“Qué suerte tenéis de que vuestra hija coma tanta fruta”

Mara come mucha fruta. Unos días más y otros días menos, pero en general siempre come fruta. Sobre todo si estamos en casa. El domingo, sin ir más lejos, contabilicé un melocotón, un plátano, dos mangos pequeños, un manojo de uvas, una manzana, sandía y zanahoria, que aunque no sea una fruta, ella se la come como tal. Y entre semana, los días de cole, suele comer la fruta que toque en el corro, la del postre del menú escolar y las tres piezas que nosotros acostumbramos a llevarle a la salida. Su hermano Leo va por el mismo camino y es ver aparecer una fruta (especialmente la sandía, la manzana, el melocotón o el plátano) y ponerse a gesticular con énfasis y a hacer sonidos reclamando su parte, no nos vayamos a olvidar de darle.

Leo aún es pequeño y aunque a sus diez meses lo habitual es que otros niños coman la fruta en purés y no entera, como hace él, digamos que a estas edades la fruta (afortunadamente) está más normalizada y suele constituir una parte básica de la alimentación de los bebés. No pasa lo mismo ya a los casi cuatro años que tiene Mara. Tampoco a los tres. Y ni siquiera, si me forzáis, a los dos. Por eso, imagino, desde hace bastante tiempo la gente, sobre todo en los parques, suele sorprenderse con la cantidad de fruta que come Mara. Y con la facilidad con que lo hace, sin necesidad de que nosotros le insistamos o vayamos detrás de ella. Es más, al poco de llegar al parque lo normal es que la pequeña saltamontes pregunte: “Papá, ¿qué has traído de fruta hoy?”.

También empieza a ser normal que algún papá o alguna mamá en el parque nos diga aquello de “qué suerte tenéis de que vuestra hija coma tanta fruta”, como si el amor de Mara por ellas fuese fruto del azar divino, el beneplácito de unos dioses a los que debemos agradecer su bondad como el que implora lluvia en tiempos de sequía. Y la verdad, no creo que sea cuestión de suerte. Ni mucho menos. Es más, en nuestro entorno conocemos a varios niños y niñas, de la edad o un poco más pequeños que Mara, que comen tanta fruta como ella. O más, incluso. Y te das cuenta de que no es casualidad. Que de suerte no hay nada. Que como decía nuestro querido Julio Basulto a la mamá jefa en una entrevista que publicamos en Madresfera Magazine, “el peso de la alimentación de nuestros hijos recae en lo que tenemos de comida en casa y en el ejemplo que demos”.

Y eso es algo que tenemos en común los padres que conozco cuyos hijos comen fruta como quien come galletas. Por un lado damos ejemplo comiendo fruta y poniendo a disposición de los peques una amplia variedad de ella, para que tengan dónde elegir. Como anécdota os diré que este verano, viendo la cantidad de fruta que comprábamos a diario, el frutero del barrio nos preguntó si en casa solo vivíamos los cuatro.

“El peso de la alimentación de nuestros hijos recae en lo que tenemos de comida en casa y en el ejemplo que demos”

Por otro lado podemos decir que la fruta, siguiendo la frase de Julio Basulto, es lo que tenemos de comida en casa. Es decir, que en nuestros armarios no hay galletas, ni bollería industrial, ni productos ultraprocesados, ni yogures azucarados, ni zumos o batidos, ni otros alimentos superfluos. Hay fruta. Y entonces los niños comen fruta, porque además la fruta está buena. Así de sencillo. Y habrá frutas que les gusten y otras que no. Y pasarán por rachas en que de repente odien las peras, cuando antes de ayer se las comían con fruición. Pero siempre, siempre, habrá algunas frutas que les gusten. Y es que hay tanta variedad que es imposible que ninguna lo haga.

A veces, esos mismos padres del parque de los que hablaba antes, en esas conversaciones que surgen sentados en los areneros, dicen alicaídos que no hay forma de que sus hijos coman fruta. Siempre la llevan encima, pero no la quieren. Normal, me digo para mis adentros. Si le acabas de dar tres galletas de chocolate y un zumo industrial, ¿cómo va a querer fruta ahora? ¡Hasta yo preferiría las galletas de chocolate! ¡Y Mara! ¡Y cualquier niño que se tercie!

La diferencia es que nosotros, los adultos, ya tenemos el conocimiento suficiente para saber que para nuestra salud, la fruta es mucho mejor que unas galletas de chocolate o unos gusanitos. Así que mejor si en la alimentación de nuestros hijos cambiamos éstas últimas por fruta. Entonces, la “suerte” que parece que tenemos nosotros sería una suerte compartida.

32 respuestas

  1. Patricia
    Responder
    19 septiembre 2017 at 9:17 am

    Pues yo sinceramente ya no sé pensar…. en casa seguimos una dieta variada, mi hijo también como muchísima fruta pero no sé si es por imitación o porque realmente es lo que le gusta. No come nada de carne ni pescado ni verduras ni legumbres. Yo las hago y se las ofeezco a diario pero no hay manera, asique creo que no todo se reduce a lo que hagamos los padres.

