Un orden y un código mayores

Pienso mucho en mis padres últimamente. Desde que soy padre, quiero decir. Pienso mucho en ellos. Estoy reunido con amigos, recordando tiempos pasados, intercambiando fotos de nuestra primera juventud que tenemos en el móvil o en nuestras cuentas de Facebook, y entonces me imagino a mis padres. Me los imagino con mi edad (o unos años menos). Conmigo con 7 años y mi hermana con dos.  Principios de los años noventa, en las múltiples reuniones familiares que tenían con mis tíos. ¿De que hablarían cuando todos los niños estábamos dormidos? ¿Recordarían también tiempos pasados, una juventud ya perdida? ¿Revisitarían fotos gastadas de álbumes en blanco y negro? ¿Disfrutarían tanto de ese instante entre adultos, ya sin niños acaparando el espacio físico y acústico? ¿Lo harían? Es más, ¿lo harán también mis hijos, Mara y Leo, si algún día llegan a ser padres? Continue reading “Un orden y un código mayores”

Adrián a través del espejo

Con Leo me pasa una cosa: a veces lo miro, cuando sonríe, y de repente soy él. Quiero decir, que él soy yo hace 33 años. Su sonrisa es un agujero negro que me traslada de 2018 a 1985, como si yo fuese un personaje de ‘Dark’ intentado encontrar una explicación a lo inexplicable.

Papá, ¿verdad que todos nos vamos a morir?

No hay día en que Mara no pregunte si algo o alguien está muerto o se va a morir; o si tal persona está enterrada en un ataúd. La muerte genera tanto tabú como fascinación, quizás porque no hay nada más difícil de explicar y más incomprensible que la muerte.