Una cuestión de tiempo (II)

“Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierde la salud para ganar dinero, después pierde el dinero para recuperar la salud. Y por pensar ansiosamente en el futuro no disfruta el presente, por lo que no vive ni el presente ni el futuro. Y vive como si no tuviese que morir nunca, y muere como si nunca hubiera vivido”

Dalái Lama

Imagen de http://talenttools.es/
Imagen de http://talenttools.es/

Desde que soy padre me he dado cuenta de una cosa: Si de algo nos quejamos los padres es de la falta de tiempo. No hay día en que no lea varios tuits sobre el tema. Y no hay día en que en algún post materno/paterno se haga referencia de forma más o menos directa a esta necesidad de horas que tenemos las personas con hijos a nuestro cargo. Una necesidad que se hace más visible cuando te conviertes en padre, pero que realmente podemos considerar ya como un mal endémico que afecta a la mayoría de la población. Especialmente a la de países como España, donde la conciliación familiar/social/laboral no deja de ser una quimera casi inalcanzable.

“Estoy hasta arriba”, “estoy tan liado que me falta hasta el aire”, “voy corriendo que no llego”, “no saco tiempo para nada”, “me falta tiempo para todo”, “a mis días les faltan horas”… ¿Cuándo fue la última vez que escuchasteis alguna de estas expresiones o sucedáneas? ¿Hace diez minutos quizás? Nuestras conversaciones están repletas de frases similares. Cada día. A todas horas. Tanto que, como deja caer Brigid Schulte en su libro Overwhelmed: work, love and play when no one has time (Algo así como Abrumados: trabajo, amor y juegos cuando nadie tiene tiempo) y en una entrevista que le realizaba hace unas semanas la revista Icon de El País, “el ocio ha muerto”. Es más, en países como EEUU la falta de tiempo se ha convertido en un síntoma de estatus social. Si no tienes tiempo para nada, es señal de que trabajas mucho. Y eso está bien. Al menos entre los yanquis. Aunque parece que en España también gana adeptos la idea. 

Luego está el caso de otros países que envidio (no por su clima, por supuesto), como los de la zona nórdica de Europa. Países donde la conciliación laboral y familiar es una realidad y en los que llegan a extremos, como es el caso de ciudad sueca de Gotemburgo, de poner a prueba jornadas laborales de seis horas diarias para comprobar si la nueva medida contribuye a mejorar la productividad, la felicidad e, incluso, la salud de los trabajadores. ¿Os imagináis algo así en España? Intuyo que no. En un país en el que calentar la silla y alargar la jornada durante doce horas diarias (aunque en la mayoría de ellas la productividad sea inexistente) es la norma, medidas como ésta no tardarían en ser tachadas de antisistema. ¿Para qué vamos a trabajar seis horas seguidas si podemos tener cuatro horas para comer? Estos suecos tienen unas cosas…

Entre ellas, digo yo, tanto tiempo libre que fundaron Ikea. Porque ellos tienen todo el del mundo para intentar descifrar las instrucciones de sus muebles y montarlos. En España necesitamos dos fines de semana, porque los días laborables vivimos para trabajar y dormir y los fines de semana tenemos que hacer todas las cosas domésticas que no nos han dado tiempo de lunes a viernes. Más algún capricho, como salir a tomar una cerveza, llevar a los niños al parque o ver a los amigos. Aunque sólo sea para sentirnos vivos de vez en cuando.

El otro día, por cierto, hablando con un papi y lector de mi blog, me comentaba que trabaja en una empresa en la que tiene “libertad” horaria. Es decir, tiene que estar obligatoriamente en la oficina de 10 a 14 horas, pero las otras cuatro se las puede repartir como mejor le venga cada día. El lunes, por ejemplo, puede entrar a las 7 y salir a las 16. Y el miércoles, que tiene que llevar a la niña al médico, puede entrar a las 10 y salir a las 19. Casi se me saltan las lágrimas. Me comentó que nunca se lo había currado tanto en un trabajo. Y lo veo normal. Una vez que entras en un lugar que te da tantas facilidades, lo último que quieres es salir de él. O la empresa en la que mi hermana ha entrado de becaria, donde no fichas, comes en el tiempo que quieras y ocho horas después te vas a tu casa. Y a vivir. Y es que, como decía Mariscal en una charla a la que asistí hace unas semanas, “la gente es honrada” por naturaleza. Lamentablemente, empresas como éstas  escasean en España. Con lo fácil que sería unir trabajo y familia. Con lo fácil que sería tener a empleados felices porque trabajan a gusto y encima tienen tiempo para disfrutar de los suyos. Con lo fácil que sería…