  2. Elena
    Responder
    19 septiembre 2017 at 9:39 am

    No lo comparto. En mi casa siempre hay muchísima fruta, nos gusta mucho y la comemos varias veces al dia. De hecho desde que mi hija nació, está acostumbrada a ir al menos un par de veces por semana a la fruteria, me ayuda a coger la fruta y meterla en las bolsas, y con dos años que tiene sabe distinguir cualquier fruta. Además tiene algún libro y juguetes de fruta, es decir, está bastante familiarizada con la fruta. Sin embargo, no le gusta, no conseguimos que la coma a trocitos porque dice que le da asco y en papilla se la come pero negociando con ella y poniéndonos muy serios, he llegado a estar dos horas sentada con ella hasta que se la ha terminado comiendo, no sustituyo la fruta por otra cosa porque no la quiera. Nunca le doy para merendar un potito, siempre se la hago casera, ni zumos ni batidos envasados. Galletas y yogures si come pero tampoco me parece que sea la causa por la que no come la fruta, el resto de las comidas las hace bien, en especial la verdura.

    Asi que yo si te diria con toda la razón del mundo “que suerte que le guste tanto la fruta a tu hija”. Estoy de acuerdo que es cuestión de buenos hábitos, pero el factor “gusto” es bastante importante. Asi que por favor no generalices y no te creas mejor padre que otros ni insinues que otros padres no lo hacemos bien. Es fácil decir las cosas cuando a ti te ha ido bien.

    • Tereterita
      Responder
      21 septiembre 2017 at 11:02 am

      Totalmente de acuerdo contigo Elena. Yo creo que es una cuestión de gustos y sí, puede haber a quien no le guste ninguna fruta. No me gusta el tono en el que se juzga a los padres que les dan a sus hijos galletas o chocolate… Mi hijo tiene ya tres años y consigo q coma algo de fruta natural en zumo, pero a pesar de que en el cole comen mucha fruta y la manipulan, en casa tenemos fruta y la comemos a diario, no hay forma. Y por supuesto: BLW desde los 6 meses, ofreciendo fruta varias veces al día… No sé, me parece un artículo muy poco humilde…

      • Laura
        23 octubre 2017 at 3:13 pm

        Acabo de leer un artículo del escritor diciendo que había creado polémica entre “los que lo estaban haciendo bien” y “entre los que no podían admitir que lo estaban haciendo mal”.
        Yo tengo dos hijas, se llevan exactamente 12 meses. La mayor no puede ni ver la fruta, la pequeña la devora. Y te asuro que como os podeis imaginar le he dedicado más tiempo y paciencia a la primera porque con dos con esa diferencia de edad no me daba para todo. Pues es la segunda la que me pide hasta para cenar fruta. No creo que las cosas sean tan sencillas en la vida, ojalá.
        Ah, y que conste que a mí jamas se me ha ocurrido darles galletas, bollería industrial, zumos o esas cosas que dice el artículo.

      • Teresa
        24 octubre 2017 at 8:40 am

        A mí es lo que no me gusta de este artículo Laura, que el autor se siente cómodo en la posición de juzgar a los papás y mamás que, según él, no lo hacen bien. Pues bien, a mí me parece excesiva la cantidad de fruta que come su hija de 4 años en un sólo día; y por supuesto, lo de comer la fruta después de la comida o la cena, también me parece fatal. Pero no por ello voy escribiendo artículos en los que juzgo y critico a todos aquellos que hagan las cosas de forma diferente a mí. Por favor, respeto a todos los mamás y papás que se preocupan por sus hijos y, aunque les den galletas, hacen las cosas lo mejor que saben o pueden.

    • Mai
      Responder
      22 septiembre 2017 at 9:36 am

      Totalmente de acuerdo Elena, en casa tenemos siempre fruta, mi hijo nos acompaña a la compra, nos ayuda a cogerla y meterla en las bolsas, etc. Siempre que como fruta, la que sea, se la ofrezco. Hasta los dos años comía frutas y verduras enteras sin problema. Desde entonces es casi imposible sacarle del plátano y las verduras en puré (acepta trocitos en la pasta o las legumbres, según el día). En casa rara vez hay galletas o productos procesados, hago yo los yogures en casa…
      Vamos, que no me parece que solo influya lo que se haga en casa, llega un momento que los niños eligen y no es fácil que vuelvan a aceptar ciertos alimentos… yo quiero pensar que es temporal y en unos años vuelvan a comer frutas y verduras sin tantos problemas

      • Laura
        24 octubre 2017 at 10:05 am

        Teresa, yo también pensé que por lo que dice comía excesiva fruta al día (no se si es consciente del azúcar que contienen y espero que coma los demás nutrientes que necesita) y lo de comer fruta después de las comidas en mi casa tampoco se hace nunca para no favorecer su fermentación en el estómago y perder vitaminas esenciales además de contribuir a una digestión más pesada.
        Y totalmente de acuerdo contigo en que no se debe juzgar lo que los demás padres hacer ya que cada uno lo hace lo mejor posible dadas sus circunstancias.

    • Patricia
      Responder
      23 septiembre 2017 at 1:11 pm

      Estoy de acuerdo. A nosotros nos ocurre lo mismo, no con la fruta pero sí con otros alimentos

  3. Enrique
    Responder
    19 septiembre 2017 at 10:08 am

    Qué ganas tenía de leer esta entrada desde que la anunciaste el otro día. Me encanta, y la comparto punto por punto.

