Hacer tribu para retomar el hábito de ver exposiciones en familia

Antes de nacer Mara y de que nuestra vida se pusiese patas arriba de golpe y porrazo, la mamá jefa y un servidor acostumbrábamos a visitar exposiciones todos los fines de semana aprovechando la inacabable oferta cultural de Madrid. A veces por trabajo. A veces por placer. Y a veces, las mejores de todas, por trabajo y por placer. Luego, cuando nació la pequeña saltamontes, seguimos haciéndolo, porque con ella en la mochila, aún sin gatear ni caminar, nos seguía resultando fácil detenernos ante fotografías, esculturas y pinturas, y caminar sin prisas entre ellas.

El asunto, sin embargo, se fue complicando en cuanto Maramoto empezó a andar y trasladó su energía al suelo, haciéndonos correr detrás de ella y poniendo en peligro las obras que quedaban a su alcance (Aún recuerdo nuestra intentona por ver la muestra sobre la fotoperiodista Inge Morath en Fundación Telefónica y me resbalan las gotas de sudor por la frente). Y la cosa se puso más difícil si cabe cuando comenzó a verbalizar sus pensamientos y nos pudo decir a voz en grito que ya estaba bien, que no quería ver más fotos. Ni más pinturas. Y que en el parque, por supuesto, estaba mejor. Así que dicho y hecho: cambiamos los museos por los parques y aprovechamos algunas de sus siestas en la mochila para adentrarnos sin que se diera cuenta en alguna exposición cual politoxicómanos incapaces de superar el mono.

En el último mes, sin embargo, ya hemos visto tres exposiciones. Y estamos tan on fire que ya tenemos entradas para otra que se estrena en noviembre (igual hasta es la primera de Leo) y apuntada en la agenda la visita a la de Robert Capa en el Círculo de Bellas Artes.  La última fue el sábado, cuando en Tabacalera disfrutamos de las espectaculares  imágenes que Juan Manuel Castro Prieto, Premio Nacional de Fotografía 2015, recopila en ‘Cespedosa’. Y aunque Mara entró a regañadientes, porque fuera llovía a cántaros y ella era feliz dejándose calar y saltando en los charcos, luego disfrutó en unas instalaciones de enormes pasillos, en las que siempre hay niños, que invitan a corretear sin molestar a nadie. Volveremos.

La importancia de la tribu

Si hemos vuelto a ver exposiciones, sin embargo, fue gracias a la familia ‘Papá llega tarde’ (si aún no conocéis el blog de Enrique, ya estáis tardando, que sé que me agradeceréis la recomendación). Ellos son una de las cosas más bonitas que me ha dado este blog. Nos desvirtualizamos hace un año y hoy ya son como de nuestra familia. De esa gente que se hace querer enseguida y ya los quieres para siempre a tu lado. Algo parecido a lo que nos pasa con la familia ‘Sin chupete’. Bendito blog.

Con Enrique, Vanesa y su pequeña Lara fuimos a ver la exposición World Press Photo en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Primero entramos todos juntos, pero cinco minutos después ya estábamos corriendo detrás de unas peques que, como es normal, se habían cansado de tanta fotografía. Así que Vanesa y yo nos salimos fuera a jugar con ellas, mientras Enrique y la mamá jefa disfrutaban de las espectaculares instantáneas. Y luego intercambiamos papeles. ¡Habíamos dado con la fórmula mágica! Emocionados, dos semanas después repetimos el experimento y fuimos a Fundación Canal a deleitarnos con ‘La belleza de lo cotidiano’ que captan las fotografías de Robert Doisneau. ¡Otro éxito!

#RobertDoisneau inspira con su ‘Belleza de lo cotidiano’. #blackandwhite #madrid

Una foto publicada por Un Papá en Prácticas (@acordellatm) el

Con estas pequeñas cosas uno se da cuenta de cuán importante es hacer tribu, más que nunca en la paternidad. Y de qué bonito es poder compartir el ocio y la cultura con la familia y con los amigos. Le hemos cogido el gustillo. Vamos a por la siguiente.

2 respuestas

  1. Enrique
    Responder
    27 octubre 2016 at 9:41 pm

    Vosotros sí que sois bonicos, que nos lleváis de paseo a exposiciones que no están cerradas cuando llegamos ni nada parecido ;). Muchas gracias, Adrián. Nos encanta compartir ratos locos con vosotros y nos seguirá encantando que sea así por mucho tiempo, sea con exposiciones de por medio o sin ellas. Pero la verdad es que ha sido todo un descubrimiento esto de hacer las visitas por equipos, jejeje. Nos falta trabajar en la puesta en común de las conclusiones después de la visita pero vamos por buen camino.

    Muchas gracias por todo, familia bonita. Haberos conocido también es lo que más nos gusta de vuestros blogs, sin que eso sea un menosprecio al nuevo diseño, que también nos gusta mucho, ¿eh?

    • Adrián Cordellat
      31 octubre 2016 at 10:00 am

      Tenemos que mejorar la puesta en común, sí. Quizás debemos cambiar el orden. Primero exposición y luego cervezas, merienda o lo que sea. Así en ese momento hacemos la valoración 🙂 ¡Sois amor! Gracias, familia!

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