Niños y azúcar: La importancia de una alimentación saludable

azucar niños

Hoy me he puesto el traje de Julio Basulto y vengo hablaros de la relación azúcar-niños. Evidentemente no lo voy a hacer como el nutricionista que no soy, que para eso ya está mi querido Julio, sino como el padre preocupado que tras caer en la droga azucarera y vivir durante años enganchado a ella ha visto la luz al final del tunel y, aunque con mono de vez en cuando (para qué nos vamos a engañar), ha abierto los ojos a los problemas que puede causar el exceso, especialmente entre los más pequeños de la casa. No me digáis que la entradilla no os ha sonado a “Hermano mayor”, ¿eh? 😀 De nosotros, que somos su primer y principal ejemplo, depende que nuestros hijos adquieran unos buenos hábitos alimenticios. Así que nos toca actuar como tales, como el ejemplo que debemos ser, e inculcar en casa el amor por un estilo de vida saludable.

Vaya por delante que en casa siempre hemos comido sano y muy especialmente desde que la mamá jefa se quedó embarazada. En gran medida, las cosas como son, gracias a ella, a la que cariñosamente he rebautizado como Julia Basulta. Pero sí que es verdad que tanto ella como la lectura habitual de artículos de nutrición que me pasa vía email me han hecho ver que, por ejemplo, tomaba mucha más azúcar de la recomendable. Bueno, eso y la manía que he cogido ahora de mirar las etiquetas para ver la composición de los productos. Ha sido entonces cuando me he dado cuenta de que el azúcar circula por nuestra vida en cantidades industriales, sin que muchas veces seamos conscientes de ello, y de que productos que me apasionaban, véase la Nutella, además de tener mucha azúcar, tiene entre sus ingredientes el aceite de palma. Y ya sabéis, el aceite de palma es el mal. Nutricionalmente y socialmente. Ay, qué duro ha sido aterrizar en el mundo real…

Desde antes de nacer Mara éramos muy conscientes de que en casa queríamos inculcar a nuestra pequeña saltamontes unos valores nutricionales que pasan por alejarla lo máximo posible de todos los productos industriales y precocinados. Y cuesta, porque ya sabéis que las abuelas siempre conquistan a los nietos con las galletas y los dulces, lo que supone un esfuerzo pedagógico adicional. No quiero decir con esto que Mara no tome nada de azúcar a parte de la naturalmente presente en los alimentos, pero sí que es cierto que limitamos mucho el consumo de galletas y bizcochos a momentos esporádicos. De hecho, cuando los comemos, preferimos que sean caseros.

Pequeña pinche de cocina. #cooking #instababies

Una foto publicada por Un Papá en Prácticas (@acordellatm) el

Nuestro carro de la compra, para que os hagáis una idea, siempre va lleno de fruta, verdura, legumbres o frutos secos y en él nunca tienen cabida los zumos, los refrescos, los batidos, los snacks o la bollería industrial. Imagino que por eso nos sorprende tanto cuando vemos los carros de los lineales del supermercado repletos de productos procesados, refrescos y bollería industrial. . Nos sorprende y no nos sorprende, porque si lo pensáis bien la información al respecto sigue siendo escasa, lo que demuestra el poder de la industria, y muchas veces sigue prevaleciendo el típico argumento de “bueno, pues si eso le gusta, por lo menos come algo”. Y no, ese argumento deberíamos desterrarlo de nuestro imaginario. Cuando se habla de alimentación, no todo vale.

Mi pequeño estudio de campo

Andábamos el pasado sábado haciendo la compra en un supermercado del barrio cuando, en mi locura por las etiquetas, me ‘entró la neura’ de mirar las de aquellos productos que suelen dar los padres a los más peques de la casa. Antes de nada, y para tener algunas cifras como referencia, os diré que reciéntemente la OMS recomendaba no tomar más de 50 gramos de azúcar al día en el caso de los adultos y para una dieta de unas 2000 calorías (según la OMS actualmente consumimos de media más de 100 gramos). Para los niños, la Organización Mundial de la Salud ponía el límite en 37 gramos para una dieta de 1750 calorías, que dudo que alcancen ni por asomo peques de la edad de Mara. Aún así, para mi estudio de campo amateur me servirá con esa cifra de 37 gramos.

¿Sabéis cuántos gramos de azúcar tiene un biofrutas de la marca Hacendado de 200ml? ¡Casi 19 gramos! Uno de Pascual, por cierto, sigue teniendo mucha pero baja hasta los 9,6gr. ¿Cuántos gramos diríais que tiene un zumo de melocotón y uva de Hacendado de 200ml? ¡Más de 20 gramos! ¿Y os habéis parado a pensar en los yogures que comen nuestros hijos? Uno de fresa de Danone tiene 15,6 gramos, un petit suisse de Danone, en toda su pequeñez, tiene 6,7, unas natillas de chocolate se van a los 21,6 gramos… Casi nada. ¿Y mi primer Danone, ese producto que se inventaron para sacar más cuartos a los padres? ¡Más de 11 gramos! ¡Y se lo damos a nuestros bebés!

