Las infancias son para el verano: déjà vu, despedidas, nostalgia y amores veraniegos

Estuvimos seis días en Valencia este verano en dos viajes distintos. Mara lloró al despedirse de mis padres, de sus abuelos. La miré con dulzura por el retrovisor. Sofocada, las lágrimas derramándose incontrolables por su mejilla enrojecida. Fue un déjà vu. Yo también lloraba cada verano, a finales de agosto, cuando me despedía de mis abuelos tras pasar 15 días en su casa en Constantina. Me daba pena despedirme del verano, de esos 15 días compartidos bajo el mismo techo con primos y tíos, durmiendo de cualquier forma. Más de 20 personas en la misma casa. Y sobre todo me daba pena despedirme de ellos. Especialmente de mi abuelo, que es una de las personas que más he querido en mi vida. Siempre tuvo una salud frágil mi abuelo. Supongo que por eso siempre me daba miedo que la despedida fuese la última. Un día lo fue. Yo tendría 14 o 15 años. Mi madre no me dejó viajar a Sevilla para su entierro. O más bien me ocultó la muerte de mi abuelo cuando viajó de urgencia a casa de sus padres. Ese instinto protector de las madres, a veces tan excesivo, intentando alejar lo máximo posible a los hijos del lado más amargo de la vida. Como si la amargura no fuese también parte indispensable de la vida, un reverso necesario. Recuerdo que al volver me dijo que mi abuelo tenía una foto mía en la cartera, a la vista. Como si quisiese verme cada vez que la abría. No sé si será verdad o es una historia que se inventó mi madre para matizar el dolor de la pérdida. Entre casi 30 nietos mi abuelo había elegido mi foto. Tuvimos una relación muy especial mi abuelo y yo. Por eso hoy me desconcierta no recordar su voz. ¿Cuándo se olvida la voz de las personas a las que amas? Continue reading “Las infancias son para el verano: déjà vu, despedidas, nostalgia y amores veraniegos”

La playa

La playa es un Renault 11 entre el verde intenso de los arrozales, las ventanillas abiertas, el olor a salitre impregnando el aire, ‘As long as you love me’ de los Backstreet Boys sonando por el radiocassete del coche.

Aprender a relativizar

Próximamente nos iremos unos días de vacaciones. Uno de esos viajes que, como escribe Antonio J. Rodríguez en Vidas perfectas, “las clases medias se procuran para ordenar ideas, y también contemplar el drama del día a día desde una óptica un poco menos épica, más cabal”. Que falta nos hace.

La hora del baño

Es un momento chulo el que pasan juntos en la ducha: jugando, interactuando, riéndose de sus trastadas…y también discutiendo y tirándose de los pelos por un cazo que los dos quieren a la vez en cuanto me giro un poco y los pierdo de vista.

La fábrica de recuerdos

De un tiempo a esta parte, Mara me pregunta muchas veces por cosas del pasado que o bien no existieron, o bien ella no ha vivido en primera persona, o bien es imposible que recuerde.

No es lo que habíamos hablado

Recuerdo nuestras primeras vacaciones juntos, paseando por las playas de Cádiz, fantaseando con las rutinas que estableceríamos cuando viviésemos juntos. Incluso cuando tuviésemos hijos. A la hora de la verdad nada es como habíamos hablado, pero aún así, me quedaría.