Cinco libros con la maternidad como protagonista para regalar(se)

Se me van acumulando en casa los libros leídos que tienen a la maternidad y la paternidad como protagonistas. Y se me van acumulando también los pendientes, los que forman una pirámide imposible en mi mesita de noche, antes de nuestra última mudanza mesa auxiliar del salón. También a ella se le ve imposible en su función.

Antes de cerrar el año hice un recuento en Instagram, donde subo una foto de cada libro que me leo, y me salieron 29 libros leídos durante 2018. Un éxito dadas las circunstancias. Muchos de ellos hablan de ser padres. Y en lo que va de año ya he devorado tres (los tenéis en este listado) que son maravillosas aproximaciones a lo que implica la maternidad. Poco a poco iré dando salida al resto y recomendado por aquí aquellos que intuyo que os van a gustar, con los que os vais a sentir interpelados y con cuyos protagonistas vais a empatizar. Para ir abriendo boca, aquí van estos cinco libros con la maternidad como protagonista que son cinco joyas para regalar…y regalarse. Continue reading “Cinco libros con la maternidad como protagonista para regalar(se)”

Pequeña gran revolución

Últimamente he escuchado en bucle la canción ‘Pequeña gran revolución’ de Izal. Soy capaz de hacer un videoclip mental con imágenes de Mara mientras tarareo su letra. Toda me remite a ella. 

Ser mayor es un aburrimiento

Ser mayor es un aburrimiento. Cuando somos mayores nos preocupamos tanto de buscar el truco que nos perdemos la magia. A 2019 le pido ser más veces más niño. Y menos aburrido. 

Trenes

Me fascina la pasión de Leo por los trenes, pero sobre todo me fascina su ausencia de prisa, su paciencia para esperar sin rechistar, sin mueca alguna de aburrimiento, los 10 minutos de vacío entre cada paso de tren. Por eso, sospecho, el tiempo da la sensación de ser tan largo cuando somos pequeños.

Unidades de tiempo

Los padres estamos tan cerca de nuestros hijos, pasamos tantas horas con ellos, que nos resulta sorprendente apreciar su crecimiento constante y silencioso sin necesidad de que la ropa (otra vez corta de mangas y de piernas) o las opiniones de terceros nos pongan en la pista.

¿Ya no voy a tener nunca más cuatro años?

¿Papás, ya nunca más voy a tener cuatro años?, le preguntó un amigo de Mara a sus padres. La respuesta a esa pregunta da vértigo. Ya lo escribía Patxo Unzueta en A mí el pelotón: “La imposibilidad de volver atrás, de rectificar lo ya vivido, constituye la tragedia más definitiva de la condición humana”.