Y al margen de las bebidas y los yogures está la bollería industrial. No hace falta que nos metamos en donuts y sucedáneos, porque ahí tenéis los cereales y las galletas, dos clásicos en el día a día de los peques. Un tazón de 30gramos de Choco Krispis o de Smacks de Kellogs tiene más de 10 gramos de azúcar. ¡Más de un 33% del producto! Y las galletas… ¡Ay, las galletas! Cada Tosta Rica tiene 1,4 gramos de azúcar (pesan 5,9). Cada Dinosaurus tiene 2,2 gramos de azúcar para un peso total de 10. ¡Más del 20% del producto y encima con el sello de la Asociación Española de Pediatría! ¡Claro que sí, confundamos un poco más a los padres! No me extraña que Julio Basulto haya iniciado la cruzada que ha iniciado para que desde la AEP retiren ese logo del producto. No me extraña.

Y ahora, con las cifras sobre la mesa, hagamos una pequeña suma de primaria. Si un niño toma, por ejemplo, un zumo de melocotón, un Mi primer Danone y tres galletas de Dinosaurus al día, ¿cuánto azúcar está ingiriendo? ¡Casi 40 gramos! Por encima del límite marcado por la OMS. Y pensad que luego ese niño también consumirá el azúcar naturalmente presente en las frutas y de muchos otros productos (Cola cao, refrescos, helados, chucherías…) que también la tienen en cantidades industriales. Tremendo, ¿no?

¿Qué consecuencias tiene el excesivo consumo de azúcar?

Vamos a recorrer de nuevo al maestro Julio Basulto,   en un artículo publicado por la revista Eroski Consumer en noviembre de 2013, para analizar las consecuencias de consumir azúcar en exceso:

Dentales: caries, erosión de esmaltes, periodontopatías… Como apunta el nutricionista en su artículo, “tales trastornos, de hecho, suponen un coste para los servicios de atención sanitaria superior al del tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la osteoporosis, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)”

Obesidad: Según los resultados de diversos estudios citados por Julio Basulto, “la ingesta de azúcares es un determinante del peso corporal” y “promueve la ganancia de peso en niños y adultos”. Y también la aparición de otras enfermedades asociadas (veáse el tercer punto).

Desarrollo de enfermedades crónicas: Desde diabetes tipo 2 hasta diversos tipos de cáncer pasando por dolencias cardiovasculares. Tal y como cita Julio Basulto en su artículo, “según el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer, las bebidas azucaradas se asocian con 180.000 defunciones por enfermedades crónicas en adultos cada año, 6.000 de las cuales son por cáncer”.

Y los padres, ¿nos vamos a quedar quietos ante estos datos?

En casa tenemos claro que no y es por ello que desde que empezó con la alimentación complementaria, Maramoto apenas ha probado productos procesados. Simplemente no teniéndolos en casa nos aseguramos que nuestra pequeña saltamontes no los va a pedir. A cambio, Mara devora toda la fruta que se pone en su camino (plátanos, manzanas, ciruelas, melocotones, paraguayos, sandía, fresas, melón…), es una yonki de los frutos secos (especialmente de las almendras –almenas que dice ella- y de las nueces), las legumbres (judías y lentejas) son uno de sus platos favoritos y, en definitiva, unos días más y otros menos, depende del apetito que tenga, come de forma saludable.

Hace relativamente poco leía un artículo en El País que hablaba de la extinción de la dieta mediterránea ante el auge de la comida preparada, el declive de los productos frescos y la expansión del sedentarismo. La dieta mediterránea equivalía a comer sano (aceite de oliva, alimentos de origen vegetal en abundancia -frutas, verduras, legumbres, frutos secos-, el pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y sus productos integrales), alimentos poco procesados y de temporada…), pero también llevaba asociada un estilo de vida activo. Quizás ha llegado el momento de recuperar esa dieta que era uno de nuestras señas de identidad, ¿no os parece?

66 respuestas

  1. 3 septiembre 2015 at 8:20 am

    Cada vez que leo algo sobre la cantidad de azúcar en los alimentos se me muere el alma. Yo tomo mucho azúcar (no tanto como la mayoría): desayuno colacao, tomo yogures, chocolate y de vez en cuando alguna galleta. Bollería y demás prácticamente nunca.
    Desde que M se entera de lo que comemos, procuramos hacerlo cuando él no esté para que no nos pida. Sé que por coherencia debería cambiar yo y abandonar el azúcar de mi vida pero…es como el que fuma: todavía no siento la presión de dejarlo (estoy en mi peso, mis análisis son estupendo, no bebo, no fumo, algún vicio tendré).
    El caso es que yo muchas veces me he planteado dejar de ir al supermercado a comprar. Total, lo básico (fruta, carne, legumbres y verduras) las puedo comprar en las tiendas del barrio y así evitamos la tentación. De hecho me he dado cuenta que al súper solo vamos a por lácteos, pescado y lo demás son todo azúcares añadidos (mermelada, yogures, chocolate, etc.)