Una cuestión de tiempo (I)

 

35 respuestas

  1. Avatar
    11 junio 2014 at 8:13 am

    Con lo fácil que sería… Alma de cántaro! Me temo que en este país ya estamos marcados y asignados a mano de obra ‘barata’, y por horas… Incluso en un trabajo que se supone algo ‘creativo’ como el mío. Y tú que eres periodista, pena (por no decir repulsión) da ver cómo se trabaja en muchas redacciones. Si hasta lo mas normal es hacer pareja entre colegas, porque no hay quien aguante nuestros horarios! En fin, “concilia tú, que a mi me da la risa”…
    Te dejo una de mis frases. Estoy compleramente convencido de que si el día tuviera 25 horas, lo que haríamos sería dormir 1 hora más…
    Saludos 😉

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      11 junio 2014 at 8:37 am

      Mi horario es muy español. Con tres horas muertas para comer. De lunes a viernes. Todas las semanas del año. Al final estoy todo el día trabajando… Lo que me mata mucho, especialmente en verano. Y tienes razón, yo creo que esa hora más la dormiría. Ahora mismo me faltan horas de vida. Pero muchas más de sueño 😉 ¡Un abrazo!

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        13 junio 2014 at 4:55 am

        Yo creo que esas paradas largas para comer solo salen a cuenta si trabajas cerca de casa, si tienes tiempo de ir, comer y volver. Si no, lo único que hacen las empresas con ello es subvencionar los bares de al lado.
        Pero hacer 6 horas seguidas de según que trabajos sigue siendo un palo cuando tienes un hijo, aunque luego te quede toda la tarde con él…

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        13 junio 2014 at 3:57 pm

        Yo trabajo en casa. Y tres horas para comer son un infierno. Me bastaría con media hora y acabaría dos horas y media antes. Acabar ese tiempo antes me permitiría disfrutar mucho más de mi peque sin el trabajo de por medio. Pero es lo que hay… 🙁 Porque no me hice profesor, como tú… 😛

        Yo creo que harían falta más personas como tu suegro. Muchas empresas se van al garete cuando gente como tu suegro abandonan el puesto y los hijos toman el control (No tengo nada en contra de tu marido/novio/pareja ;-)). Lo sé por empresas como la de mi padre. Antes el jefe era un señor que conocía a todos los empleados, les hablada de tú a tú, se preocupaba por ellos. Y todo el mundo estaba súper contento. Se retiró, llegaron los hijos…y todo ha ido a peor. Mucho peor. Y conozco tantos casos similares… Qué pena.

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        14 junio 2014 at 6:27 am

        Mi marido/novio/pareja, que las tres cosas es, está en el paro y montando su propia empresa mientras cuida al monstruo las horas que mamá no está. Es mi campeón. La empresa de su padre la lleva ahora una rama de la familia completamente diferente, hasta el punto de que, desde que mi suegro murió, no sabemos como les va.
        Y, si te soy franca, tu también eres profesor. Un criptoprofesor. Y no solo de Mara, de todos los niños del país: pues no sacamos cosas de los medios los profes para hacer nuestras clases! En realidad, buenos o malos, todos los españoles son criptoprofesores en mayor o menor grado, porque los niños aprenden indiscriminadamente todo lo que ven. Yo de todos salía pero ya a reclamar nuestros horarios, nuestras vacaciones y nuestro estatus. Y no lo digo de broma!

