Terrores nocturnos: a propósito de una conversación con Rosa Jové

Hace ahora justo dos años (¡Como vuela el tiempo, señor!) escribía en este blog un post sobre los terrores nocturnos tras una serie de noches continuadas en las que Maramoto se despertaba pegando gritos, pataleando y aparentemente despierta para un minuto después, con nosotros ya con el corazón desbocado, volver a dormirse como si nada hubiese pasado. Desde entonces ha seguido teniendo terrores nocturnos de forma ocasional. Los últimos en modo rabietas nocturnas con las que la pequeña saltamontes parecía querer solucionar temas que le habían quedado pendientes durante el día. Así, si un sábado nos había pedido ponerle la tele y el deseo no le había sido concedido, por la noche se “despertaba” gritando, llorando y pataleando porque quería ver la tele. Como no había forma de calmarla, me la he llegado a llevar al salón para que viese que la tele estaba “durmiendo” y que no se podía encender. Acto seguido ha continuado con su sueño profundo, mientras nosotros, por nuestra parte, nos desvelábamos profundamente. Paradojas de la vida.

La semana pasada, en mitad de las vacaciones navideñas, tuve la oportunidad de charlar durante media hora con Rosa Jové, autora del best seller ‘Dormir sin lágrimas’, para hacerle una extensa entrevista que podréis leer en el próximo número de Madresfera Magazine, que verá la luz a finales de este mes. Cuando le pregunté sobre los principales problemas del sueño durante la infancia, Rosa me habló de los despertares nocturnos fisiológicos (totalmente normales aunque a los padres nos cueste tanto aceptarlos), de los problemas respiratorios importantes (como las apneas del sueño o las vegetaciones) y, por último, de los terrores nocturnos, que como bien me explicó “no hay que confundir con pesadillas”.

Un terror nocturno, según me lo definió posteriormente la psicopediatra, es lo mismo que el sonambulismo. Es decir, “es un niño que está profundamente dormido y durante ese sueño a su cuerpo le da por alterarse”. Si el niño anda por la casa se llama sonámbulo. “Si el niño grita como un poseso, empieza a patalear y a apartar todo lo que se le acerca, no admite el contacto, te mira pero no te mira, eso se llama terror, pero es la misma alteración, que se puede empezar a dar a partir de los siete meses”, añadió.

Cómo actuar y prevenir los terrores nocturnos

Aprovechando que era un tema que me tocaba de lleno y que en su descripción de terror nocturno vi reflejada a Mara, le pregunté a Rosa Jové cómo actuar ante esta situación, ya que si lo habéis vivido sabréis que asusta mucho que tu hijo se despierte chillando y pataleando a las dos de la madrugada, cuando tú estás en un sueño profundo y no eres capaz de asimilar muy bien lo que está pasando. Y asusta aún mucho más el ver que no le puedes calmar, que aunque tiene los ojos abiertos y parece escucharte no te presta la más mínima atención: “El niño ni se va a morir ni se entera de nada, pero los que nos asustamos somos los que estamos a su alrededor. Lo primero que hay que hacer es vigilar que el niño no se haga daño con nada y después no llevarles nunca la contraria y seguirles un poco entre comillas el juego con frases tipo “sí, sí, cariño” o “tranquilo que mamá y papá están aquí” hasta que se les pase”.

Yo reconozco que alguna vez hasta he perdido los nervios, porque en ese mal despertar soy incapaz de comprender que Mara está profundamente dormida, aunque no lo parezca. Y también, a la mañana siguiente, he hecho otra de las cosas que Jové recomienda no realizar: preguntarle a nuestra pequeña que qué le había pasado por la noche: “Si le preguntas a tu hija qué le ha pasado por la noche pensará: glups, qué demonios hago ya por la noche. Y en ese caso podemos acongojarla y que luego coja miedo a dormir”. Evidentemente, cuando le he preguntado a Mara, me miraba con cara de “qué me estás contando, papá”. No se acordaba de nada.