    • Un papá en prácticas
      3 septiembre 2015 at 10:49 am

      Yo de vez en cuando recaigo, para qué te voy a engañar, Cristina. El azúcar no deja de ser una droga. Y ya sabes, entrar es fácil, pero salir… 😛

  2. Óscar
    Responder
    3 septiembre 2015 at 8:31 am

    Hola:

    Perdonad que me salga un poco del tema, pero:
    ¿no es peligroso dar frutos secos a una niña tan pequeña?
    ¿se los dais molidos o algo así?
    Creía que se recomendaba no darlos antes de los 3-4 años por riesgo de asfixia.

    • Un papá en prácticas
      3 septiembre 2015 at 10:52 am

      Hola, Óscar! Hasta donde yo sé, no recomiendan darlos hasta los dos años porque algunos niños no coordinan bien los movimientos de masticación. Pero en general depende de cada niño. Mara come sólidos desde los seis meses y lo de masticar lo tiene dominado, cosa que nos deja tranquilos. Supongo que si le hubiésemos dado papillas para empezar la cosa sería más complicada. Como te digo, depende de la confianza que te dé cada niño. Al principio le dábamos las almendras laminadas. Pero ahora ya las quiere enteras. Igual que las nueces 😉

  3. maria
    Responder
    3 septiembre 2015 at 9:47 am

    Iba a preguntarte lo mismo de los frutos secos, yo no me atrevo a darselos aun a Mina. Pues Mina esta en la fase de no comer, de comerse ella solitahasta el plato si la dwjo paso de repente a decir no a todo, eso si, aqui ni zumos ni chuches ni bolleria ni nada de eso, au que algun petit suisse si que le doy tampoco vamos a ser tan radicales , muy buen post como siempre, um abrazo

    • Un papá en prácticas
      3 septiembre 2015 at 10:56 am

      Lo de los frutos secos depende de cada peque. No recomiendan darlos hasta los dos años porque se supone que los peques no dominan todos los movimientos de la masticación. Yo intuyo que esa recomendación está pensada para niños que toman papillas y más tarde pasan a los sólidos. Mara lleva desde los seis meses masticando, así que nos ofrece mucha tranquilidad. Aunque eso debe verlo cada padre porque cada niño es un mundo. Al principio le dábamos frutos secos laminados. Ahora ya los pide enteros. Y de momento sin ningún tipo de problema 😉 ¡Un abrazo, María!

  4. noemi
    Responder
    3 septiembre 2015 at 10:38 am

    Nosotros también estamos muy mentalizados con el tema azúcares. Aunque reconozco que Dídac almuerza cada día un par o tres de galletas.

    En nuestro caso todo se complica porque Dídac es alérgico a la proteina de la leche de vaca…y os sorprendería todo lo que lleva leche, básicamente…todo lleva leche!.

    Así que en nuestro caso por que creemos que es lo correcto, pero también por “obligación” la alimentación de Dídac es sanísima, también es un apasionado de las frutas…arroces(como no…jeje), lentejas,pescado etc

    Saluditos!

  5. 3 septiembre 2015 at 10:42 am

    Me viene muy bien este post para recordarme los excesos que cometemos día a día, y que nuestros hijos cometen también. Intento no comprar bollería industrial, pero al final es inevitable darle galletas en el desayuno o la merienda. Lo de los zumos preparados es increíble, sí.
    Me ha interesado lo de los frutos secos, yo aún no se los doy. ¿Cómo lo hacéis?

    • Un papá en prácticas
      3 septiembre 2015 at 11:05 am

      Veon que lo de los frutos secos ha causado furor 😀 Se los empezamos a dar laminados, pero desde hace cosa de un mes Mara empezó a pedir las almendras y las nueces enteras. Recomiendan no dárselos hasta los dos años, por el riesgo de atragantamiento, pero Mara nos da mucha confianza porque domina mucho los movimientos de la boca y gestiona muy bien los alimentos que se mete. Yo imagino que depende de cada niño y de la seguridad que te ofrezca 🙂
      Lo de los zumos es bestial. Hasta ahora nunca me había fijado en las etiquetas. Me he metido azúcar en vena durante esta vida a toneladas! 😀