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    11 junio 2014 at 8:39 am

    Poco que añadir… La utopía de la conciliación en este país. Efectivamente, “con lo fácil que sería…” Y es que aquí suelen cundir los ejemplos… pero los malos (el chorizo, el mangante, el estafador…) ¿Por qué será?

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      11 junio 2014 at 8:42 am

      Toda la razón. ¿Para qué vamos a coger los buenos ejemplos de conciliación y productividad? Bah, eso para otros países… :-S

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    11 junio 2014 at 9:32 am

    Cuándo aprenderán a que cuanto más contentos están los trabajadores más y mejor trabajan??? Es como 2 y 2 son 4!!!

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      11 junio 2014 at 9:32 am

      En este país creo que nunca se aprenden esas lecciones. Por desgracia…

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        13 junio 2014 at 5:04 am

        Lo peor es que estas lecciones eran sabidas. Lo digo porque mi suegro, que era de familia empresarial (de esas grandes familias catalanas a caballo entre el XIX y el XX, que industrializaron el país) mostraba su total incredulidad cuando le contábamos como funcionaban hoy en día las empresas (hoy en día la lleva la otra parte de la familia, pero él había mamado el sistema, por si acaso, que en la Guerra Civil murió mucha gente).

        El pobre hombre estaba en contra de la regulación del trabajo porque a él le habían enseñado precisamente eso: que un trabajador feliz trabajaba mejor, y decía que si lo ordenaba el gobierno, el empresario no podía atender la diversidad de intereses de sus trabajadores.

        Murió a principios de la crisis, poco después de aceptar (después de que uno de sus hijos lo viviera en sus carnes) que lo que le contábamos era cierto, pero siempre sostuvo que un empresario que no fuera visible para que sus empleados le contaran si necesitaban un aumento de sueldo o un avance en la paga, o un cambio en las vacaciones, solo podía que hundir la empresa: pobre hombre, ¡nunca entendió el servicio de RRHH!

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    11 junio 2014 at 10:08 am

    Ni sé qué decirte. Estoy tan de acuerdo….. Que me mata jejeje. Pero en este país mal lo veo, no hay manera pacífica de conseguir nada en ningún campo.
    No sólo no conciliamos sino que me perjudica ser madre…. Cada día más indignada.
    Un abrazo

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      11 junio 2014 at 10:10 am

      Lo de las madres merece mención aparte. #MarcaEspaña, compañera. Por desgracia. ¡Un abrazo!

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    11 junio 2014 at 11:00 am

    Tienes más razón que un santo. En este país hay que estar calentando la silla 8, 9, 10 o las horas que haga falta, sino eres un vago. Da igual que estés mirando para las paredes, el caso es calentar la silla y punto, la silla que no se enfríe.
    Coincido contigo, con lo facil que sería unir familia y trabajo… el problema es que a los que tienen el poder para hacerlo no les importa.

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      11 junio 2014 at 11:02 am

      Parece que no les importa nada. Les apetece más tenernos once horas al día calentando la silla. Aunque de esas once horas apenas en seis o siete seamos productivos… En fin!

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    11 junio 2014 at 12:34 pm

    Ay, cuando cuentas esas experiencias da una envidia… Pero es que está todo mal planteado desde el principio, es una locura. Ahora que soy madre (y eso que trabajo la mitad) me doy más cuenta de ello y me indigna cada vez más. Hay otra manera de hacer las cosas, pero ¿por qué no se cambia? ¿A quién beneficia esta locura de horario anticonciliación? ¿Somos imposibles? Ay…

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      11 junio 2014 at 2:37 pm

      La verdad es que por más que lo piense, no consigo entender a quién beneficia. Los empleados están asqueados y los jefes ven como sus trabajadores rinden menos que los de otros países. O quizás no lo ven. O no quieren verlo. Mejor estar ciego que ver la realidad. Porque si la viesen tendrían que plantearse cosas (cambio de horarios, subida de sueldos) de las que igual no quieren ni hablar. Qué país, compañera. Qué país…

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    11 junio 2014 at 12:40 pm

    Bueno, yo por lo visto no me puedo quejar porque ayer salía una noticia en RTVE de que las mujeres paradas hacemos hijos más sanos. La cara de tonta que me dejó aún la sigo luciendo, pero la moraleja española esta ahí: ¿para qué se va a conciliar nada si lo mejor para el futuro de la patria es que nos dediquemos a fregar el suelo y hacer petit point?