    Y voy a ser un poco políticamente incorrecto:

    1) Yo sí creo que darles la fruta en trozos desde el principio ayuda, y mucho. Al menos es como he visto que más éxito han tenido las familias de nuestro entorno cuyos hijos también comen mucha fruta. Que a un niño de papillas también puede acabar encantándole, ojo. Pero si las ha probado de una en una, jugando con ellas, con sus texturas, pringándose de zumo y pulpa… es otra cosa. Si las ha conocido, en cambio, en papillas mezcladas, retrasamos mucho el contacto con el sabor y las sensaciones individuales de cada una entera, que es como queremos que termine comiéndolas. Pasado el año ya hay muchos niños que son más reacios a probar cosas nuevas, y no digamos ya cuando a partir de los 2 empiezan a querer imponer su personalidad y utilizan el rechazo como vía de expresión. Ahí ya es tarde para introducir casi cualquier cosa en muchos casos.

    2) También creo que este es uno de los puntos claves en los que fracasa el «por una vez no pasa nada», porque quien argumenta que por una galleta no pasa nada, seguramente no le esté dando una galleta al año, sino más bien ¿una al día? ¿Una en cada merienda? ¿Una cada vez que el niño no quiere la fruta que intenta que se coma? Y cuando el niño ha probado el dulzor exagerado y los sabores tan atrayentes de los productos ultraprocesados, es difícil convencerlo de que vuelva al dulzor más simple de según qué fruta.

    Es normal que muchos niños rechacen muchas frutas, faltaría más. Pero me parece extremadamente difícil que a tantos niños no les guste ninguna fruta. Como dices tú, anda que no hay variedad de sabores, texturas, colores, tamaños… Es cuestión de un poco de suerte, sí, pero la suerte hay que buscarla.

  4. miren - http://delunaresylunas.blogspot.com.es/
    Responder
    19 septiembre 2017 at 11:52 am

    ¡hola! estoy de acuerdo en que a los niños no les gusta la fruta por ciencia infusa, hay que dársela y enseñarles a comerla y apreciarla.. también es cierto que los hay mejor y peor comedores, y eso ayuda.
    dicho lo cual, tampoco hay que no darles galletas por temor a que ya no quieran volver a probar nada más… la mía come ambas cosas (no en la misma proporción, eso sí 😉 ), y no pasa nada.
    ¡besos!

  5. Desire
    Responder
    19 septiembre 2017 at 12:02 pm

    Siento decir q no estoy de acuerdo, en casa comemos mucha fruta, en mi embarazos comí muchísima fruta, tengo dos hijos a los q no les di papillas hasta q entraron en la guardería con dos años, sin embargo, mi hija de cinco años no come nada de nada de nada de fruta desde nunca!! Se la ofrecimos de diez mil maneras, todos nos decían q no podía sere intentaron hacer q la comiera con distintos métodos, y nada. A día de hoy, en el comedor escolar, se queda siempre sin recreo después de comer por no querer comerse la fruta(tengo una batalla con los monitores continua). Sin embargo, el pequeño de dos años come toda la fruta q le pongas por delante, de hecho, la mayoría de los días es lo q cena .
    Se q esto cambiará algún día, espero q sea pronto, pero me niego a pensar q ha sido porque lo he hecho mal.

  6. Diana
    Responder
    19 septiembre 2017 at 12:16 pm

    Ay de verdad!!! Soy la única que quiere gritar cuando cada tarde y digo todas las tardes, alguna abuela o papá o mamá me pregunta por qué no quiero que la niña coma galletas, que no pasa nada???!!!
    Veo como me miran “raro” y muchas veces me ponen verde en mi misma cara. En fin, que me encantan las galletas de chocolate, crean adicción, por eso entiendo que no puede ser que todos los días mi hija meriende galletas como si no hubiera mañana.
    Tengo además que sumarle que mi hija es alérgica a la proteína de leche de vaca, y la mayoría de las cosas que comen los niños a su alrededor en el parque no puede comerlas por su salud. “Bueno hija, pero por una…no le va a pasar nada, no tengas miedo. Dásela, toma”.
    De verdad, no sé si podré aguantarme y callarme una de estas tardes con alguna de esas brujas que me miran con cara de “hija pues no estás tú con ese cuerpo como de comer solo fruta. Pobre niña, con lo pequeña que es”

  7. Mónica Tomás
    Responder
    19 septiembre 2017 at 12:34 pm

    Estoy de acuerdo aunque a la vez tengo mis dudas. Mi hija come fruta, mucha fruta según el resto de madres q conozco (incluso me han llegado a decir q es demasiada) pero come mucha menos q Mara. Emma comerá unas 3 piezas al día de media. Evidentemente es gracias a que se las ofrecemos, pero desde q empezó el colegio y está más con otros niños nos pide lo mismo que los otros… Pq no quiere ser diferente…
    Otra cosa es la verdura… No hay manera q la coma, en ninguna de sus variedades ni presentaciones… Y la hermana pequeña no tiene muchos prejuicios, pero ella ni por imitación, ni siquiera por “quitarle la comida a la hermana”… Somos los mismos padres, damos el mismo ejemplo, con fruta q con verdura, con una niña q con otra… Algo tendrá q ver el gusto propio y no solo el vernos a nosotros, no?