  6. 3 septiembre 2015 at 11:27 am

    Nosotros la verdad es que no miramos mucho estas cosas. En casa comemos bastante sano, cocinamos nosotros y a Mopito le gusta casi todo (legumbres, pescado, fruta, carne, lácteos, arroz, pasta e incluso verdura, aunque es lo que más le cuesta). Por cierto que lo tengo aquí al lado chupando un limón, que le encanta (flipo).
    No compramos muchos productos industriales: a mí me gusta hacer bizcochos así que casi siempre los hago yo, aunque alguna vez compramos magdalenas artesanas en una panadería cercana. Sí tenemos cereales (corn flakes normales) y galletas María y Mopito come una o dos casi todos los días, pero la verdad no me causa ninguna angustia. Frutos secos tal cual no le hemos dado aún, probaré a ver qué tal. Yogures siempre sin azucarar para controlar nosotros el azúcar. Pero vamos que también consumimos con frecuencia cosas menos recomendables (mantequilla, mermelada, pan de molde, café, cerveza) pero no me torturo por ello. Refrescos y zumos eso sí no entran en casa.
    Lo que he flipado es cómo ha mejorado Mara ¿no? Come muchísimas más cosas que antes!!

    • Un papá en prácticas
      3 septiembre 2015 at 11:35 am

      Lo de las etiquetas es una consecuencia directa de la intolerancia que tuvo Mara. A partir de ahí empecé a mirar…y ahora esa es mi droga 😀 Como tú, en casa, creo que solo yo, también tomo otros productos menos recomendables como la mantequilla, el café, las cervezas… Pero bueno, todo con moderación y sin excesos no tiene porqué quitar el sueño.
      Si ha mejorado Mara, sí. Va a días, ya sabes, pero lo cierto es que ha dado un salto grande en ese sentido 🙂

  7. Mamá metalera
    Responder
    3 septiembre 2015 at 12:13 pm

    Yo antes de ser madre reconozco que comía fatal y el papá metalero igual pero desde que nació nuestra hija me empecé a preocupar por el tema y me sorprendió muchísimo ver la cantidad de porquería que nos venden como comida sana. Así que ahora lo hago casi todo casero, de hecho es mi hobbie. El papá metalero está encantado y la niña come bastante bien. Lo malo es que estoy mucho tiempo en la cocina pero me compensa con creces. Muy bueno el post compañero.

    • Un papá en prácticas
      3 septiembre 2015 at 12:53 pm

      Ya sabes, compañera, como dice Ikea en su nuevo anuncio: “Nada como el hogar para amueblarse la cabeza. Y en la cocina más” 😛 ¡Gracias!

    • 3 septiembre 2015 at 3:15 pm

      Métete a la niña en la cocina y pasar mucho rato ahí ya no será un engorro: mi Monstruo de 2’5 años ya se sabe de memoria los ingredientes de un pastel y los prepara con nuestra ayuda (porque no tiene ni idea de como funciona la balanza, claro), y hay vídeos de cuando tenía un año y medio para demostrar que ya sabía cocinar guisantes y partir judías (y echarlas a hervir, claro). Si tienes un poco de cuidado, a los peques les encanta la cocina, porque en el fondo les encanta estar con nosotras ^_~

      • Un papá en prácticas
        3 septiembre 2015 at 3:19 pm

        Y tanto que disfrutan. Eso sí, lían unas… La última vez, haciendo una masa de pizza, se llenó de harina hasta el edificio de enfrente 😛

  8. 3 septiembre 2015 at 12:34 pm

    Yo no te hablaré de mi alimentación porque… porque mejor no haremos sangre con el asunto. Pero sí trato de que mi bichilla tome las menos porquerías posibles. Tanto es así que hace unas semanas a mi marido casi le da un pasmo al descubrir que la golosina más dulce que teníamos en casa era una galleta maría. Pero luego ¡está el mundo exterior! Vamos a merendar a diario con mi madre y mi bichilla se zampa sus frutas y después… sólo diré que esta niña pronuncia mejor la palabra bizcocho que agua.
    ¡Ay! Respecto al aceite de palma. Ojo, porque por sí mismo, es un aceite vegetal normal, como el de oliva o girasol (aunque esté menos bueno y tenga menos beneficios). Cuando se convierte en el mal es cuando lo hidrogenan, lo que se suele hacer para dar sabor a toda la bollería industrial y comida precocinada. Pero si no es aceite hidrogenado de palma no hace pupita.