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      11 junio 2014 at 2:39 pm

      Oye, no te quejes que así tienes más tiempo para “cuidarte y hacer la comida casera”. Que cuando lleguemos los hombres a casa, queremos un buen plato en la mesa. Ya está bien de tanta igualdad y tanta conciliación, hombre ya! Ironizo por no llorar 😉

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    11 junio 2014 at 1:49 pm

    Totalmente de acuerdo contigo! Ojalá algun dia la conciliación sea algo real y no esto q nos estan haciendo creer. Por causas como esta much@s decidimos quedarnos en casa y vivir con un solo sueldo con tal de poder criar a nuestros hijos.
    Buen post

    • Avatar
      11 junio 2014 at 2:40 pm

      Al final supongo que eso es lo que quieren. Que uno de los dos esté en casa (a poder ser las madres) y que nos busque empleo. Es una buena forma de reducir el paro. Al menos en lo que a cifras se refiere. Volvemos para atrás, compañera… ¡Un abrazo!

  9. Avatar
    11 junio 2014 at 3:40 pm

    Esto en España no funcionaría ni de broma ¡con lo que nos gusta a nosotros ver a la gente en su puesto todos los minutos posibles! El papá de la bichilla, por trabajo, suele relacionarse y viajar a Suiza y Alemania. Dice que allí a las 5 de la tarde (o antes, de pendiendo de la empresa) a todo el mundo se le cae el bolígrafo de la mano y deja su trabajo esté ne el punto que esté. Mientras que aquí lo de hacer horas extras te convierte en el mejor trabajador, en Europa consideran que si necesitas más tiempo es que no eres bueno en tu trabajo. Y de conciliar ¡qué te voy a contar? Con lo mal que se me ha dado a mí ese tema.

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      11 junio 2014 at 3:44 pm

      Si es que estos europeos, qué cosas tienen… Irse a casa a las 5 de la tarde cuando todavía quedan tres horas por trabajar… Qué país, compañera!

  10. Avatar
    11 junio 2014 at 5:18 pm

    Lo peor de todo es que ni si quiera tiene que haber un lumbreras que descubra cómo conciliar aquí. Sólo hay que copiar el modelo de uno de tantos países que SÍ saben lo que es la conciliación… Aquí queda fatal que te vayas a tu hora en la mayoría de los trabajos. Da igual que seas eficiente o no, lo importante es que el jefe no vea que te largas antes que el resto…

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      11 junio 2014 at 6:00 pm

      Esa es la triste realidad. Por desgracia para todos. Sólo nos queda intentar meter cabeza en una empresa nórdica… 😉

  11. Avatar
    Raquel
    Responder
    11 junio 2014 at 8:29 pm

    Que post mas chulo, mas sincero y lamentablemente realidad. Te juro que aveces pienso en largarme de aquí aunque me muera de frío en otros sitios jajajaja pero es tan difícil también. Cambiaran estas cosas? Por nuestro bien, la verdad con la fuerza que tendría la voz del pueblo y somos la mayoría tontos perdidos.
    Besazos

    • Avatar
      12 junio 2014 at 7:44 am

      Dudo que cambien. Al menos a corto plazo. Hay gente (y la mayoría de esa gente manda) para la que sigue siendo más importante el trabajo que la vida. Por desgracia… ¡Un besote, compañera!

