el valor que realmente tienen a los cuidados, aunque ello no se traduzca aún en medidas políticas reales. Y en ese sentido, los hombres hemos empezado a ser conscientes de que de la misma manera en que las mujeres han entrado en la única esfera que lamentablemente aún consideramos productiva, nosotros debemos hacer el camino inverso y empezar a colonizar también la esfera de los cuidados. A compartirla. Porque como también me decía Carolina León, no se trata de que las mujeres abandonen la esfera de los cuidados y éstos sigan invisibilizados: “La liberación de la mujer no puede servir para seguir invisibilizando todo lo que pasa con los cuidados. Porque claro, tú eres una profesional y viene la chica de Ecuador o de Marruecos y te lo soluciona, pero sigue oculto. Ahí estamos fallando. Esto no es feminismo. Ese feminismo, que ha conseguido muchas cosas, como que nuestras hijas sueñen con ser lo que quieran ser, no puede quedarse ahí, tiene que ir más allá, porque si no lo que ocurre es que el feminismo es coptado, sigue trabajando dentro del capitalismo y del sistema que provoca todas las desigualdades y todas las injusticias”.

Al final, como decía María Luisa Moltó en la entrevista antes mencionada,  todas las personas necesitamos ser cuidadas “porque en cualquier momento de nuestra vida somos vulnerables”. Por tanto, no basta con decir “yo no voy a cuidar”, porque como añadía Carolina León, “al final el cuidado siempre va a ser una tarea de todos que te va a regresar a lo largo de la vida”.  Así que exijamos políticas que faciliten los cuidados y mejoren la calidad de vida de las personas. Y, como concluía León, “hagamos del cuidado una tarea tan importante como cualquier otro asunto productivo”. O más. También nosotros, los hombres.

*Las fotos que dan inicio a este post son del proyecto 'Swedish Dads' de Johan Bavman.

2 respuestas

  1. Teresa
    Responder
    14 diciembre 2017 at 9:45 am

    Esto es una cosa que yo digo mucho cuando me dicen que los padres y madres de hoy en día ya estamos en igualdad. Hay comprobaciones muy fáciles: ir a la puerta de un colegio, o a la sala de espera de un pediatra, y contar en ratio de padres y de madres. Si esto lo complementas con estadísticas de reducciones de jornada, horas trabajadas fuera de casa al día…la cosa está más que clara.

    Y no miro la paja en el ojo ajeno, empiezo por mi casa. Mi marido ayuda, pero no es corresponsable conmigo en absoluto. Es decir, si le digo que vaya un día al pediatra, va, o si le digo que vaya a por fruta que se está acabando. Y esto es solo pocas veces, porque él trabaja fuera de casa hasta las 7 de la tarde, y yo soy la que está en casa por las tardes, ya que tengo reducción de jornada.

    Pero la responsabilidad es mía: yo soy la que lleva el control de qué vacunas tocan, de si se va acabando la comida, de si llevan dos días sin ir al baño y mejor una fruta que otra, de si tienen que llevar cosas al cole. Yo controlo qué comen en el comedor para variar la dieta en la cena. Yo sé si hoy les ha pasado algo genial con no sé quién, o si por el contrario se han enfadado por lo que sea. Y como eso, mil cosas más. Esto viene en parte del hecho de que yo paso mucho más tiempo con ellas, pero también es un tema de costumbre, de cómo es cada uno…no sé.

    Aún así, mucha gente que ve que cuando llega las baña, que se queda con ellas cuando yo voy a hacer deporte, o quedo para una cena, que ve cómo les enseñá a patinar, pues dicen: oye, si es que los padres de hoy en día están al 50% con las madres. Pues oye, en mi caso no es así, ni en la mayoría de casos que conozco. En las familias que tengo cercanas, en su mayoría son las madres las que tienen la responsabilidad, por mucho que los padres ayuden. Y yo siempre digo lo mismo, yo no quiero que me ayude, quiero que sea corresponsable conmigo.

    Así es que creo que nos queda mucho camino por andar, ¡al menos en nuestra casa!

  2. Tati
    Responder
    14 diciembre 2017 at 12:18 pm

    Me encanta tu post. No puedo estar más de acuerdo. Si no cuidamos y nos nos cuidan no somos nadie… Sinceramente creo que hay más hombres de los que se ven que les gustaría también ejercer el rol de cuidadores pero no siempre se encuentran respaldados por la opinión pública y ésta tiene mucho peso. En mi caso, me ha costado quitarme un poco la idea preconcevida que tenia de ser madre para dar más espacio a mi marido en las tareas y el cuidado de los peques… Y la verdad es que así es más bonito. Sigue así!

Deja un comentario

* Rellena todos los campos

En cumplimiento de la legislación española vigente en materia de protección de datos de carácter personal y del reglamento europeo RGPD 679/2016 le informamos de:

Responsable: Adrián Cordellat + info

Finalidad: Gestión del envío de información solicitada, gestión de suscripciones al blog y moderación de comentarios. + info

Legitimación:: Consentimiento expreso del interesado. + info

Destinatarios: No se cederán datos a terceros para la gestión de estos datos.

Derechos: Tiene derecho a Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional. + info

Información adicional:: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos Personales en mi página web unpapaenpracticas.com + info