    • Un papá en prácticas
      3 septiembre 2015 at 12:56 pm

      Nosotros evitamos los bizcochos porque a Mara en cuanto ve uno se le nubla la vista y ya no ve nada más. Como con las patatas fritas.
      Lo malo del aceite de palma, a parte de que no tiene ningún beneficio nutricional y de que si lo hidrogenan es el mal en mayúsculas, es todo el coste social que conlleva. Que creo que casi es peor. Por desgracia es el más barato. Y ya sabes la industria…tiene que reducir costes…

  9. 3 septiembre 2015 at 3:06 pm

    ¡Es súper importante! El otro día dieron la cifra de la cantidad de gente que fallecía por consumo de bebidas gaseosas azucaradas y ¡daba miedo! Hay que comer lo más sano posible pero un caprichín de vez en cuando… 🙂

  10. 3 septiembre 2015 at 3:08 pm

    Que gran post. Completamente de acuerdo! Nosotros también preferimos comida mas saludable. Aunque reconozco que empezamos cuando yo me quedé embarazada.. Me parece exagerado la cantidad de azúcar que le echan a la comida… El otro día comimos en casa de mis suegros y solo tenían yogurt azucarado. Bueno pues miro los componentes y 14 gr de azúcar!!! 14!!! Y la gente se sorprende cuando le digo que mi hijo come yogurt natural y punto.. Yo me sorprendo de la cantidad de guarrearías que llegan a comer los pequeños.. Aunque un capricho de vez en cuando no pasa nada… que a mi peque le encantan los bizcochos y las patatas fritas.. jeje Un saludo!

    • Un papá en prácticas
      3 septiembre 2015 at 3:18 pm

      Lo de los yogures es tremendo. Más del 10% del producto. Pero lo peor los cereales. En algunos casos llega a ser azúcar el 40% del producto. A Mara también le encantan los bizcochos y las patatas fritas. No te imaginas. Como vea algo de eso, ya no come nada más 😛 ¡Un beso!

  11. 3 septiembre 2015 at 3:29 pm

    Hasta el pan lleva azúcar, yo lo he eliminado de mi dieta, pero hay que estar mirando la letra pequeña. A cangrejito intentamos controlarselo, pero toma más de lo q ue nos gustaría.

    • Un papá en prácticas
      3 septiembre 2015 at 3:33 pm

      Es que si no miras la letra pequeña, me he dado cuenta de que no sabemos ni lo que comemos! Al final es bastante difícil apartar a los peques del azúcar, pero al menos está en nuestras manos controlarlo un poco más. A ver si tenemos suerte 😀 ¡Un abrazo, compañero!

  12. Raquel
    Responder
    3 septiembre 2015 at 5:00 pm

    Desde que tuve un embarazo diabético y problemas con la tiroides me cuido muy mucho de mi alimentación y la de mi familia. Pero hace año y medio que vivo en Estados Unidos! Jarl! Y no os podéis imaginar la volteretas que hago en el walmart (tipo carrefour aquí) para comprar!! Aquí venden 15 latas de coca cola por 3 dólares! Los snakcs van en sacos, y no hablemos de los dulces! Al principio de vivir aquí no encontraba nada sano en el súper! Me iba cabreada! Ahora ya controlo un poco mas el tema y se donde me esconden las cosas…. Pero es una verdadera pesadilla. Y aun que en este estado donde vivimos la fruta y la verdura son buenas, voy a una señora que tiene su huerto y es fantástico! Pero alucino con las dietas de los niños! Mi suegra, americana ella, alucina con el hecho de que yo cocino cada día para Bruna… (Mis cuñadas dan el típico bocadillo con mantequilla de cacahuete para comer a sus hijos y snakcs) así que cuando nos juntamos tengo que ir en plan ninja filtrando toda clase de productos superfluos y haciéndolos desaparecer de su vista… Ains! Súper fan de Julio Basulto! Sus artículos me dan la vida para seguir una dieta saludable en USA! Un abrazo papa en practicas ya experto y a Julia Basulta (no he podido parar de reírme!)

    • Un papá en prácticas
      4 septiembre 2015 at 9:48 am

      Osea, que lo de la comida basura en EEUU es verdad, ¿no? A veces me daba la sensación de que todo era un mito! ¡Otro abrazo para vosotros! ¡Y ánimo, que ya verás como cambias las costumbres nutricionales del país! Va a tener que ir una española para eso 😛

      • Raquel USA
        5 septiembre 2015 at 5:14 am

        No es ningún mito… Comen fatal, lo que si te digo es que hay restaurantes deliciosos y muy especializados pero claro, son caros y no están al alcance de todo el mundo. También hay gente que cocina mas de lo que uno se imaginaria, y tienen sus propias recetas y tal… Y aquí, en Boise, Idaho, tenemos la suerte de que hay una colonia vasca impresionante y puedes pasearte por el barrio vasco y comerte un pepito de lomo con pimientos… Hay una pequeña tienda de productos españoles y voy hacer un taller de tortilla de patatas el mes que viene. A ver que tal!! La paella para mas adelante aunque ya me lo han pedido! Aportando mi pequeño granito de arena… Hasta el próximo post!! Abrazos!!

      • Surovy
        6 septiembre 2015 at 10:43 pm

        Aquí otra afincada en USA desde 2013 🙂 en San Diego exactamente, y como dices, aqui también hay bastante fruta y verdura de buena calidad.