Los terrores nocturnos son “alteraciones benignas del sueño que suceden entre una y cuatro horas después de acostarse y que por regla general desaparecen antes de los cinco años a no ser que sea algo genético”, en cuyo caso el pequeño tiene unas probabilidades muy pequeñas de mantener estos transtornos durante la adultez. Como comentaba en el párrafo anterior, en el momento en el que sucede no se puede hacer mucho más que mantener la calma y esperar a que pase. Sin embargo, Rosa Jové me dijo que sí que se podían, en cierta forma, prevenir.  Según la psicóloga que, por cierto, es más maja que las pesetas, los terrores “suelen estar muy asociados al cansancio físico, a los niños que se van a dormir muy cansados porque hacen mucho ejercicio, porque han eliminado una siesta…”.  Y pensando me he dado cuenta de que es tal cual, porque justo en esos días en que Mara no duerme la siesta (cosa que ya es lo normal) y encima está hiperactiva jugando con algún amigo y pasándoselo en grande; esos días en que todo el mundo te dice aquello de “hoy va a dormir como una bendita”; es cuando nuestra pequeña saltamontes pasa sus peores noches y tiene más terrores nocturnos.

Nada como entender su funcionamiento para intentar prevenirlos siempre que sea posible. Y también para afrontarlos con toda la calma del mundo, que es lo que Rosa Jové recomienda a todos los padres en lo referente al sueño de sus hijos: tranquilidad. En esto de la crianza no hay mejor receta.

5 respuestas

  1. Adonita
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    11 enero 2017 at 12:39 pm

    mi niña también ha pasado por estos terrores, mas o menos cuando cumplio los dos años y ahora han desaparecido (eso espero), era horrible verla gritar y llorar, mirarte y como sino te reconociera, costaba mucho calmarla y nos dejaba en vilo toda la noche….lo único que podíamos hacer era estar a su ladito y abrazarla si se dejaba.

  2. Vidas_pixeladas Carla
    Responder
    12 enero 2017 at 6:09 pm

    Aquí los estamos sufriendo pero esta claro que cada niño es un mundo, por que me dijeron lo mismo de los días estresantes, cansados con mucha actividad y ha resultado que los ha tenido en días muy tranquilos y en días activos no. Es muy agobiante para los padres

  3. Nazareth
    Responder
    19 enero 2017 at 9:08 pm

    Rafa tuvo terrores nocturnos hasta los dos años más o menos y la verdad es que él puede no enterarse, pero a nosotros nos ponía cardiacos… Además de que nada sirve para calmarlo, y tenerlo 20 minutos llorando, gritando y pataleando es algo que se debe sufrir para comprenderlo. Eso, como con otro montón de cosas, desapareció conforme se fue haciendo mayor.

    Nosotros también notamos que cuando iba muy cansado, o había tenido un dí aocn muchas emociones, le daban por la noche. Paciencia, cariño, y a esperar que pase pronto.

    Un saludo

    https://nadiemelodijoblog.wordpress.com/

  4. Patricia
    Responder
    18 febrero 2017 at 7:09 am

    Ufffff son las 7 de la mañana y llevo despierta desde las 5 mirando y mirando y encontré esto… nuestro pequeño tiene 13 meses y desde los 11 los tiene lo malo que n es uno en la noche tiene varios el primero como a las 3 y 30 y tiene varios espaciados entre 15 o 30 minutos y luego a las 5 5 y 30 se suele volver a quedar tranquilo. Estamos cansados agobiados y no sabemos q hacer no son todas las noches pero de 7 tendrá 4 o 5 noches q si y es agotador porque te vas a dormir pensando hoy me despertare con gritos y sin saber que hacer… algún día le llegamos a intentar despertar y no se hasta que punto es bueno hacer eso. A las 5 me desperte y aqui sigo con el susto en el cuerpo y sin dormir

  5. Agustina
    Responder
    3 enero 2018 at 9:43 pm

    Terrores nocturnos! Que tema que me preocupa!!!!! Mi nene tiene 10 años… Y por semana, uno o dos terrores como mínimo… Probamos con dormir siesta, hacer un poco más de actividad física, quitarle juegos o películas violentas…. Y nada… Probamos con homeopatía… Y nada,,, por el momento esta con tratamiento psicológico… Para ver si lo ayuda…. Abrazos a todos los papás que vivimos esto… No sé lo deseo a nadie. Saludos!!!!!! Y que las noches mejoren 😀

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