Pequeños lectores: ‘Rosa a pintitas’ (Editorial Impedimenta)

Hay una editorial (Impedimenta) que a mí me tiene robado el corazón con su cuidado catálogo infantil (Pequeña Impedimenta), una colección que de momento solo cuenta con siete libros (¡siete joyas!) de los que nosotros en casa tenemos cuatro. De uno de ellos, El viaje de Francesca Sanna, que nos enamoró por su temática, ya os hablé hace algún tiempo. Tengo otros dos en la lista de borradores de este blog. Y hoy os quería hablar de un álbum ilustrado precioso, bello como él solo, para mí un 10 en todas sus facetas: texto, ilustración y edición (esto último seña de la casa en Impedimenta), que pese a estar aparentemente indicado para niños más mayores, a Mara le encanta, Rosa a pintitas.

En su exhaustiva búsqueda de joyas, Impedimenta se ha hecho con los derechos de este éxito de la prestigiosa editorial canadiense La Pastèque. Se trata del primer libro publicado por la comadrona y escritora francesa Amèlie Callot, cuyo poético texto ilustra la canadiense Geneviève Godbout, que pone de manifiesto su especialización en público juvenil y moda, ya que sus dibujos dan la sensación de ser una mezcla perfecta de ambos campos.

Rosa a pintitas es un libro más largo que los que suelo recomendar aquí (84 páginas), pero en él prima la imagen y su lectura resulta fácil, ligera, un mérito que hay que reconocerle a Callot. Y de él me gusta todo. Desde la presentación de los personajes, hasta la ambientación del café que regenta la protagonista, pasando por la recreación de ese pequeño pueblo rodeado de prados verdes que se asoma a un acantilado y que uno, sin que nadie se lo diga, sitúa en la costa oeste francesa, quizás porque es el lugar en el que vive la autora.

Aroma a cine clásico

En Rosa a pintitas Amèlie Callot nos presenta a Adèle, una mujer que irradia felicidad desde el único café de un pequeño y bucólico pueblo francés con vistas al Atlántico. Ese café y Adèle, con su esmerada atención por los detalles, son, por tanto, el centro neurálgico de la vida local. Tanto que en él se organizan videofórums y fiestas temáticas. E incluso dos días a la semana, gracias a la ayuda de Lucas, el dueño del ultramarinos, el café se convierte también en un improvisado mercado. Pero Adèle tiene un punto débil: los días de lluvia, esos días oscuros y grises que la ponen irremediablemente triste, tanto que ni siquiera sale de casa. ¿Para qué, si nadie va a su café esos días?

Sin embargo, de la mano de su amigo Lucas, Adèle comprobará que los días de lluvia no son necesariamente tristes si una se atreve a mojarse y ensuciarse las botas de agua. Con una escritura que es poesía, perfectamente acompañada por las ilustraciones de Geneviève Godbout, Amèlie Callot crea una historia bella y romántica sobre la amistad, con un final de esos que te obligan a suspirar y murmurar un “¡ay!” de pura ternura.

Le leo a Mara de forma recurrente Rosa a pintitas y aunque en él predominan los tonos rosas (como os podéis imaginar), yo me lo imagino muchas veces en blanco y negro porque la historia, los personajes y las ilustraciones me evocan de forma irremediable a algunas de esas comedias románticas y ligeras del Hollywood clásico. Adèle es una Audrey Hepburn en potencia. Lucas, por qué no, podría ser su Gregory Peck particular.

1 respuesta

  1. Silvia
    Responder
    22 marzo 2018 at 2:37 pm

    Qué preciosidad…me encantan los libros que recomiendas, sobre todo los infantiles.

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