Frases de manual (#14): “Yo no me quiero meter, pero…”

Hace ya un tiempo que tengo abandonada esta sección. Y no, no es por falta de frases de manual, que parecen inagotables. Tres meses después de la última, ya va siendo hora de tratar un nuevo clásico de la frases que acompañan a todo padre/madre durante los primeros años de crianza de sus pequeños. Hoy hablaré sobre una que en las últimas semanas la mamá jefa y un servidor hemos tenido que escuchar en más de una ocasión, como si todo el mundo se hubiese puesto de acuerdo para abordarnos con ella a la vez. Más que de una frase de manual, en este caso hablaríamos de una introducción de manual. Es decir, se trata de una expresión que introduce una reflexión posterior (generalmente plagada de lugares comunes, teorías de dudosa credibilidad y una base científica cuyo argumento principal es el clásico “porque lo digo yo y punto”).

No recuerdo el porqué de las primeras veces que la escuchamos, pero por proximidad en el calendario sí que recuerdo el motivo que provocó que la tuviésemos que aguantar por última vez. Estaba la mamá jefa intentando enseñar en el ordenador una web a una tercera persona. Entonces, Mara se empezó a enfadar porque ella quería aporrear el teclado y tocar la pantalla. Un minuto más tarde, el enfado se había transformado en una rabieta de aquí te espero. ¿Qué decidimos la mamá jefa y yo en ese momento? Dejar de lado el ordenador, que se estaba convirtiendo en el foco del conflicto. Ya habría tiempo de enseñarles la web en otro momento. El resultado inmediato: Mara dejó de llorar y, perdido el foco del ordenador, se empezó a entretener con otras cosas.

No le dimos más importancia al asunto, ya que buscar otros puntos de interés es algo que hacemos de forma habitual cuando Maramoto se emperra en hacer algo que nosotros no queremos que haga. Apenas le ponemos límites en ese sentido y los que hay son principalmente por motivos de seguridad (cosas que se puede romper y partirse en mil pedazos, artefactos que nos costaron una pasta y no queremos ver convertidos en chatarra… vamos, cinco o seis cosas en nuestra casa). Cual fue nuestra sorpresa cuando, al sentarnos y seguir con la conversación como si nada hubiese pasado, una cuarta persona que también estaba en casa nos soltó la frase de rigor:

“Yo no me quiero meter, pero…”

Una vez que escuchas esa introducción, lo que viene después sólo puede ser malo y sacarte de tus casillas. En este caso se trató de una divagación teórica que venía a decir que lo estábamos haciendo fatal si nosotros dejábamos de hacer cosas porque la niña llorase. ¿Pero qué demonios es eso? ¿Cómo se nos ocurre dejar el ordenador porque la niña llora? Nada de eso, “que se acostumbran”, y se convierten en “pequeños Napoleones”, y nos dominan, y nos manipulan… y bla, bla, bla. La mamá jefa argumentó que en ese sentido hay teorías que defienden todo lo contrario y que, en todo caso, nosotros preferimos no escuchar a nuestra hija llorar si lo que tenemos que hacer lo podemos realizar un poco más tarde sin provocar una rabieta. Pero ya no había nada que discutir, era así porque lo decía ella (que ni siquiera tiene hijos). Y punto.

Hablándolo después con la mamá jefa, llegamos a la conclusión de que la próxima vez, cuando alguien nos diga “yo no me quiero meter, pero…”, le vamos a contestar inmediatamente, antes de darle tiempo siquiera a explicarse, con un “¡Pues no te metas!”. O en su defecto siempre podemos hacer un Rey Juan Carlos I…

 

 

25 respuestas

  1. 14 mayo 2015 at 8:45 am

    Cuando alguien dice “yo no me quiero meter pero…” o “te voy a ser sincero” ya puedes echarte a temblar porque lo que vana a decir no te va a gustar ni un pelo, no les vas a hacer caso y te vas a cabrear con esa persona. Dos frases que nunca aportan nada bueno

  2. 14 mayo 2015 at 10:16 am

    Esa frase del rey siempre tan socorrida… La gente no ayuda, ¡ay!

  3. 14 mayo 2015 at 10:17 am

    Yo no me quiero meter, pero me meto, yo no quiero opinar, pero opino y yo no te quiero decir nada, pero lo digo. Oye, o nos falta autocontrol o nos sobran opiniones para dar y regalar. Si no quieres hablar ¿quién te manda? Cada vez odio más recibir consejos y lecciones ajenas. Ya opto por callarme y olvidarme del tema en cuanto pierdo a la persona de vista pero ¡qué cansina es la gente! Y por otro lado, temo que yo actúe de una forma similar, sin darme cuenta de que lo hago, al compartir mis experiencias como madre.