        Pero, predomina la comida mexicana “americanizada”, y cientos de cadenas de hamburgueserías, cada 10 metros hay una.
        Los niños, llevan al cole el tipico PB&J (peanut butter and jelly sandwich) SIEMPRE.
        A mi, me dicen que estoy a dieta permanente, según ellos claro, si no te controlas, en poco mas de un año tendría obesidad, yo muchas veces reconozco que he tenido que hacer “el feo” a alguien, y rechazar la comida que me ofrecen, porque es una locura.

        No tengo hijos, pero cuando los tenga, creo que voy a ser un poco talibán…

      • Un papá en prácticas
        7 septiembre 2015 at 11:46 am

        La verdad es que por lo que me contáis tiene que ser realmente difícil mantener una dieta equilibrada por allí. Y sabes lo peor? Que en España vamos por el mismo camino… 🙁

  13. cristina
    Responder
    3 septiembre 2015 at 8:24 pm

    Hola! Te leo a menudo y me gusta mucho tu blog! Estoy de acuerdo en lo que dices y me rio muchas veces con las ocurrencias de mara. Te queria preguntar algo al respecto de lo que has dicho. Comentas que a mara le encantan los frutos secos. Como los come? No hay riesgo de atragantamiento? Mi biel tiene 16 meses y hacemos blw desde los 6 pero los frutos secos los limito a cuando hago picada. Como sse los dais?
    Gracias y felicidades por esta familia tan bonita!

    • Un papá en prácticas
      4 septiembre 2015 at 11:02 am

      Hola, Cristina! A Biel y a ti ya os tengo fichados por tus comentarios 😉 En nuestro caso a Mara empezamos a darle frutos secos laminados, porque ella los demandaba mucho. Desde hace un mes aproximadamente ya se come las almendras (crudas y sin sal) y las nueces enteras ella solita. Creo que depende un poco de la soltura que le veas tu al masticar. Mara tiene mucho dominio y eso nos deja tranquilos. Quizás si hubiese sido una niña de papillas que no empieza con los solidos hasta el año y medio no le hubiésemos dado frutos secos. Pero a ella le encantan, los pide…y como los domina, pues se los damos 🙂 ¡Un besote!

      • cristina
        4 septiembre 2015 at 2:23 pm

        Y cuando empezo a comerlos tal cual? Me gustaria que biel los probara pronto, con lo sanos y bueno que son!

      • Un papá en prácticas
        5 septiembre 2015 at 8:33 am

        A los 21 meses, Cristina. Antes se los dábamos laminados o rallados. Pero ya te digo que cada niño es un mundo. Tú conoces a Biel mejor que nadie. Seguro que pillas el momento. Están tan buenos y son tan sanos… ¡Irresistibles!

  14. 4 septiembre 2015 at 12:13 pm

    Nosotros intentábamos “comer sano” desde hace mucho, pero a raíz de la diabetes gestacional y el comienzo ahora del BLW lo cuidamos muchísimo más. También estamos en esa fase de lectura enfermiza de etiquetas.

    En cualquier caso, creo que el problema es muy profundo. No hay ningún tipo de educación nutricional en nuestra sociedad, y el estilo de vida que nos estamos auto-imponiendo (porque al final cada uno dedica el tiempo a lo que considera más importante) dificulta prestarle atención a la alimentación.

    Es interesante ver lo que come la gente en la oficina, por ejemplo, y comparar el tiempo que le dedican a ver series (por decir algo) frente al que pasan en la cocina. Nosotros intentamos que toda la comida sea lo más casera posible, y al final es otra buena forma de pasar tiempo los 3 juntos hablando y jugando con la peque.

    Anda que no nos queda nada que cambiar… : P

    • Un papá en prácticas
      5 septiembre 2015 at 8:34 am

      Creo que en la oficina soy de los pocos que come bien a diario… No hay mejor ejemplo que ese que comentas para ver cómo ha proliferado en nuestro país la cultura de la comida rápida. Al final estar en la cocina también es pasar tiempo juntos y en familia. Y además por una buena causa 😀 ¡Un abrazo!

  15. 4 septiembre 2015 at 3:40 pm

    aix…yo tambien estoy en etapa de lectura de etiquetas enfermiza..y he intentado que en casa nos pasemos a lo más sano posible y me tratan un poco de rara jajaja
    pero es que aquí la cruzada es aun más imposible. Chile es un país con gustos por lo dulce muy fuertes, y un dia me encuentro con una agua saborizada (de limon) que publicita “sin azucar, solo estevia” y la pruebo y me sabe a azucar…miro los ingredientes: lleva sucralosa ademas de estevia! Y asi con todo. No he encontrado ni un producto infantil de los marcados sin azucar al que no le añadan sucralosa u otros derivados (si es con estevia…es estevia + algo) Y bueno…si quieres te cuento que el aceite de palma esta en TODOS los productos infantiles, absolutamente todos. Y que Chile es de los paises más consumidores de coca cola del mundo, tanto que en los cumpleaños infantiles no suele haber bebidas sin gas…y los niños de un año ya van con cocacola en el biberon…
    en fin, lo que te digo, yo sigo con la cruzada, pero tengo algunas dificultades añadidas en estas latitudes

