Cariño, ¿qué le ha pasado a nuestro niño?: los terribles dos años

Una noche de la semana pasada veíamos el último capítulo disponible en Sky de la tercera temporada de This is usDiana y yo nos mirábamos con complicidad al observar el comportamiento de Tess, la hija mayor de Randall y Beth Pearson, que en su aterrizaje en la adolescencia tenía totalmente desconcertados a sus padres. Los hijos cambian así, de un día para otro, sin que los padres tengamos tiempo de asumir la nueva realidad. No nos queda más remedio que digerirla rápido, sin masticarla, para amoldarnos a ella y aceptarla como lo que es, una nueva etapa vital.

Salvando las distancias de la edad, pensé que algo parecido a lo que los Randall vivían con Tess nos había pasado a nosotros con Leo. Fue cumplir dos años (y cuando digo “fue cumplir dos años” lo hago de manera literal, exacta) y entrar en una dinámica de rabietas, de cambios de humor y de genio que desconocíamos que, no sé si por aquello de que tendemos a idealizar el pasado, no recuerdo haber atravesado ni con su hermana mayor, que fue una aDOSlescente de armas tomar. Y lo sigue siendo.  Continue reading “Cariño, ¿qué le ha pasado a nuestro niño?: los terribles dos años”

Pequeña gran revolución

Últimamente he escuchado en bucle la canción ‘Pequeña gran revolución’ de Izal. Soy capaz de hacer un videoclip mental con imágenes de Mara mientras tarareo su letra. Toda me remite a ella. 

Ser mayor es un aburrimiento

Ser mayor es un aburrimiento. Cuando somos mayores nos preocupamos tanto de buscar el truco que nos perdemos la magia. A 2019 le pido ser más veces más niño. Y menos aburrido. 

Trenes

Me fascina la pasión de Leo por los trenes, pero sobre todo me fascina su ausencia de prisa, su paciencia para esperar sin rechistar, sin mueca alguna de aburrimiento, los 10 minutos de vacío entre cada paso de tren. Por eso, sospecho, el tiempo da la sensación de ser tan largo cuando somos pequeños.

Unidades de tiempo

Los padres estamos tan cerca de nuestros hijos, pasamos tantas horas con ellos, que nos resulta sorprendente apreciar su crecimiento constante y silencioso sin necesidad de que la ropa (otra vez corta de mangas y de piernas) o las opiniones de terceros nos pongan en la pista.