  12. Avatar
    13 junio 2014 at 5:11 am

    Siempre lo digo, la cosa es fácil: emigremos. No hace falta ir a países fríos, en Francia (en el sur de Francia, también es Francia) no hace frío, y es bonito. O hagámonos profes todos (yo no puedo, ya lo soy): los profes salen a las 17, como tarde (y tienen las vacaciones adaptadas a las de los niños).
    O hagámos una revolución y empecemos a salir todos a nuestra hora. En una empresa donde haya varios padres recientes, que se pongan de acuerdo. No te pueden echar por hacer tu horario. Y si te echan, les pones un pleito (eso gusta tan poco, en este país!) y cuando lo ganes el juez les obligará a pagar las costas y readmitirte. Y si te hacen Mobbing para que te vayas, otro pleito. Y tan felices.
    El día en que los trabajadores aprendamos a defendernos (como tenemos que aprender los consumidores), otro gallo nos cantará. El poder, señores, la soberanía, está en el pueblo!

  13. Avatar
    13 junio 2014 at 7:12 am

    ¡Cuánta verdad! Y en el mundo del periodismo ya… ¡qué te voy a contar! ¿Jornada reducida? Una utopía… Y así es imposible conciliar 🙁 A mí me queda muy poquito para ser mamá y un poquito menos todavía para seguir trabajando de periodista en mi empresa, que no quiere jugársela por si quiero salir antes o viajar menos. Me entristece mucho pensar que, o bien acepto horarios imposibles, o bien me tocará buscar suerte en otro oficio… Pero… ¿en cuál?

    • Avatar
      13 junio 2014 at 3:59 pm

      Qué triste, la verdad. Creo que el periodismo, con un poco de sentido común, sería un empleo que permitiría conciliar. Mucho. Pero quizás no interese. Si te sirve de algo, la mamá jefa también tuvo que dejar su puesto de periodista tras ser mamá. No sólo le iban a bajar el sueldo, si no que además le miraban con mala cara por pedir reducción de jornada. Así que se acogió a un ERE y fuera. Ojalá quebrasen todas las empresas que se comportan así con sus empleadas…

      • Avatar
        18 junio 2014 at 5:56 am

        Vaya… ¿y qué pasó luego? ¿Ha podido encontrar algo relacionado o ha tenido que buscar por otros caminos?

      • Avatar
        18 junio 2014 at 7:31 am

        De momento sólo lleva tres meses en el paro y como tiene los dos años de prestación, va sin prisas. Ahora que disfrute de su bebé, que ya habrá tiempo de buscar trabajo. Os contaré entonces cómo va la cosa 😉

  14. Avatar
    16 junio 2014 at 7:11 am

    Tengo pendiente contaros que fue al final de BuggyPapa y su conciliación, y cómo ha cambiado dinero por conciliación, porque a nosotros, que quieres que te diga, nos compensa…
    Me asusta un poco que es este país se relacionen las horas de trabajo a la “competitividad” y a la “productividad”. Porque es justo al contrario de cómo se suele explicar: si pasas 12 horas en el trabajo, ¿cuánto trabajo tendrías que sacar adelante para ser productivo? Porque si trabajando 6 horas puedes hacer lo mismo, ¿quién es entonces “el productivo”?
    Y, por otra parte, ¿el trabajo se mide en kilos? ¿Más trabajo es mejor que trabajo de calidad?
    En fin, a ver si en este país nos paramos un ratito a reflexionar del tema, o no, espera que no tenemos tiempo de pensar porque estamos en el trabajo…

    Un abrazo y excelente artículo!

    • Avatar
      16 junio 2014 at 7:28 am

      Las circunstancias personales de cada cual, son de cada cual. Así que estoy deseando que nos cuentes que fue al final de BuggyPapa 🙂 La lástima es que muchas veces, más que de una decisión, se trata de una imposición, sobre todo horaria. Y eso es muy negativo. Más que nada porque tal y como dices, la productividad no suele ser proporcional al número de horas trabajadas. Más bien diría que todo lo contrario… Pero este país, por desgracia, es “asín”.

      Gracias por comentar, compañera. Y un fuerte abrazo!

  15. Avatar
    20 junio 2014 at 9:21 pm

    Mujer con hijos no es igual a mujer con pocos sueños o conformismo; ser mujer está lleno de matices y definiciones personales

    • Un papá en prácticas
      Un papá en prácticas
      Responder
      23 junio 2014 at 7:13 am

      Eso por supuesto. No puedo estar más de acuerdo contigo en eso 😉

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