  8. Leia
    Responder
    19 septiembre 2017 at 12:43 pm

    Hola
    Yo siempre le llevo fruta a mi hijo al recogerlo…
    Ayer lo recogió la abuela y me dice… le he llevado un plátano y no lo ha querido… y yo pienso: claro, después de haberle dado 1 zumo, 1 madalena y 1 galleta maría…
    Ya no se cómo explicar las cosas…

  9. Alejandro
    Responder
    19 septiembre 2017 at 2:37 pm

    Me ha encantado el artículo, somos padres primerizos y estamos concienciados con todos los alimentos que damos a nuestra hija.
    Leemos todas las etiquetas, no acostumbramos a nuestra hija a nada que no tenga un beneficio nutricional más allá del alimento por si sólo.
    Hacemos nuestro pan,nuestro yogur en casa y tenemos desterradas las bebidas azucaradas, zumos, alcohol…
    Hace ya bastante tiempo que huimos de todo aquello que lleva un “E-” por delante.
    Sin embargo hay un punto sobre el que me gustaría darte otra perspectiva, leyendo esto me da la impresión de que la cantidad de fruta es excesiva.
    Desde hace unos años soy intolerante a la fructosa, sorbitol, polioles etc…la tardanza del diagnóstico me trajo problemas de colon irritable, depresión, dolores crónicos, permeabilidad intestinal, sobrecrecimiento bacteriano, malabsorción de vitaminas, alergias etc…
    Durante 16 meses estuve sin tomar apenas frutas, verduras y legumbres en un proceso de dieta en fase restrictiva.
    A día de hoy he hecho muchos avances, no tengo que tomar ninguna medicación y tengo una dieta completamente variada (a excepción de legumbres).
    Eso sí, hay frutas que no tomo o en muy poca cantidad y nunca zumos aunque sean caseros.
    En casa de mis padres se ha cuidado la alimentación en general, madre ha sido siempre una buena cocinera.
    Sin embargo encuentro analogías en esta historia, a mi madre se le iba medio sueldo en la frutería y nunca me fijaba un límite a mi apetito voraz de fruta en pleno crecimiento.
    Ella me decía que no había problema y que era bueno.
    Nunca he abusado de la bollería ni de los refrescos pero aún así he desarrollado un trastorno en el intestino muy relacionado con los malos hábitos alimenticios.
    No es casualidad la presencia cada vez mayor de este tipo de dolencias relacionadas con la abundancia de algunos nutrientes.
    La OMS recomienda un consumo máximo diario de azúcares (incluyendo los naturalmente presentes) de 25 gr diarios para un adulto, algo que se rebasa fácilmente consumiendo varias piezas de fruta o cereales aunque no estén procesados.
    A raíz de mi problema he estado leyendo bastante y poniendo en práctica diferentes estilos de dieta (paleo, protocolo autoinmune,GAPS, FODMAP…), y todas ellas reducen la proporción de fruta para aumentar la de verduras.
    Mantienes de esta manera el aporte de fibras, vitaminas, antioxidantes…sin la ingesta excesiva de azúcar.
    Y por supuesto comiendo todo lo demás.
    Como punto adicional, la ansiedad por comer disminuye ya que los niveles de glucosa permanecen estables.
    Espero que mi comentario no haya sido percibido con desagrado, intento ayudar en la medida de lo posible, somos muchas personas con problemas digestivos y casi siempre tienen una causa raíz en la dieta.
    Un saludo.

  10. Cristina S
    Responder
    19 septiembre 2017 at 4:17 pm

    En casa no entra nada de azúcar zumos galletas etc….mi hija de 20 meses empezó a comer fruta en trozos muy pequeña y le encantaba, nosotros comemos fruta en cantidad y a diario pero ella tiene rachas en que no quiere nada o que de pronto se zampa la fruta todos los días… Supongo que son épocas, aún así la clave es no rendirse e insistir en la fruta pues al final lo acaban viendo como algo integrado en la comida diaria y cuando te quieras dar cuenta el hàbito estará instaurado.

  11. Planeando ser padres
    Responder
    19 septiembre 2017 at 6:09 pm

    En un futuro, yo quiero escribir un post similar. Llevamos 3 semanas intentando mejorar en este sentido. Curiosamente, a mi bichilla le encanta la fruta porque sí, de nacimiento, y es cierto que es el entorno el que se estaba encargando de estropear esta “suerte”. Que si helados como premio, que si un huevo Kinder que si la galleta de los dinosaurios… Cuando ella le hace las mismas fiestas a un trozo de sandía . ¡Se vuelve loca con ella! ¿Por qué no aprovecharlo? En el colegio tenemos la suerte de que están comprometidos con los hábitos saludables y para el desayuno sólo pueden llevar fruta (la que quieran y en la cantidad que quieran) o frutos secos. Si vieras la cantidad de padres que desde el primer día de P3 ya juraban y perjuraban que sus hijos pasarían hambre y no se la comerían… En fin, que parece que sí somos los adultos quienes con nuestros malos hábitos los llevamos por el mal camino. ¡Y luego nos lamentaremos de que solo coman porquerías!