    • Un papá en prácticas
      5 septiembre 2015 at 8:36 am

      Me acabas de dejar loco con lo de la cocacola en el biberón! Es tremendo! No desistas en esa cruzada! Algún día te recordarán como la mujer que cambio los hábitos nutricionales de los chilenos 😛

      • cristina
        5 septiembre 2015 at 10:48 am

        Hay un reportaje muy impactante sobre la obesidad en brasil y se comenta mucho allli que se toman cocacola en el biberon y niños pequeños superadictos a las patatas de bolsa… niños ya mas mayorcitos que les enseñan verduras y frutas yno saben ni que existian, ya menos nombrarlos… muy triste la verdad

      • 6 septiembre 2015 at 2:00 am

        jajajajja, seria divertido iniciar una cruzada…pero creedme que aquí de la coca cola no los sacas. Cristina, es que es así, los niños comen patatas fritas y beben coca cola desde los 9 meses…
        a mi que no me gustan las bebidas con gas desde que vine aquí aprendi a llevarme unja botella de agua porque ni eso había en los “eventos o juntas” pero lo que mas me sorprendió…es que en los cumpleaños infantiles tampoco!!!

  16. Mordisquitos
    Responder
    6 septiembre 2015 at 9:05 pm

    Buenas, yo tambien he empezado con la etapa de leer las etiquetas y madre mia… Que miedo…Nosotros intentamos comer sano. Ahora hacemos cesta de frutas y verduras cada semana y la verdad que me gusta mucho por que comemos mucho mejor pero mi hijo (3,5 años) es mi monstruo de las galletas y los zumos y lo quiero cambiar. Alguna recomenacion? Alguna receta de galletas caseras sanas y ricas?

    Saludos y hasta el proximo post!

  17. Cristina
    Responder
    7 septiembre 2015 at 12:17 am

    Me parece muy bien todo lo que dices, aunque hay algo que me preocupa, y mucho. Dices que tu hija es una yonki de los frutos secos. ¿Sabes que es la causa número uno en muertes por ahogamiento en niños menores de 4 años? ¿Sabías que en un medio húmedo como es la garganta los frutos secos quintuplican su tamaño? Piensa en ello. Mi hija tiene 9 meses, le daré azúcares de forma puntual y dieta saludable. Pero lo que tengo clarisimo es que no olerá un fruto seco hasta los 4 años.

    • Un papá en prácticas
      7 septiembre 2015 at 11:48 am

      Hola, Cristina. No se recomiendan comer frutos secos antes de los dos años, pero también te dicen que depende mucho de cada niño. Mara lleva desde los seis meses comiendo sólido y tiene un manejo de su boca que alucinarías si la vieras. De todas formas, al principio le dábamos los frutos secos laminados, por supuesto. Ahora ya come almendras y nueces enteras. Creo que depende todo mucho de cada niño y de la seguridad que te ofrezca. Gracias por tu comentario.

  18. Alberto
    Responder
    7 septiembre 2015 at 7:44 am

    Hola. Me ha gustado mucho el artículo. Gran trabajo!

    Además de felicitarte, sólo quería comentarte que la OMS ha actualizado recientemente sus recomendaciones sobre la ingesta de azucar reduciendo la recomendación de un 10% de las calorías a un 5%. Por lo tanto, las actuales recomendaciones para un adulto con una dieta de 2000 cals no serían ya 50 gr de azucar, sino 25 gr.

    • Un papá en prácticas
      7 septiembre 2015 at 11:49 am

      ¡Y eso que había cogido una noticia de 2015 como base! Apunto esas nuevas recomendaciones que nos dejan aún peor parados en mi estudio amateur de campo 🙂 ¡Gracias por el apunto, Alberto! Un abrazo grande

  19. Trini
    Responder
    7 septiembre 2015 at 8:43 am

    Estoy totalmente de acuerdo contigo (y con Julio Basulto, faltaría más), aunque espero que cuentes cómo das frutos secos a la peque.

    Yo tengo una hija con 16 meses y también estamos muy preocupados por inculcarle unos hábitos de vida saludables. Sin embargo no siempre es fácil. No todos los niños responden igual y hay que ser de una pasta distinta para que no te afecte el hecho de que tu hija se alimenta algunos días con un guisante o un biberón. Le ofrezco Fruta todos los días y la rechaza (por cierto no toma triturados), sólo toma un poco de sandía después de comer así que cuando acabe la temporada…

    Sé que cada niño come según su hambre y su crecimiento, que no se va a morir, que está sana,activa y feliz y que los percentiles hablan de niños SANOS. Pero hay veces que te preocupa que no llegue al percentil 5. Ojalá comiera un poquito de fruta, pero no sucede y en esos días que estás más bajo de ánimo,te tranquiliza verla comer aunque sea una galleta maría.

