Reformulando el colecho

Como ya he comentado en varias ocasiones en este blog, en casa colechamos desde que Mara cumplió aproximadamente un mes y nos dimos cuenta de que de ninguna otra forma íbamos a descansar más y mejor. Luego, pasado el tiempo, también nos dimos cuenta de que de ninguna otra forma íbamos a ser más felices en la cama. Pero eso, como digo, fue después. En un principio, todavía abducidos por los múltiples mensajes que recibíamos de nuestro entorno, lo hicimos simplemente por comodidad. Ahora lo hacemos porque creemos que es lo mejor para todos. Y porque nos gusta dormir en tribu. A veces, incluso, nos da por pensar en lo que vamos a echar de menos a nuestros pequeños saltamontes el día en que decidan emigrar a su cama y nos despidamos de ellos cada noche como si fuesen a coger un avión rumbo a un país lejano.

Hasta hace unos meses, cuando sólo éramos tres, todos compartíamos la misma cama de Ikea de 1’40×2 metros y nos apañábamos para ocupar cada uno nuestra parte del pastel. Al principio más desahogados, y luego conforme fue creciendo Mara y se empezó a mover durante las noches, un poco más apretados, pero aún entonces nunca tuve sensación de incomodidad. Cuando nos quedamos embarazados de Leo, sin embargo, tuvimos que empezar a buscar alternativas. Y no tanto por ser cuatro en la cama, sino por el riesgo que correría cada noche el bebé durmiendo con su hermana, que parece transformarse en karateka durante el sueño.

Donde caben tres, caben cuatro

Mara tiene en su habitación (ahora la de ambos) una cama, pero en ningún momento nos planteamos exiliarla, porque queremos que ese paso sea algo que salga de ella cuando se sienta verdaderamente preparada. Descartada esta alternativa, sólo nos quedaba la posibilidad de añadir una cama en nuestra habitación. Así que optamos por ello y compramos una cama infantil de Ikea (esas de 1´60 metros de largo, porque nuestra habitación, como nuestra casa, es tan pequeña que no cabe nada más) y la adosamos a la nuestra. Mara la recibió emocionada, así que no costó que quisiese dejar su privilegiado lugar en el centro de la cama. El problema era que en cuanto se despertaba, reconquistaba su antiguo espacio, así que con la vista puesta en Leo, tuvimos que reconocer que seguíamos en las mismas.

“Colechamos porque creemos que es lo mejor para todos. Y porque nos gusta dormir en tribu”

Probé a acostarme yo con ella tras su primer despertar. Y funcionó, pero también teníamos claro que la solución no podía pasar porque yo durmiese los próximos años en una cama de metro y medio y con las piernas colgando. Entonces nos la jugamos y compramos dos colchones más para alzar la cama de Maramoto hasta la altura de la nuestra, porque teníamos el pálpito de que se cambiaba a nuestra cama porque al estar por debajo, no nos veía. Et voilà! La compra nos salió rentable porque la peque empezó a dormir las noches del tirón y sin hacer amago de recuperar su trono. Ya tenía otro. Y además, lo de tener tres colchones nos resulta muy útil con los escapes de pis. Basta con cambiarlos de posición y colchón seco. La de utilidades que ve uno a las cosas cuando es padre y siempre parece tener la necesidad de justificar las inversiones que realiza con sus menguados presupuestos…

Encontrada y consolidada durante el pasado verano la solución, el aterrizaje de Leo en la cama de matrimonio ha sido de lo más pacífico porque Mara no ha sentido que nadie le haya arrebatado su lugar. Ahora ella tiene su propio espacio. Independiente, pero pegado a sus papás. Larga vida al colecho.

12 respuestas

  1. Emma
    Responder
    20 diciembre 2016 at 10:54 am

    Nosotros hemos colechado mucho pero por necesidad, no por convencimiento, porque por preferir, preferimos dormir solos los dos. Hemos colechado y hay días que colechamos por necesidad y por dormir algo más, que no dormir, porque ellas se mueven mucho y dormir con ellas no se duerme demasiado.

    Nuestras hijas se acuestan mucho antes que nosotros, y cuando nos acostamos nos gusta charlar, o leer, o hacer el amor o ver una peli. Y con ellas durmiendo hace dos horas en la misma cama como que no.

    En estas cosas es que cada familia es un mundo. Es genial que a los cuatro os cuadre que sea así, porque todos estáis contentos, y eso es lo importante.

    Un beso

    • Adrián Cordellat
      21 diciembre 2016 at 10:09 am

      charlar, leer, hacer el amor o ver una peli se puede hacer en otras partes de la casa. O eso nos dijo lapsicomami en una charla que dio hace poco 😉

      Lo suyo, como dices, es que cada familia se adapte a lo que mejor le funciona. No hay una solución universal, así que las opciones son infinitas!

      Un besote!

