#DaleLaVueltaALaUrticaria: la mamá jefa y la alergia al frío

nosotros

El día en que quedamos por primera vez, la mamá jefa y servidor nos sinceramos. Yo, comiendo un bocata de calamares cerca de la Plaza Mayor, y temiéndome lo peor, que soy muy dado a las escenas catastróficas, le conté que toda la parte central superior de mi dentadura era ficticia, un puente, ya que los dientes originales los había perdido con 18 años en un trastazo jugando un partido de fútbol. Entonces ese puente aún no me lo habían fijado de forma definitiva, así que preferí prevenirla, no fuese a ser que en un bocado, cortando con mi boca un calamar, fuese a salir volando. Tengo que contarte una cosa, le dije muy serio. A ella le cambió el color de la cara, temiéndose lo peor: que estuviese casado, que tuviese tres hijos, que fuese alérgico a los calamares, que no me gustase el queso (ah, que esto último es cierto). Yo qué sé. Luego la confesión no fue para tanto. Aún hoy nos reímos de mi repentino ataque de sinceridad. Y de su cara de pánico.

Ella, como para consolarme, me confesó que tenía alergia al frío. Urticaria a frigore, me dijo. Y yo no entendí nada, porque ni sabía que podían existir ese tipo de alergias ni, por entonces, intuía aún lo limitante que podía ser una urticaria crónica como ésta, lo mucho que afecta a la calidad de vida de las personas que la sufren. Con el tiempo lo comprobé. Ronchas en las piernas al mojárselas en una playa y habones provocados por la brisa marina después; más habones y escozor al salir diez minutos a pasear al perro con una temperatura aparentemente no muy baja (10º-12º). Comer helados o tomar bebidas frías muy puntualmente, y calentando en la boca largo rato lo que tomaba, con terror a sufrir un shock anafiláctico. Y tener que dejar de tomarlas por prevención. Sacar la sandía de la nevera varias horas antes de comerla. Aquel ronchón de dimensiones desproporcionadas en su muñeca el día en el que le hicieron la prueba de la alergia al frío.

Cuando le hicieron aquella prueba la mamá jefa ya llevaba muchos años padeciendo la alergia al frío. Al principio más atenuada. Por entonces, y ahora, más desbocada, provocando una reacción en su cuerpo casi sin necesidad de que el termómetro baje de los 20º. La prueba solo confirmó el autodiagnóstico que ella misma se había hecho, hasta de esperar un diagnóstico médico que tardó en llegar, quizás por el desconocimiento que aún hoy existe de esta enfermedad. Es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los pacientes de urticaria a frigore y de otras urticarias crónicas.

El otro, después de convivir seis años con la mamá jefa y su urticaria, diría que es esa necesidad de justificarse, ese sentirse rara, que provocan las reacciones de los interlocutores cuando, por ejemplo, en un restaurante pide agua del tiempo en pleno mes de agosto (ha dejado de pedir cervezas sin alcohol del tiempo por esta misma razón). O cuando pregunta si una tarta es fría. Recuerdo las reacciones de algunos conocidos cuando Diana ha tenido que justificarse por pedir ese agua del tiempo y ha dicho que tiene alergia al frío. Las risas. El poner en duda. ¿Eso es real? ¿Se puede tener alergia al frío? Entiendo esas reacciones. No las juzgo. Son espontáneas. Posiblemente yo reaccionaría igual. Pero me pongo en el lugar de la mamá jefa. Y no, tener alergia al frío no hace ni pizca de gracia. Todo lo contrario.

Por eso, por ese desconocimiento y esas reacciones, agradezco infinito que la Asociación de Afectados de Urticaria Crónica (AAUC), en colaboración con Novartis, haya puesto en marcha la campaña #DaleLaVueltaALaUrticaria para visibilizar, informar y concienciar a la sociedad sobre las urticarias crónicas y sobre cómo éstas afectan a la vida de las personas que las sufren. Como la mamá jefa.


*Este contenido ha sido realizado con la colaboración de la AAUC y Novartis.

 

8 respuestas

  1. Nueve meses y un día después
    Responder
    7 septiembre 2017 at 5:32 pm

    La verdad es que es una afección curiosa y el nombre suena como a coña, por desgracia para Diana. Qué rollo. Espero que este invierno no lo pase muy mal. Valiente tú en esa cita con un bocata de calamares. ¡Con lo que cuesta cortarlos! Jajaja

  2. Elib
    Responder
    7 septiembre 2017 at 10:14 pm

    Mi madre tiene alergia al sol…así que imagínate en verano cuando vamos a Extremadura de vacaciones ( vivimos en el país Vasco)

  3. Mipapaes
    Responder
    8 septiembre 2017 at 6:09 am

    Yo la oí y viví la primera vez hace muchos años cuando era monitor de campamentos con un niño y es bastante peligrosa. Como otras urticarias, alergias y enfermedades crónicas bastante invalidante y poco comprendida en sociedad. Paciencia Diana. No nos queda otra.
    Me ha encantado lo del arranque de sinceridad de la primera cita. 😉
    Abrazos

  4. La maternidad de Krika en Suiza
    Responder
    8 septiembre 2017 at 9:06 am

    Jo, pues no lo había oído nunca, menuda mierda! Entiendo que desde fuera puede sonar un poco raro por el desconocimiento pero que por dentro debe de ser frustrante todo lo que dices. Eso sí, ahora entiendo el estudio de mercado que hicisteis sobre la forma de pedir agua que no estuviera fría en España! jajaja. Un besito a Diana!

  5. La maternidad de Krika en Suiza
    Responder
    8 septiembre 2017 at 9:08 am

    Ah! y me confieso: mis cuatro dientes delanteros superiores también son de pega, me los rompí de pequeña jugando al elástico 😉

  6. Vanesa Pérez Padilla
    Responder
    9 septiembre 2017 at 5:36 am

    Son tantas las enfermedades que escuchamos de pasada y no somos conscientes de lo incapacitantes que pueden llegar a ser. ..Y es cierto que la urticaria puede sonar tan solo a “sarpullido”, ¿verdad? Por eso estas campañas son tan necesarias para desmontar mitos y estereotipos. Debe ser horrororosa esta alergia más teniendo en cuenta que no vivís en la costa tropical.Y sí, he de hacer referencia a tu ataque de sinceridad: os he imaginado a ambos tal cual sois de entrañables y me moría yo sola de la risa. Enormes. Un abrazo grande

  7. Sara - Fincolorado
    Responder
    14 septiembre 2017 at 11:40 am

    Ostrás! yo también soy alérgica al frío! no tengo tantos problemas como Diana, y en realidad lo pasé peor hace unos años, ahora me da menos por suerte. Y en mi caso no me limita nada, pero efectivamente cuando lo cuentas las reacciones son de chiste. Mucho ánimo!

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