  12. La maternidad de Krika en Suiza
    Responder
    19 septiembre 2017 at 10:05 pm

    Toda la razón del mundo, y es un aspecto que, aunque estoy trabajando y ya como y compro más fruta desde que soy madre, tengo todavía que mejorar mucho.

  13. Mamá con ojeras
    Responder
    20 septiembre 2017 at 12:39 am

    Esta claro que comen lo que hay en casa y lo que ven. Y puede ser cierto que tenga relación con comerla en trozos y no en puré, no ya por la textura sino por la diferencia de sabor cuando está cocida o cuando juntan varias. Lu no come tanta fruta como Mara,pero con año y medio se come sus tres o cuatro piezas diarias. Le gusta más que la verdura, pero menos que los bizcochos industriales que a veces nos pilla un fraganti comiéndonoslos a escondidas y se pone a dar saltos para que le demos. Es cuestión de educación y de hábitos. Lamentablemente en su guardería, le dan una galleta o dos diaria, que él debe comerse gustosamente.

  14. martarivasrius
    Responder
    20 septiembre 2017 at 6:19 am

    Que buen post. y esto vale para todo lo demás en crianza… EL EJEMPLO!

  15. Irene
    Responder
    21 septiembre 2017 at 2:04 pm

    De cuatro hermanas que hemos sido, dos devoran la fruta y otras dos no la hemos podido ni ver durante la niñez. Mis padres siempre han comprado fruta como si no hubiera un mañana y la consumen en abundancia. Yo no merendaba galletas, si no fruta, y todavía me acuerdo del desagrado que me producía. Simplemente no podía con el sabor intenso. No creo que sea todo los hábitos que te inculcan los padres, la verdad, y es muy fácil echarse flores cuando un hijo te sale tranquilo o bien comedor. Muchas cosas van en el propio niño.

  16. Teresa
    Responder
    25 septiembre 2017 at 8:23 am

    Estoy de acuerdo en cierta medida con el mensaje, pero lo veo demasiado “absolutista”. Creo que una parte importante de que les gusten los alimentos, sean fruta o no, es ofrecérselos desde bebés, y que sean alimentos habituales en casa, y que todos los coman. Pero de ahí a pensar que eso es lo único que influye en el gusto de un niño o una persona por determinados alimentos, no estoy de acuerdo. Las preferencias personales siempre están ahí, tanto en niños como en adultos.

    Es más, como madre de dos niñas (uno más en camino) te diré que, igual que se parecen en unas cosas, es otras son opuestas, y el gusto por determinados alimentos no podía ser menos. Generalizando, aunque las dos comen fruta, a una le gusta mucho más que a la otra. Y hemos hecho con las dos exactamente lo mismo. Y a mí no me parece raro, es que cada uno somos como somos, en este sentido y en todos. También a mi chico le gustan menos las verduras de hoja verde y a mi más, y me parece algo de lo más normal, vamos. Y todos comemos lo mismo.

    Por otro lado, en mi opinión tampoco se trata de tener solo fruta en el frigorífico. Nosotros creemos que se puede tener de todo, siempre que lo sano sea en mayores proporciones que lo “menos sano”, y desterrando lo verdaderamente insano en cualquier mínima cantidad. Como tenemos la suerte de no tener alergias ninguno, y tener una vida muy activa y pesos saludables, en nuestra nevera y despensa hay de todo: frutas, verduras, hortalizas, lácteos, carne, pescado…de todo, vamos.

    Y por último, ¡alucino con la cantidad de comida que come tu hija! Ni yo misma soy capaz de comerme tres piezas de fruta en la merienda, me como una  Como entiendo que no come solo fruta, sino que lleva una dieta equilibrada con todos los alimentos, si a las siete u ocho piezas de fruta que toma al día le sumamos el resto de alimentos, ¡la pequeñaja tiene un saque que no veas! Y mira que en casa somos de buen comer los cuatro, ¡pero a tanto no llegamos!

  17. Paqui
    Responder
    28 septiembre 2017 at 10:18 pm

    Creo que estan bien estos comentarios, porque todos aprendemos de todos. Y ni todo es blanco nuclear , ni todo tiene q ser negro. Cada niño es un mundo. Yo tengo dos hijos y a los dos los educamos igual en la comida, ven ejemplos en nosotros de comer fruta variada e incluso, como dice alguna mami, nos acompañan a comprarla y por los colores la eligen, pero después llega el momento de comerla, y eso, eso ya es otro cantar. Se intenta crear habitos sanos pero tienen etapas. Mis hijos de pequeños, pero pequeños de un año, comían pera, platano, manzana, sandía y no solo con la fruta, comida entera. Sin triturar y ahora q ya tienen 6 y 4 años, depende. Depende del día, de las ganas y de cómo presentemos el pastel de la comida. La pequeña si quiero que coma fruta tengo que triturársela porque dice que le da asco. Sin embargo un día se levanta contenta, y se come el plátano entero sin rechistar. Asi que creo q esta bien educar con el ejemplo de comer fruta y comida sana cada día. Otra cosa es la independencia que cada niño tenga. Sinceramente no me siento mala madre, porque mis hijos no quieran comer fruta entera. Porque yo soy de las cocina cada día. Lentejas, caldo, croquetas variadas, vizcocho casero e incluso yogures. Hasta con el pan me atreví. Cuando vayan creciendo su paladar apreciará una buena comida casera y entonces habran aprendido el placer de comer bien y sano.