  2. Olga
    Responder
    20 diciembre 2016 at 11:21 am

    Nosotros estamos en las mismas. Y además en espacio y forma muy parecida de habitación. Eli enano duerme entre nosotros pero en 2 meses llegará ¡¡otro Leo!! al mundo y estamos buscando opciones

    Una es la vuestra y otra hacernos con una cuna grande que nos dejarían e intentarla convertir cuna de colecho a mi lado

    Os puedo hacer una pregunta? Es fácil hacer las camas con vuestra opción?

    Gracias familia!

    • Adrián Cordellat
      21 diciembre 2016 at 10:08 am

      Buena pregunta, Olga 😀 No es fácil, pero tampoco imposible. Abrimos un hueco entre ambas camas y desde ahí las hacemos. No quedan tan bien como antes, pero salimos del paso 😉

      Este mundo se va a llenar de Leos! Qué guay!

  3. Olga
    Responder
    20 diciembre 2016 at 11:22 am

    .

  4. Planeando ser padres
    Responder
    20 diciembre 2016 at 12:16 pm

    ¡Ay! Mi bichilla duerme generalmente sola desde principios de junio. Se viene a seguir colechando cuando está resfriada se desvela, se le mete una idea de algo que quiere en la cabeza… De todas formas, ya no es lo habitual en esta casa. Por si acaso, nos hemos hecho con una mini cuna de colecho de cara al nacimiento del nuevo churumbelito, por si acaso ella quiere volver a nuestro dormitorio y al nuevo le va bien con esa cercanía ¡además de ganar medio metro más de espacio para todos! Ya veremos si el plan funciona.

    • Adrián Cordellat
      21 diciembre 2016 at 10:06 am

      ¡Seguro que sí, Lucía! Las cunas colecho molan mucho. Si tienes espacio, claro!

  5. Nueve meses y un día después
    Responder
    20 diciembre 2016 at 12:26 pm

    Una idea genial. Mi pollo duerme solo y el tío es que no aceptaba meterse en la cama con nosotros ni loco. No sé por qué. Lo intentamos varias veces en el pasado, presas de la desesperación (ya sabes que por aquí lo de las noches ha sido muy dramático también) pero era como colocarle sobre chinchetas. Aunque las últimas veces sí que le va molando. Se nota que ya es más mayor y valora el roceteo y el calorcito jejeje. Por suerte, aunque sigue madrugando como un gallo, ya priman las noches del tirón.

    • Adrián Cordellat
      21 diciembre 2016 at 10:06 am

      Esto demuestra que cada niño es un mundo! No hay dos iguales! 🙂 Por cierto, qué alegría cuando llegan las noches del tirón, ¿verdad? Nosotros ahora estamos volviendo al lado oscuro con Leo 😉

  6. Roser
    Responder
    21 diciembre 2016 at 6:14 am

    Nosotros, que siempre habíamos tenido una cama de 1’35, tuvimos que comprarnos al nacer el Peque una de 1’80. Porque es verdad que hacía un año que el Monstruo dormía por propia iniciativa en su cama (preferentemente), pero al nacer el Peque no le gustó la idea de ser el único que dormía solo y 4 en la camita no cabíamos, y la solución de un colchón adjunto tampoco le molaba (a quien menos le molaba era a mi, porque a los dos les gusta dormir pegaditos a mamá, pero pegaditos pegaditos).

    Al final el Monstruo duerme las más de las noches con papá (que agradecido debiera estarme de que la cama sea de 90×190 en vez de 60×160, como nos decía todo el mundo) a la espera de que el peque crezca y pida dormir con su idolatrado hermano. Si sigue sus pasos, cada vez queda menos, porque el Monstruo lo pidió a los 2 años y el Peque levantó hace poco su primer dedito.

    • Adrián Cordellat
      21 diciembre 2016 at 10:05 am

      Ya mismo se os queda un cama de 1’80 para vosotros solos, Roser 😉

  7. Enrique
    Responder
    28 diciembre 2016 at 11:54 pm

    Nosotros vamos ya por la enésima combinación de posiciones y distribución de camas, ya os contaremos. Estamos probando formas más o menos ortodoxas del «método padre», y eso nos obliga a replantear nuestras noches. En cualquier caso, vuestra experiencia, igual que la nuestra, me hace admirar a esas familias que desde ya antes de nacer tenían clarísimo cómo iban a dormir y así han seguido desde el primer día a fuego. Me parece dificilísimo que todas las partes duerman bien si no nos adaptamos y readaptamos al tiempo que evolucionan las necesidades y las características del sueño de cada uno. Ay, qué sueño hace en este pueblo…

Deja un comentario

* Rellena todos los campos

En cumplimiento de la legislación española vigente en materia de protección de datos de carácter personal y del reglamento europeo RGPD 679/2016 le informamos de:

Responsable: Adrián Cordellat + info

Finalidad: Gestión del envío de información solicitada, gestión de suscripciones al blog y moderación de comentarios. + info

Legitimación:: Consentimiento expreso del interesado. + info

Destinatarios: No se cederán datos a terceros para la gestión de estos datos.

Derechos: Tiene derecho a Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional. + info

Información adicional:: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos Personales en mi página web unpapaenpracticas.com + info