    • Un papá en prácticas
      14 mayo 2015 at 4:19 pm

      Llega un momento en el que ya te consumen toda la paciencia! Seguro que tú no lo haces, por cierto. Te darías cuenta 😉

  4. 14 mayo 2015 at 11:07 am

    Lo mejor a eso es decir: Bueno, y yo no quería contestarte pero… ¡Zas! Y le sueltas la primera fresca que se te ocurra, jajaja. Besicos

  5. karen
    Responder
    14 mayo 2015 at 11:44 am

    Jajaja. A mi ya no me dan ningún consejo porque mi cara se transforma e inconcientemente me pongo en modo “ausente” y dejo de escuchar, o bueno capaz que me los dan pero ni me entero. Últimamente solo me miran con cara de lástima porque a Zoe cuando le empieza una rabieta no sirve ni ignorarla ni tratar de que cambie su foco de atención. Mi hija nació con el gen de Napoleón y no hay nada que hacer, solo esperar que se haga un poco más grande y que entienda las cosas… pasará???? :s

    • Un papá en prácticas
      14 mayo 2015 at 4:20 pm

      Yo soy muy de eso, de que me digan cosas, me entren por un oído y me salgan por otro 😀 Y lo de Zoe pasará. O eso quiero pensar yo también con Mara… 😛

  6. 14 mayo 2015 at 2:58 pm

    Ajjajajajajaj, lo de ! Pues no te metas! A es genial, me la apunto. Paciencia, y oídos sordos 😉

  7. Mamá metalera
    Responder
    14 mayo 2015 at 3:01 pm

    Buffff!!!! Esta es una de las frases que más me cabrea. Qué gente más cansina!!! En serio se creen que ayudan? Ya le comenté a la mamá jefa mi dilatada experiencia en mandar a la gente a la mierda y es precisamente por cosas como esta. He cogido fama de borde pero vivo mejor así.

  8. Raquel
    Responder
    14 mayo 2015 at 6:58 pm

    Yo tengo unas peloteras con mi hermana por esto que ni os imagináis! Ella es de método estivill, biberón y que los niños se espabilan solos (ahora que… Mi pobre sobrina con 7 años ha pasado por tres psicólogos) y yo que tengo menos experiencia y he decidido seguir otro camino, colecho (este tema saca ampollas en ella) teta, cariño y comprensión por la infancia, (no digo que lo mío sea perfecto pero vivo mi maternidad de la manera más natural y relajada) a ella le pone de los nervios, los “yo no me quiero meter”, lo de “buff ya te lo encontrarás” me tienen frita… Imaginad las sobremesas en familia… Gracias por el post!

    • Un papá en prácticas
      19 mayo 2015 at 3:28 pm

      Con lo de tu sobrina me lo has dicho todo. Ahí tienes los resultados de Estivill y el rechazo máximo al apego. Nos vamos a tener que ir a vuestras sobremesas para apoyarte en el debate 😀

  9. Carolina
    Responder
    14 mayo 2015 at 11:16 pm

    Pero tengo una pregunta: y si pasa al revés. Si eres tú quién ve por ejemplo a un amigo regañar a su hijo o dejarlo llorar por el ordenador y hacer oídos sordos a su llanto, ¿le dices algo? Es curiosidad. Es que le doy vueltas a lo de dar lecciones a los demás, creo que se hace por todas partes, también por el lado de los padres “respetuosos”. No sé. Todos hacemos lo que podemos, estamos en búsqueda, pero hay días que no tienes paciencia, no puedes… Y viene un padre teóricamente respetuoso a hablarte del amor universal y entonces te hundes porque tú no eres ese padre maravilloso TODOS los días. Me he desviado, perdón. Sólo quiero saber (si me quieres contestar) si no crees que todos damos lecciones. Gracias.

    • Un papá en prácticas
      19 mayo 2015 at 3:35 pm

      A mí no me verás nunca diciéndole a nadie lo que tiene que hacer, Carolina. Me puede gustar más o menos lo que veo, pero cada padre es libre de utilizar los métodos que considere más oportunos. Quizás por eso me da tanta rabia que me lo digan a mí. Espero haberte contestado a tu pregunta 😉 ¡Un abrazo!

  10. 15 mayo 2015 at 9:19 pm

    Jaja, pues me parece genial que respondáis así, ¡y punto! Efectivamente es la frase que precede a meterse del todo y decir alguna impertinencia…
    Lo mejor es escucharla y huir 😉

  11. mamaprimeriza
    Responder
    15 mayo 2015 at 10:17 pm

    Yo no me quiero meter pero me meto.. como odio ese comportamiento !!! Yo he llegado al punto de pasar, ponerme en modo homer simpson y hacer oidos sordos porque ya estaba harta de acabar el día mosqueandome por culpa de la gente que querian dar consejos. La que peor me lo hacia pasar era mi querida suegra hasta que un dia que en dos horas me puso de tal mala leche que cogi a mi niña y me fui a casa.
    Lo que a una persona le ha funcionado no quiere decir que funcione con todos los demas niños del mundo mundial y cada uno educa y cria a su hijo como mejor cree

    • Un papá en prácticas
      19 mayo 2015 at 3:36 pm

      Amén por esa última frase, María José. Voy a ensayar el método Homer Simpson, por cierto 😛

      • mamaprimeriza
        19 mayo 2015 at 9:44 pm

        Mola mogollon, mientras te van pegando la paliza de si tendrias que hacer esto o aquello, yo le hubiera puesto, yo pienso,… aparece un mono tocando los platillos en mi cabeza y asi paso de todo. El metodo Homer es lo mejor

  12. 18 mayo 2015 at 5:32 pm

    Oye, con vuestro permiso me apunto esas contestaciones.. Por que nosotros también estamos un poco hasta las narices.. Y ya muchas veces ni comienzan con esa frase.. directamente te dan su “opinión” y punto.. Increíble.. Gran post! besos.

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