  18. Lydia
    Responder
    29 septiembre 2017 at 10:16 am

    Hace un par de semanas entramos a una frutería de lejos de casa, no nos conocían quiero decir. Al entrar el peque vio fresas y solo pedía que fresas. Ni quise comprar porque en esta época iban a estar caras y no sé de sabor. Compramos lo nuestro. Al llegar a caja el cajero me dice ” puedo darle una golosina?” Tenían como golosinas caseras. Y le dije que no, que él solo quería una fresa. Le dio una para el y otro para su hermana y salió tan contento. El frutero me dijo * !niños como tú me alegran el día que prefieren fruta a chuches”.
    Y es lo que tú dices, yo como mucha fruta, y ellos lo que ven, hay variedad y eligen la que quieren. A veces me dicen quiero una galleta, y contesto, no hay pero tengo plátanos o sandía por ejemplo, y se lo comen felices. Costumbres y hábitos.

  19. Kitchen Academy Escuelas de Cocina Infantil
    Responder
    23 octubre 2017 at 9:47 am

    Que gran artículo Adrián !!! por lo que nos toca es una lucha constante y una de las premisas por las que Kitche Academy nació !! nuestro objetivo es crear un hábito alimenticio sano, crear un conocimiento sobre ello y que los “peques” además disfruten de ello. Gracias de nuevo por arrojar “luz” sobre este problema tan habitual y “parece que normal para muchos” en los tiempo que corren !! ¿ Suerte que mi hijo coma fruta ? para nada !! como bien dices…. Un saludo grande de todo el equipo de Kitchen Acedemy https://kitchenacademy.es

  20. Diana
    Responder
    23 octubre 2017 at 10:47 am

    Me gusta mucho leer este tipo de artículos porque así no me siento tan sola… No dejo de “luchar” con una gran parte de mi entorno con este tema, porque no se cansan de decir que el peque (18 meses en breve) come genial y que tengo mucha suerte de ello. Que no es normal que todo le gusta, que coma frutas, verduras, pescados y legumbre sin rechistas… y yo siempre digo lo mismo, es cuestión de educar el paladar.

    Como es lógico creo que más adelante encontrará cosas que no le gustan pero eso no nos quita el sueño. Estarle ofreciendo lo que consideramos que es más sano y mejor creo que hace que vaya viendo como normal los alimentos que a tanta gente le parecen raros.

    Hablando con otras mamás de niños de la edad de Mara y un poco más pequeños me doy cuenta de que me veré en las mismas de bicho raro en el parque. Pero es que hasta ahora me han hecho el comentario de que la fruta no alimenta igual que un yogur o un bocata…

    A parte que el azúcar en todo está tan normalizada… leo por aquí arriba un comentario que me saca una sonrisa porque mi niño hace igual, si vas a la frutería él pide uvas y pasa de otras cosas, pero claro, siempre hay quien le ofrece un chupa chups y similares que toca requisar

  21. Margo
    Responder
    23 octubre 2017 at 11:32 am

    Con mi hijo de momento no influye el ejemplo. Tiene 15 meses y nos hemos preocupado de que su dieta sea lo más variada y sana posible desde el principio. Lo que más le interesa comer no es a lo que más expuesto está o lo que más nos ve comer a nosotros. En casa cocinamos siempre y nos sentamos los tres a la mesa, pero se niega a comer lo que comemos nosotros. Juega con la comida y acaba todo en el suelo. En cambio se pasaría el día comiendo fruta a pesar de que a nosotros es rarísimo que nos vea comiéndola. ¡Come hasta limones! Alguna explicación más compleja tiene que haber para esto, ojalá fuese tan fácil como predicar con el ejemplo. ¡Con lo que me cuesta hacer croquetas caseras y para que acaben en el suelo!

    Si algo he aprendido con la maternidad es que los padres no siempre tenemos toda culpa del comportamiento de nuestros hijos. Mi hijo no duerme todavía toda la noche y se despierta muchas veces, pero hemos aprendido a aceptar que no es culpa nuestra y menos mal, porque íbamos a perder la cabeza si a la deprivación del sueño encima le seguíamos sumando la culpabilidad. Hemos hecho todo lo imaginable menos dejarle llorar y asumimos ya que la solución vendrá con el tiempo. Y en el asunto de las comidas también.