    • Un papá en prácticas
      7 septiembre 2015 at 11:52 am

      ¡Hola, Trini! ¿Te cuento un secreto ahora que no nos lee nadie? Mara hasta casi los 19-20 meses no comía nada. O al menos esa era nuestra impresión. Desde ese momento ha empezado a comer mucho más, aunque también depende de cada día, de como le pilles. Nosotros lo que hacemos es no obligarle nunca y tener siempre comida a mano para que coma cuando le apetezca, porque a veces es cierto que nos empeñamos en que se ajusten a nuestros horarios y no pensamos que ellos igual tienen otros diferentes. Paciencia, que todo llega. Y, sobre todo, haz lo que te diga tu instinto. Al final cada niño y cada madre/padre es un mundo.
      Los frutos secos se los dábamos laminados. Desde hace cosa de un mes ya come nueces y almendras enteras de forma ocasional, pero en la mayoría de ocasiones son laminados. ¡Un abrazo!

      • Cristina
        7 septiembre 2015 at 12:52 pm

        Biel tambien tiene 16 mesesy hay dias que come poquiiiisimo y otros q solo poquisimo, sin exagerar, jajaja si que nos gustaria que se lanzara mas pero ya llegara… si crecen bien y se les ve sanos y con energia nocreo que nos debamos preocupar. No forzar nunca y dar muchas oportunidades, como bien dices

      • Trini
        7 septiembre 2015 at 3:50 pm

        Gracias por tu comentario. La verdad es que a veces me pregunto cómo se mantienen algunos niños!

        Jajaja y luego hay que enfrentarse a los abuelos!!!

        Saludos

  20. Carla
    Responder
    9 septiembre 2015 at 4:51 pm

    Hola! me gustó muchsísimo tu artículo, soy nutricionista y mamá y no puedo estar más de acuerdo con las recomendaciones de Julio.
    Te dejo el enlace de la OMS sobre las recomendaciones del azúcar.
    http://who.int/nutrition/publications/guidelines/sugar_intake_information_note_es.pdf?ua=1
    Saludos!!

    • Un papá en prácticas
      9 septiembre 2015 at 4:53 pm

      ¡Muchas gracias por tus palabras y por el documento, Carla! La verdad es que Julio me ha metido en vereda con sus textos 😉 ¡Saludos!

  21. 10 septiembre 2015 at 2:17 pm

    Ufff yo intento que mis hijos no coman guarrerías, de hecho lo consigo, comen muy sano. Pero yo… Yo soy adicta al dulce y me cuesta muchísimo moderarme! Sobre todo en momentos “de madre”, si por ejemplo llevo toda la tarde entre lloros y alaridos, el cuerpo me pide chocolate. 🙁

  22. Jessica
    Responder
    11 septiembre 2015 at 12:04 pm

    Muy bueno el artículo y haces ver con palabras sencillas la importancia que tiene el exceso de azucar en nuestra dieta. Mi proyecto de fin de grado es sobre adicción al azúcar por si quieres saber más!
    saludos.

    • Un papá en prácticas
      14 septiembre 2015 at 4:55 pm

      ¡Muchas gracias por tus palabras, Jessica. Y te deseo toda la suerte del mundo con ese proyecto de fin e grado! ¡Un abrazo!

  23. 12 septiembre 2015 at 5:19 am

    Muy completa la entrada. He aprendido varias cosas… Y el ejemplo del cálculo de azúcar consumida por un niño es muy explicativo

  24. 14 septiembre 2015 at 5:13 pm

    Excelente trabajo. Me voy a permitir compartir con vosotros una entrada de mi blog donde podréis encontrar cuanta es la cantidad máxima recomendable de azúcar dependiendo de la edad. Gracias.

  25. 17 septiembre 2015 at 10:48 am

    En Villaboom también somos mucho de fruta y verdura y por suerte le encanta! Pasa de zumos, batidos, galletas o bollos, en cambio le flipan las ciruelas y los orejones, son sus chuches!

  26. miren - http://delunaresylunas.blogspot.com.es/
    Responder
    6 junio 2017 at 11:04 am

    ¡hola! yo a mi hija no le doy zumos industriales ni chuches, pero galletas reconozco que sí y le encantan. no las toma a diario, más bien los fines de semana cuando pasamos más tiempo fuera de casa y le entra hambre entre horas… además de intentar sustituirlas por fruta (que no lo consigo mucho, por queso y salchichón sí 🙂 ), ¿sería mejor opción que las que comiera las hiciera yo? porque azúcar llevarían también, pero entiendo que no sería de los “malos”.. ¿o sí? gracias y bss!

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