  22. Alvaro
    Responder
    2 noviembre 2017 at 2:20 pm

    Bueno, parece ser que mucha gente se ha sentido atacada por esta entrada, y la verdad entiendo que a nadie le guste que le digan que lo está haciendo mal. Sin embargo, sin ánimo de criminalizar a nadie, sí que es cierto que mucha gente se quita responsabilidad atribuyendo al azar el hecho de que tus hijos coman sano, restando todo el mérito al padre que puede haber tenido un largo camino hasta conseguirlo.
    Yo, como padre de 4 hijos, puedo afirmar que cada niño es totalmente distinto, y para algunos es más difícil adaptarse a una dieta saludable, pero doy fé de que hay luz al final del camino y que tarde o temprano acaban comiendo bien (y de hecho mientras tanto probablemente también lo estén haciendo, ya que con alimentos saludables sobre la mesa el niño no se va a desnutrir).
    La dirección a tomar es fácil (aunque seguir el camino puede no serlo tanto): simplemente ofrecer alimentos saludables y evitar los que no lo sean, sin forzar ni entrar en discusiones (pues ahí la batalla está perdida), ofreciendo un entorno agradable para que vayan desarrollando su aceptación por los distintos alimentos.
    Para aquellos padres que afirman haber seguido estos pasos pero no sienten haberlo conseguido, les animo que sigan en ese camino, y sobre todo evitando caer en los alimentos procesados super apetecibles que únicamente contienen calorías vacías y alejan a los niños de la comida de “verdad”. Éste es un paso en falso que para nada va a conseguir que tu hijo esté mejor alimentado (aunque coma más) y le aleja del objetivo. Yo también lo he tenido difícil pero poco a poco se va ampliando el abanico de alimentos, y aunque todavía cada uno tiene sus manías y preferencias, estoy tranquilo de que todo lo que comen es saludable, no hay prisa para de que coman de todo al 100%.
    Gracias a Adrián por esta entrada, pues me siento muy reflejado cuando la gente sorprendida al ver que mis hijos toman fruta o verdura en el parque me dicen que soy un afortunado, siendo que la mayoría tiran de bollería industrial para no tener que discutir con sus hijos. De hecho ellos hacen que sea más difícil para nosotros (y el resto de padres) que los niños vean la fruta y verdura como una opción válida, cosa que yo acepto pues vivimos en un país libre; así que espero que tampoco ellos se tomen a mal tu entrada, pues al contrario nosotros si que les estamos haciendo más fácil el camino a sus hijos con el ejemplo 😉
    Un último comentario, aunque aquí no tengo ningún rigor científico (no soy dietista nutricionista), pero lo dejo como inquietud personal, ¿no será demasiado taaaanta fruta? 🙂 la verdad me sorprende gratamente ese apetito por la fruta, pero como todo en la vida digo yo que hay un límite. Tal vez hay que encontrar un equilibrio con otros alimentos (verdura, legumbre, frutos secos, cereales…), aunque tal vez por su edad si que está indicado… lo dejo en tus manos por si te animas a crear una entrada al respecto 😉

    • Teresa
      Responder
      6 noviembre 2017 at 12:24 pm

      Es normal que haya gente que se haya sentido atacada Álvaro, porque es un artículo que ataca a un determinado sector de padres y madres. Y eso está mal. Se puede dejar claro lo contento que estás de que tu hija coma fruta sin necesidad de atacar a nadie. Yo lo he dejado claro en otros comentarios: no es que me parezca mal lo que dice el artículo, lo que me parece mal es que se juzgue indiscriminadamente a otros. Por eso se crea polémica (que creo que es la intención del artículo). El hecho de decir “tú lo haces mal, yo lo hago bien”, además de injusto, demuestra muy poca humildad por parte del autor. Y con humildad me refiero a que se siente superior a esos padres y madres de los que habla, ni más ni menos. Por supuesto que todos queremos que nuestros hijos coman saludablemente, pero incluso en qué es saludable y qué no, hay discrepancias. Ya lo dije en otro comentario: la cantidad de fruta que dice que come su hija me parece excesiva, y el comer fruta después de comida y cena me parece nocivo; pero es mi opinión. Incluso me parece poco respetuoso dar una opinión sin que nadie me la haya pedido, pero dado que el autor se ha despachado a gusto, ¿por qué no hacerlo yo? Saludos!

      • Enrique
        6 noviembre 2017 at 2:36 pm

        Como padre de una niña que come también mucha fruta me preocupa eso que dices de que la cantidad que come Mara es excesiva. ¿Tienes a mano algún tipo de documentación que indique a qué cantidad debe limitarse la ingesta de fruta?

        Según tenía entendido, las recomendaciones más actualizadas tratan de fomentar una dieta basada fundamentalmente en frutas y verduras, complementadas con una buena cantidad de legumbres y, en segundo plano, frutos secos, aceite de oliva, cereales integrales o algún lácteo no azucarado. Si la base la tienen que constituir frutas y verduras, me choca que haya que limitar su consumo… Estoy hablando de recomendaciones oficiales de agencias y ministerios de muchos países, no solo de Julio Basulto, pero me encantará leer opiniones científicas en contra, de verdad.

        Sobre el contenido de azúcar de la fruta, ¿qué hacemos entonces con aquello de que no es lo mismo el azúcar libre o el azúcar añadido que los azúcares naturalmente presentes en los alimentos consumidos junto con la fibra del alimento en cuestión? ¿Es una milonga de la industria hortofrutícola para acabar con la industria de los alimentos procesados? ¿Tienes alguna recomendación que pueda leer para asegurarme de no estar tomando demasiada azúcar en forma de fruta entera? Hasta donde yo he leído, las recomendaciones sobre la cantidad de azúcar que debe estar presente en la dieta hablan de azúcares libres. Por ejemplo, las de la OMS.

        También me interesaría saber qué base tiene la afirmación de que la fruta no debe comerse después de las comidas. ¿«Te parece nocivo» exactamente por qué? ¿Si cenamos una ensalada de fruta estamos al límite o tiene que consumirse estrictamente antes del plato principal?

        Creo que la entrada de Adrián defiende básicamente que la mayor parte de los niños que comen mucha fruta lo hacen en buena parte por las circunstancias favorables que a ese tipo de consumo se han creado en casa. ¿Que hay niños y casos para todos los gustos? Desde luego que sí. Pero cuantas más papeletas compren los padres para uno u otro sorteo, más probable será que les toque una u otra cosa. ¿Influye la suerte? Más que la suerte, yo diría que el carácter y el gusto del niño, pero desde luego no es el factor único y decisivo, sino que hay mucho trabajo anterior y posterior que puede ayudar.

        Solo hay un párrafo en el que se habla de algo que hacen muchos de los padres que se quejan del escaso apetito frutero de sus hijos. No creo que sea un ataque furibundo decir que si tu hijo come habitualmente productos artificialmente dulces, sabrosos y —a veces incluso— adictivos, es más difícil que después acepte el dulzor natural presente en la fruta o los sabores amargos menos palatables de las verduras. Es algo que vienen defendiendo el 95% de los dietistas-nutricionistas de este país que se preocupan por la creciente obesidad infantil, y un hecho perfectamente observable cualquier día en cualquier parque de cualquier ciudad.

      • Teresa
        7 noviembre 2017 at 9:07 am

        El hecho de que comer fruta después de comer me parece nocivo es una opinión basada en mi experiencia propia. Podría buscar datos científicos que apoyen lo que digo, pero mis comentarios no han ido en esa dirección porque yo no pretendo convencer a nadie de que opine o piense lo mismo que yo. Estoy de acuerdo con lo que dice el artículo: los niños adquieren los hábitos (buenos y malos) que ven en sus padres; creo que eso lo tenemos todos claro. El tema no es lo que dice el artículo, sino la manera en que lo hace que a mí, al menos, me parece irrespetuosa para un sector de padres y madres. Se puede decir lo mismo, pero sin arremeter contra nadie. Pero en este artículo, se crean dos bandos: los padres y madres que lo hacen bien (según el autor) y los que lo hacen mal (según el autor). Aunque todos tenemos claro que lo ideal es una dieta saludable como la que tú comentas, no hay por qué criticar. Por eso creo que este tipo de artículos se escriben para crear polémica: al final siempre va a haber padres y madres que se sientan bien porque ven que lo están haciendo bien porque sus hijos comen frutas, y otro sector que se sienta atacado porque le da galletas o chocolate a sus hijos (ya no porque no coman fruta…). Saludos!

      • Alvaro
        7 noviembre 2017 at 2:29 pm

        Siguiendo un poco el hilo de la cantidad de fruta, coincido con Enrique en que la verdura y la fruta deben ser la base de nuestra alimentación.
        Sin embargo para mi hay un par de puntos a tener en cuenta a la hora de decidir si existe tope o no:
        1) Hay que tener cuidado que la fruta no desplace por completo otros alimentos también necesarios (aunque lo sean en menor cantidad). Osea, por muy buena que sea la fruta no es aconsejable dejar de comer cereales, legumbres, verduras, etc…
        2) Todo en la vida es malo en exceso, y por poner un ejemplo claro puedes buscar la noticia de una mujer que murió tras beberse 7 litros de agua en un concurso, o casos más sonados como el de Steve Jobs. Por supuesto son ejemplos extremos, pero creo que válidos para ver que todo tiene un límite, lo difícil es ver donde está para movernos en un rango saludable. De hecho me da la sensación que todavía no tienen muy claro una respuesta precisa, pero creo que son muy interesantes los estudios que relacionan el alto consumo de fructosa con el higado graso no alcoholico y problemas relacionados (baja sensibilidad a la insulina, sindrome metabólico, …)
        Pero bueno, esto es hilar muy fino y me estoy metiendo en un terreno complejo. La moraleja detrás de esto es que es difícil saber a ciencia cierta qué es lo mejor para nuestros hijos (y nosotros) pero el hecho de molestarnos en buscar información e incluso participar en blogs ya es un paso hacia nuestro objetivo.
        Mi visión personal (al menos de momento) es que lo importante es tomar la fructosa en su envase original (pieza de fruta entera con su fibra, no como azucar añadido) e intentar tener una alimentación variada basada en materias primas.
        Respecto a la queja de Teresa “me parece poco respetuoso dar una opinión sin que nadie me la haya pedido,” yo diría que precisamente el propósito del blog es que el autor nos dé su opinión sobre la paternidad, y si entramos a leerlo es porque no interesa. De hecho, de la misma forma tampoco sería justo decir que nadie ha pedido la opinión a Teresa para quejarse, pues para ello está la opción de añadir comentarios.
        Creo que los que navegamos por este tipo de blogs buscamos mejorar nuestras habilidades como padres, y es muy probable que haya alguien que se haya sentido identificado al leer el blog y decida dar un paso para variar sus pautas a la hora de dar la merienda a sus hijos.
        De todas formas yo pienso que hay poder aprender de todo y de todos, y aunque yo no siento que el autor se haya extralimitado con la entrada, tal vez la queja de Teresa también le sirva al autor para plantearse como afrontar una tema tan polémico.
        Un saludo.

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